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Pensamiento complejo: ¡todas las miradas cuentan!

 

Alejandro Ruiz Balza, especialista en pensamiento complejo, impartió la conferencia inaugural del ciclo lectivo de Estudios Generales, acompañado de la vicerrectora de Vida Estudiantil, Ana María Hernández; el decano, Roberto Rojas, y la directora del Colegio Humanístico, Mariángela Quirós.



 

Aunque las fronteras parecen desdibujarse en este mundo globalizado, permanecen muros invisibles como la exclusión. Los más pobres, a quienes –como sentenció el Papa Francisco- la sociedad juzga “descartables” son quienes más sufren.

 

Para “transmutar la condena de una modernidad excluyente”; es decir, para encontrar solución a problemas como la pobreza, fenómeno que –como otros- ha escapado a las herramientas tradicionales de las disciplinas particulares, que han visto agotada su posibilidad de acción, el pensamiento complejo plantea los diálogos interdisciplinarios. 

 

“Hay que problematizar constantemente nuestra situación y producir estrategias; o sea, relacionar cosas que hasta ahora no se han relacionado, con método, para el mejor provecho de nuestro contexto”, afirmó el especialista argentino Alejandro Ruiz Balza, del Instituto Internacional del Pensamiento Complejo y profesor de la Cátedra itinerante Edgar Morín de la Universidad del Salvador, de Buenos Aires, Argentina, quien impartió la conferencia inaugural del ciclo lectivo 2017 para estudiantes del Centro de Estudios Generales de la Universidad Nacional (UNA) y del Colegio Humanístico Costarricense.

 

“Pensamiento complejo ante los dilemas que enfrenta la humanidad en el siglo XXI” fue el título de la conferencia impartida por Ruiz Balza, el pasado 7 de marzo en el Centro Cultural Omar Dengo, en Heredia, mediante la cual instó a los jóvenes a ejercitar la “lectura excéntrica” (no céntrica)  del mundo en que vivimos -de la que hablaba el escritor el escritor Jorge Luis Borges-  “para que seamos capaces, entre todos, de comprometernos para que no haya ningún ser humano que pueda ser considerado descartable o de sobra para la sociedad”.

 

Citando al pensador Edgar Morín, la vicerrectora de Vida Estudiantil, Ana María Hernández, recordó a los universitarios que el pensamiento complejo es un imperativo, que implica un cambio de paradigma: de lo fragmentado y reduccionista de las disciplinas, que conllevan a una educación bancaria depositadora de datos en la mente del alumno, hacia un pensamiento abierto, flexible, sistémico, que permite la reflexión, provoca la reflexión e invita a aprender del otro y a aportar solidariamente.

 

Agregó que el pensamiento complejo, al igual que la declaratoria de 2017: año de la UNA por la vida, el diálogo y la paz”, nos desafían a tener una visión más amplia. “Cuando a uno le mueven el piso hay incertidumbre, hay caos, es cuando reflexionamos, cuando organizamos el pensamiento; todas las voces cuentan, todas las miradas cuentan”.

 

 

El decano de Estudios Generales, Roberto Rojas, resaltó la importancia de esta visión compleja para la formación de profesionales humanistas que tengan la posibilidad de cambiar este país y desarrollar la Costa Rica del siglo XXI.


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