Volver a la madera

   

Sector forestal busca asumir retos para abastecer de madera al país mediante el aumento de plantaciones y el manejo sostenible de los bosques, la mejora de la industria y la comercialización de productos.



 

Desde hace algunas décadas el país busca promover el manejo y uso sostenible de los ecosistemas forestales, de forma que se puedan aprovechar los bienes y servicios que se derivan y se relacionan con ellos. El pasado 18 de agosto el Instituto de Servicios Forestales (Inisefor) de la Universidad Nacional celebró 25 años de desarrollar investigación básica y aplicada en ciencias forestales, y prestar servicios a productores y usuarios de productos de la madera. 

 

Para esta celebración invitaron a Gilbert Canet, comisionado Forestal del Ministerio de Ambiente y Energía; David Boshier, de la Universidad de Oxford y Rafael Murillo, académico del Inisefor, con el fin de discutir sobre las prioridades y retos del sector forestal.

 

Costa Rica asumió el compromiso, con el Acuerdo de París, ratificado por la Asamblea Legislativa, de alcanzar el 60% de cobertura forestal, a la fecha se contabiliza un 52,4%. “La cobertura forestal se debe, en su mayoría, al aumento de bosques secundarios, que deberían convertirse en una alternativa para la siembra de especies valiosas en áreas que han dejado de ser utilizadas para la ganadería o la agricultura”, dijo Canet.

 

También afirmó que se deben establecer alianzas con distintos sectores del país. “Queremos alcanzar el 60% de cobertura, pero si hablamos de eso el sector agropecuario, se siente amenazado. Esas tierras en este momento son potreros, por eso tiene que existir una labor de coordinación y planificación en el uso de la tierra y la producción forestal; sin alianzas el tema se hace muy complicado”.

 

De acuerdo con el comisionado, el país debe asegurar el abastecimiento de fuentes sostenibles de la madera que el país consume y promover actividades que fijen carbono.

 

“Es fundamental una economía baja en emisiones. El país debe promover que las empresas públicas consuman madera, no pensando en los metros cúbicos que le genera al productor, sino en la premisa de que entre más madera consumamos, más aportamos en la reducción de los efectos del cambio climático”.

 

En los últimos años el consumo nacional ha venido disminuyendo porque la madera se sustituye por productos con mayor huella de carbono, como el aluminio, el concreto, el acero y el plástico, entre otros.

 

Brecha

 

Para Boshier, uno de los retos más importantes es cerrar la brecha entre el sector más conservacionista y el productivo forestal. “Tenemos que convencer a la gente de la importancia de la producción forestal como una manera válida de manejar el recurso boscoso”. 

 

El investigador también hizo referencia a un proyecto internacional que rescata las preguntas más importantes por resolver en el sector forestal y el paisaje, destacando la restauración de los ecosistemas degradados como uno de los principales objetivos para la conservación de la biodiversidad, la resiliencia de los ecosistemas y la sostenibilidad  de los medios de subsistencia rurales. “Es muy relevante, en este caso, la combinación de la restauración que enfatiza la biodiversidad, pero al mismo tiempo la relación del ser humano y las comunidades rurales”, enfatizó.

 

Otro elemento destacado por Boshier es que deben existir los medios para asegurar que los proyectos de restauración de bosques y paisaje que se impulsen agreguen valor en términos de conectividad. “Tenemos que pensar en las poblaciones y sus hábitats, facilitando el flujo de genes y la migración de las especies y la complementariedad de los usos de la tierra y los medios de subsistencia de la población local”, detalló el investigador.

 

Murillo asegura que el mayor reto es competir con la producción externa. “El sector foresta debe ser muy creativo e ingenioso. Si queremos competir con la madera que viene de afuera, el país está obligado a mejorar los sistemas de producción. Si tenemos familiar que dependen del sector forestal, el objetivo es cultivar árboles que tengan un valor comercial que a futuro podamos comercializar”.

 

Para el investigador, Costa Rica tiene un gran potencial forestal. “Puedo sembrar un árbol en el patio o en la acera, y lo siembro porque es bonito. Por qué no pensar en sembrar una especie que al final de sus días pueda ser utilizad para comercializar o para hacer los pupitres de una escuela. El estado costarricense tiene un montón de áreas que pueden ser productivas y no lo son porque a veces las leyes no lo permiten. Aquí los recursos no son escasos, son limitados”.

 

Murillo también hizo énfasis en la falta de una cultura forestal. “Necesitamos un concepto más amplio en la conservación: el Estado tiene terrenos productivos dentro de reservas forestales, pero sabemos que podemos cortar árboles y aún así contribuir con la protección hídrica”. 

 

Aporte

 

Gustavo Hernández, director del Inisefor-UNA, hizo referencia al compromiso de la Institución. “No podemos ver los problemas del sector porque estamos de lleno en investigaciones particulares, debemos ser parte de solución”.

 

También reafirmó este compromiso Daniel Rueda, vicerrector de Investigación. “Tenemos que estar muy comprometidos con el sector, involucrar al sector privado y compartir información valiosa para le mejoramiento continuo. Como Instituto también tenemos que velar por la calidad, más laboratorios y equipos especializados, publicar más en revistas internacionales de prestigio. Yo creo que el Inisefor tiene todas las condiciones necesarias para dar saltos cualitativos en su labor”.

 

 

Según el último informe de Usos y aportes de la madera, de la Oficina Nacional Forestal, para el 2016 el sector procesó 965.602 metros cúbicos de madera en rollo, y de ese porcentaje el 77% proviene de plantaciones forestales, y ha generado más de 14.500 empleos para el país.


Más noticias 2017