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“A las comunidades se llega con humildad”

 

El académico de la Escuela de Ciencias Agrarias, Diego Aguirre, fue reconocido como “Extensionista del año 2016”.



 

“Yo le prometí a mi abuela que cuando me graduara, siempre trabajaría por ayudar a los agricultores, y aquí estoy, ese ha sido mi norte en cada proyecto, tratar de mejorar su calidad de vida “, bajo esta promesa, el académico Diego Aguirre trabaja desde 1986 en la Escuela de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional (UNA), principalmente en proyectos del área de extensión, donde sus aportes y compromiso, le hicieron merecedor del reconocimiento “Extensionista del año 2016”, entregado el pasado 16 de noviembre.

 

Aguirre ha participado en más de 20 proyectos  de extensión, entre ellos la elaboración del Plan de Desarrollo regional de Limón, el cantón de Siquirres y el distrito de Colorado de Pococí, así como la Planificación y validación participativa de modelos alternativos de desarrollo local para Siquirres.

 

También participó en proyectos  de regionalización con el financiamiento del Consejo Nacional de Rectores (Conare) en temas como empoderamiento de grupos comunales, fortalecimiento socio-productivo de grupos formales y no formales con actividades turísticas y agropecuarias en Barra del Colorado y gestión de unidades productivas integradas asociadas con los saberes ancestrales  en el territorio indígena Tayni, en la comunidad Boca Cuhen, del Valle de la Estrella. En 2008 recibió el reconocimiento “Aportes al mejoramiento de la calidad de vida” otorgado por Conare y la Defensoría de los Habitantes.

 

“El mayor reto al entrar en las comunidades es lograr la credibilidad, son comunidades muy manoseadas a las que les han hecho decenas de diagnósticos pero nada más. Nosotros llegamos a trabajar con ellos, con una visión integradora, pero sobre todo con humildad, porque tanto aprenden ellos de nosotros como nosotros de ellos”, comentó Aguirre.

 

Compromiso

 

Aguirre afirma que el trabajo del extensionista es uno de los más sacrificados pero también el más gratificante. “Se trabaja en la noche, los fines de semana, se pasan ríos plagados de cocodrilos, se duerme en medio de mosquitos, se pone dinero del propio bolsillo, pero todo se compensa por ejemplo, con llevar agua potable a una comunidad, porque uno sabe que eso significa menos enfermedades, oportunidades de turismo, de microempresas, una mejor calidad de vida” dijo el académico.

 

Con 30 años de trabajo universitario, Aguirre dice que si bien la extensión ha evolucionado, aún quedan muchos retos para fortalecer la gestión. “Hay limitaciones de transporte y de recursos. Es  más fácil financiar proyectos de investigación, por suerte hay algunas organizaciones que brindan ese apoyo, y es necesario, porque estoy plenamente convencido de que  una sola institución no puede llevar toda la responsabilidad al hombro”, detalló.

 

 

Para este académico, el compromiso de la Universidad debe seguir siendo el trabajo con las comunidades y la oportunidad de estudio para los jóvenes. “Yo soy pescador pata de suelo y mi abuela era campesina, pero tuve la oportunidad de recibir una beca para estudiar, con ese título obtuve trabajo y le di el estudios a mis hijos, y estoy seguro de que mis nietos van a estudiar, ellos nunca pasarán la pobreza que pasé yo, eso es romper el círculo, crear las bases”.


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