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Criterios


IA y currículos: ¿Es posible quedar excluido de una entrevista laboral por un algoritmo?

*Dra. Marly Yisette Alfaro Salas

**Dr. Luis Diego Salas Ocampo 

En el mundo actual, el primer lector de un currículo no siempre es una persona, sino un algoritmo de inteligencia artificial (IA). Este podría decidir si se merece una entrevista o no. Esto es una revolución silenciosa, pero que redefine lo que significa buscar trabajo. 

La automatización de labores como el análisis de los currículos y la respectiva comparación con las descripciones de puestos, hace que sea posible la clasificación de candidatos por coincidencias semánticas. En este movimiento, los sistemas ATS (Applicant Tracking Systems) y los módulos de IA son capaces de reconocer títulos, certificaciones y trayectorias, asignando puntuaciones de compatibilidad. Para la Society for Human Resource Management (SHRM, 2024), la mitad de las empresas globales ya usa IA para  contratación, redacción de vacantes y el filtrado automático de hojas de vida.

Tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el Foro Económico Mundial han advertido que, aunque los procesos de contratación con esta tendencia se aceleran, también se amplifican riesgos de sesgos, vigilancia, control y pérdida de privacidad. Según estas instancias, automatizar el reclutamiento sin marcos éticos de su uso, puede hacer que las inequidades históricas en el mundo de lo laboral sean replicadas.

Para no caer en este tipo de tendencia, la implementación de la IA debe aplicarse con criterios de transparencia. El proceso técnico para que los algoritmos eliminen sesgos humanos de género o edad, suponen el ejercicio de gestionar datos en la diversidad. No obstante, este equilibrio es delicado, en el tanto algunos países carecen de normativa al respecto que establezcan y evidencien los criterios de uso del sector empresarial sobre sus decisiones algorítmicas. 

Hoy la IA sí tiene el potencial para rechazar un currículo desde el primer momento, ya que forma parte de las distintas fases de reclutamiento. El filtrado de ellos es solamente una de las tareas y quizá la más básica. Actualmente las entrevistas podrían ser completamente automatizadas por una IA y también las labores de evaluación de personalidad y las labores de predicción de desempeño. Obviamente la inteligencia artificial tiene una importancia estratégica en el proceso de selección. Por ello, el candidato debe cambiar y la labor más específica es optimizar su perfil laboral para que no solamente las personas se interesen sino también las máquinas. 

Esto no es una noción futurista. Es la realidad de Costa Rica.  La Fundación Konrad Adenauer (2024) indica que el 19.2 % de los empleos en el país puede ser automatizado total o parcialmente por modelos de lenguaje como ChatGPT, con mayor efecto favorable en ocupaciones de alta calificación (53%). 

El contexto de la pandemia evidenció una aceleración del teletrabajo en condiciones aceleradas y quizá poco planificadas (El Instituto Nacional de Estadística y Censos evidenció que en 2021 existían 209.000 costarricenses teletrabajando y solo la mitad había recibido capacitación). No obstante, esa polarización ha evidenciado, tras la pandemia, una brecha creciente entre quienes dominan las herramientas digitales y quienes aún no logran adaptarse. 

¿Cómo convertir al algoritmo en aliado?

Para ello, el CV debe estar en un formato que permitan la lectura de los algoritmos con facilidad. Estos no leen como las personas. Buscan patrones, coincidencias y métricas de desempeño. Hay varias alternativas para no quedar fuera desde el primer filtro. 

El primero de ellos, es generar documentos en formato docx o PDF sin tablas ni íconos, esto porque los ATS procesan en plano. Además, se debe usar una estructura estándar que al menos tenga, experiencia, educación y habilidades al redactar el CV. 

El segundo aspecto que ayudará es ubicar dentro de CV palabras espejo que deben ser escritas de la misma manera y de forma exacta con respecto al anuncio. Además, cada experiencia debe tener cifras y números específicos que permitan la medición del logro; no obstante, deben evitarse gráficos ya que los sistemas no los leen. 

Si se mencionan habilidades con respecto a herramientas informáticas es altamente conveniente usar los nombres correctos de las aplicaciones. Es también recomendable el utilizar sinónimos bilingües (por ejemplo, Atención al cliente / Customer Service). 

Otro aspectos que resulta necesario es tener un perfil profesional concreto con información  clave. Para ello, el ordenamiento de lo más reciente y relevante de primero es conveniente. Por otro lado, si se tiene certificaciones, es fundamental colocarlas de manera específica y con el nombre exacto.

El elemento más importante de todo es que el CV debe estar personalizado de acuerdo con las características del puesto específico por el que se aplica. Además, resulta medular tener una gestión de las redes sociales, ya que la utilización de estos algoritmos también permite el cruce de información con estas.  

Los algoritmos como mecanismo de ejercicio de transparencia y equidad

Se piensa, sin embargo, que la automatización en el proceso de selección no es solo una herramienta para generar filtros, sino una oportunidad de mejorar la transparencia en esta labor. Esta puede colaborar de manera importante en la eliminación de los “compadrazgos” y además reducir los sesgos, lo que contribuye de manera significativa a la democratización del acceso al empleo. 

Costa Rica, en el marco del escenario latinoamericano, tiene un desafío doble. En primer lugar, preparar a nivel país el talento humano que pueda convivir en condiciones de equidad con la IA. Por otra parte, asegurarse que a nivel de su uso en los entornos empresariales, políticos y organizativos sea una aliada en la gestión ética de los procesos económicos. 

En conclusión, el primer filtro de la IA en la gestión de un currículo no evalúa la empatía ni los propósitos. Los seres humanos sí lo hacen.  Por tanto, la combinación de la inteligencia tecnológica con la humana será la clave para que el futuro del trabajo a nivel de selección sea siempre un ejercicio humano. El algoritmo que puede cerrar una puerta, también puede abrirla con justicia, si está bien diseñado.

*Académica e investigadora de la Escuela de Secretariado Profesional.

**Catedrático e investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales.