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Criterios


El papel de los BRICs en el nuevo orden del comercio internacional

*Dr. Raúl Fonseca Hernández

Durante más de tres décadas, la globalización fue presentada como el camino inevitable del progreso. Las economías se integraron bajo la promesa de eficiencia, apertura y crecimiento compartido. Sin embargo, los últimos años se pusieron en evidencia las fisuras de ese modelo. 

Las crisis sanitarias, la guerra comercial entre potencias y las tensiones geopolíticas recientes revelaron un sistema frágil, dependiente de cadenas de suministro demasiado extensas y de decisiones concentradas en pocos polos de poder. Hoy el comercio internacional se reconfigura hacia la regionalización, donde la cercanía, la estabilidad y la afinidad política pesan más que la simple reducción de costos.

En este contexto, los BRICs —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— se han convertido en protagonistas de una transformación que marca el paso del mundo unipolar al multipolar. Lo que empezó como un acrónimo financiero en 2001, hoy representa una coalición económica y política con capacidad real de incidencia global. Juntos concentran más del 40% de la población mundial y cerca del 30% del producto interno global (PIB global), pero su influencia va más allá de las cifras: simbolizan una nueva narrativa sobre el crecimiento y la autonomía en el Sur Global.

Los nuevos polos del comercio

Cada uno de estos países cumple un papel distintivo en el nuevo tablero. China consolida su posición como la gran fábrica del mundo, y al mismo tiempo se proyecta como financista global, expandiendo su presencia en infraestructura y energía. India impulsa una revolución tecnológica basada en el talento humano y los servicios digitales, mientras que Rusia mantiene su poder en el ámbito energético, pese a las sanciones internacionales. Brasil y Sudáfrica, desde América Latina y África, lideran procesos de integración regional y cooperación Sur-Sur, ampliando el margen de maniobra de sus economías.

El ascenso de los BRICs coincide con un cambio en las estrategias empresariales globales. Las compañías priorizan la seguridad de las cadenas de suministro sobre la eficiencia extrema. 

La pandemia demostró que la distancia geográfica puede ser un riesgo, y que producir cerca del mercado de consumo es una ventaja. De ahí el auge del nearshoring y del friendshoring, donde las alianzas comerciales se definen tanto por la proximidad como por la afinidad política. En esa lógica, los BRICs han promovido mecanismos financieros alternativos, como el Nuevo Banco de Desarrollo, que busca reducir la dependencia del dólar y de las instituciones tradicionales dominadas por Occidente.

Oportunidades y dilemas

El protagonismo de los BRICs no está exento de contradicciones. Su crecimiento se apoya, en muchos casos, en modelos extractivos que reproducen desigualdades internas y presiones ambientales. Aunque se presentan como alternativa al orden occidental, enfrentan el mismo desafío estructural: conciliar crecimiento con sostenibilidad y equidad. Esa tensión define su legitimidad como nuevos referentes del desarrollo.

Para América Latina, este reacomodo global abre tanto riesgos como oportunidades. Insertarse en las nuevas cadenas regionales exige visión de largo plazo, diversificación de socios y políticas industriales coherentes. Costa Rica, por su perfil innovador y su vocación exportadora, podría beneficiarse si articula una estrategia de inserción inteligente que combine apertura con sostenibilidad. En un mundo de bloques, la neutralidad económica deja de ser refugio y se convierte en una apuesta arriesgada.

El comercio internacional está entrando en una etapa más compleja, donde las alianzas pesan tanto como los precios. El ascenso de los BRICs confirma que la globalización ya no se mide por fronteras abiertas, sino por la capacidad de cada región de definir sus propias reglas. Lo que está en juego no es solo quién produce más, sino quién decide cómo y para quién se produce.

*El autor es subdirector de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA).