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Criterios


Turismo y cultura en Costa Rica: una riqueza que se debe aprovechar más

*Greivin Salazar Álvarez

**Felipe Vindas Benavides 

Según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), en febrero de 2020 —justo un mes antes de la declaratoria nacional de emergencia por covid-19— Costa Rica alcanzó un récord en la llegada de turistas, con un total de 3.170.586 personas (cifra acumulada entre marzo de 2019 y febrero de 2020). 

A partir de ese momento, el país experimentó una fuerte caída en el flujo turístico, y alcanzó su punto más bajo en marzo de 2021. Posteriormente, se inició un lento proceso de recuperación que culminó en un nuevo pico en agosto de 2024, con 2.951.307 visitantes, lo que representa aproximadamente 219.300 turistas menos en comparación con la cifra de febrero de 2020.

Sin embargo, desde entonces, el crecimiento del turismo se ha estancado y, en los últimos meses, ha mostrado una leve tendencia a la baja, alejándose nuevamente de los niveles previos a la pandemia. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿qué tan competitivo es Costa Rica en materia turística? Una herramienta útil para abordar esta interrogante es el Índice de Desarrollo de Viajes y Turismo, elaborado por el Foro Económico Mundial.

Los últimos resultados de este índice, correspondientes a 2024, muestran elementos importantes, por cuanto Costa Rica:

  • Mejora su posición general en el índice, al pasar de la posición 55 (en 2019) a la 51 (en 2024) entre 119 países del mundo.
  • Posee un valioso capital natural para el turista, que lo coloca en la posición 21, lo cual confirma su gran atractivo en esta materia.
  • Ocupa la posición 76 en cuanto a seguridad y protección; es decir, 25 lugares por debajo en relación con la posición general, lo cual es una llamada de atención dado el comportamiento reciente en la tasa de homicidios y otras manifestaciones de inseguridad ciudadana, así como la interpretación que hagan los potenciales turistas a los recientes comentarios sobre esta materia emitidos por el presidente de los Estados Unidos.
  • Ostenta el lugar 78 en lo que respecta a infraestructura terrestre y portuaria, un resultado hasta cierto punto esperado, dadas las deficiencias en esta materia.
  • En competitividad precio ha descendido cuatro posiciones (de la 87, en el 2019, a la 91, en el 2024), lo que confirma que el país es un destino caro en términos generales.
  • No es considerado un destino culturalmente atractivo. Se sitúa en la posición 90 en este índice en lo que respecta al capital cultural.

Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿qué se puede hacer? Si bien existen múltiples enfoques posibles debido a las diversas aristas del tema, el presente artículo se centrará en uno en particular: la combinación efectiva entre turismo y cultura como estrategia para fortalecer la competitividad del sector.

Esta combinación representa una oportunidad valiosa para fortalecer la propuesta de valor dirigida al turista y, al mismo tiempo, contrarrestar—al menos en parte—la percepción de Costa Rica como un destino costoso.

Antes de presentar algunas propuestas, es prudente preguntarse: ¿Quién no ha considerado visitar México (posición 5 en cuanto a recursos culturales), no solo por conocer sus atracciones naturales, sino también su reconocida gastronomía (tacos, burritos, enchiladas) y riqueza cultural, tanto contemporánea como precolombina?

Por tanto, resulta evidente que esta combinación es altamente atractiva. En este contexto, a continuación, se presentan dos propuestas para potenciar los recursos culturales de Costa Rica, con el objetivo de mejorar su competitividad turística:

  • Dar una mayor exposición a los destinos culturales en la publicidad del ICT y por parte de la marca Esencial Costa Rica (por ejemplo: las fiestas patronales en el Valle Central, los museos y teatros, conciertos de calidad internacional que atraiga personas de otros países, las típicas celebraciones con cimarronas y mascaradas—muy comunes en varios pueblos de la provincia de Heredia—o bien, el proceso de elaboración de éstas últimas y otras artesanías, las tradiciones y legados indígenas como el Monumento Nacional Guayabo en Turrialba o la danza de los diablitos en la zona sur, la mezcla de la gastronomía caribeña y el calipso en el Atlántico, entre muchos otros).
  • Fortalecer tanto la oferta como la demanda de bienes y servicios turísticos ligados con la cultura, de tal forma que el crecimiento del sector sea integral. Por ejemplo, mediante incentivos para la formalidad laboral, enseñanza de habilidades de gerencia para incrementar la oferta, y educación cultural de calidad para fortalecer la demanda proveniente de lo interno del país.

Por último, resulta fundamental fortalecer la articulación y el trabajo conjunto entre el ICT y el Ministerio de Cultura y Juventud. Programas del Instituto relacionados con la cultura, como Artesanías con Identidad o las Guías turístico-culturales son más la excepción que la regla. 

Un reflejo de esta situación es que solo dos de las acciones estratégicas contempladas en el Plan Nacional de Turismo vigente están enfocadas en el fortalecimiento de las manifestaciones culturales locales. Estas acciones representan una oportunidad clave para aumentar el atractivo turístico de diversos destinos, al mismo tiempo que fomentan la integración de las comunidades en el desarrollo del sector. 

Asimismo, a estos esfuerzos institucionales debe sumarse la participación de organizaciones de la sociedad civil en ambos ámbitos—turismo y cultura—con el fin de que esta iniciativa sea un esfuerzo económicamente inclusivo y contribuya a mejorar los resultados del índice que se presentó en este artículo.

*Economista del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).

*Economista y estudiante de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).

Foto: https://adminsi.cultura.cr/manifestaciones-culturales/historia-de-la-mascarada-tradicional-costarricense