Iret confirma contaminación en Bataán

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Hace 2 meses

Una mañana de 2003, la Laguna Madre de Dios amaneció con decenas de peces muertos. Entonces el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (Iret-UNA) se encargó de documentar aquel evento: un derrame accidental de un fungicida había causado la tragedia, y marcó el inicio de una investigación que se ha mantenido durante más de 15 años, en procura de salvaguardar la biodiversidad y la salud de las familias.


Investigadores de la UNA evalúan presencia de agroquímicos, cambios en el hábitat y uso de suelos, además estudian el impacto de estos factores en la Laguna Madre de Dios.


Mientras ellos aportan datos para el resguardo y la conservación de este paraíso natural, como lo llaman sus pobladores, don Henry Knight, de 87 años y vecino de la Laguna, recuerda con nostalgia su llegada a este sitio “Nosotros no sacábamos los botes pequeños porque nos daba miedo que los robalos saltaran y los hundieran, había por todo lado. Hoy si yo veo un robalo saltando en la laguna llamo a mi mujer, porque es algo mágico, es un milagro”.