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Discapacidad y empleo: Las barreras aún por derribar….

El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, con el objetivo de promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida. Fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 47/3.

En el marco de esta conmemoración compartimos el siguiente artículo de opinión.

Por: Lic. Ronald Calderón Gómez

Especialista en Talento Humano y Acciones Inclusivas

Departamento de Recursos Humanos-UNA.

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En el ámbito laboral, las oportunidades parecen estar reservadas exclusivamente a personas que no tienen alguna condición de discapacidad, distorsionando, en pleno Siglo XXI, el modelo inclusivo y participativo de todos los sectores de nuestras comunidades de convivencia.

Este panorama, induce a reflexionar sobre las causas y paradigmas que impiden una participación más activa y real de las personas con discapacidad en el “deshumanizado” mercado laboral. Con conocimiento de causa y como gestor de procesos de inserción laboral para personas con discapacidad, he podido intuir una leve progresión hacia un verdadero modelo inclusivo para esta población.

Barreras de infraestructura impiden el acceso a espacios, particularmente a personas con dificultades motoras o de movilidad; barreras de comunicación limitan la accesibilidad a la información especialmente a las personas con discapacidad visual y/o auditiva; barreras de adecuación de tareas y funciones (llamados también ajustes o adaptaciones razonables) representan una limitante para el adecuado desempeño; y las siempre prevalecientes, y quizás las más representativas, las barreras actitudinales (creencias y actitudes negativas) que distorsionan y desfavorecen el modelo de inserción, inclusión e integración de las personas con discapacidad en el contorno laboral.

El desconocimiento general acerca de las personas con discapacidad, sus capacidades como personas y profesionales, origina su aislamiento y discriminación en la sociedad. El pensar que las personas con discapacidad son un “problema” más que una solución, una “carga” en lugar de una oportunidad de contratación, quizás son algunos de los muchos paradigmas que hay que derribar.

El avance del país en el marco legal que protege a esta población es importante, mas no suficiente para generar un verdadero cambio: ley 8862 –inclusión y protección laboral de las personas con discapacidad en el sector público, referida a la reserva del 5% de las vacantes para las personas con discapacidad; la ley 7600 sobre igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad; la ley 9379 sobre la promoción de la autonomía personal de las personas con discapacidad, entre otras.

Entonces, si tenemos leyes, organizaciones que demandan personal y capacidades tecnológicas y de infraestructura, por qué razón los avances de contratación laboral para personas con discapacidad evolucionan tan lentamente. Todo apunta a una verdadera transformación social y cultural en la que, desde niños se nos inculquen valores de respeto, inclusión, participación e integración, en una diversidad social cada vez más variada, haciendo de las relaciones humanas cadenas colaborativas y dependientes para convivir en armonía, equidad y justicia.

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