¿A quién le damos el respirador?

¿Qué se debe considerar para tomar una decisión tan difícil como asignarle un respirador a un paciente con covid-19 y no a otro, en una unidad de cuidados intensivos, si los recursos no alcanzaran en medio de la pandemia?

“Hay fundamentos de la bioética que pueden dar una luz”, afirma Sara Mora, bioeticista e integrante del equipo académico de la Maestría en Bioética y de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional (UNA), que elaboró el protocolo Recomendaciones éticas para los procesos de asignación de recursos en las unidades de cuidados intensivos, cuya primera versión se publicó a finales de junio pasado, cuando aumentaba aceleradamente el número de casos positivos del nuevo coronavirus.

“El principio rector del documento es el respeto a la dignidad humana y a partir de ahí hicimos una guía de principios éticos que deben acompañar la toma de decisiones y la actuación del personal de salud, tales como justicia, no maleficencia, beneficencia, autonomía, responsabilidad, entre otros”, explica la antropóloga Rocío Loría, coordinadora de la Maestría en Bioética.

En forma clara y concisa, el protocolo—de ocho páginas—describe cómo se puede aplicar cada uno de estos principios en situaciones puntuales. “Se pone en perspectiva que este tipo de decisiones no se toman solamente desde la profesión médica, sino que requieren una reflexión ética porque deben estar orientadas hacia el beneficio de las personas y sobre todo de la sociedad”, asegura Allan González, bioeticista y director de la Escuela de Filosofía.

Mirada no discriminatoria

Hacer diferencias por género, etnia, adscripción geográfica, condición social, capacidad económica, nacionalidad o edad, riñe con la ética porque ocasiona una discriminación. Por eso, hay que buscar la forma más ética de distribuir el recurso de manera equitativa, resalta Franz Vega, médico, abogado y docente en el posgrado.

En casos de crisis extrema, cuando los recursos no alcanzan para todos por ¿A quién le damos el respirador? igual, la manera equitativa de distribuirlos es con base en la condición clínica y la probabilidad de sobrevida de cada persona. Eso sí—aclara el especialista—una vez asignado el recurso a una persona, no se le puede retirar para dárselo a alguien más.

La primera versión de este protocolo—revisada por especialistas de instancias clave—fue remitida, en su momento, a representantes de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Salud y la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Tomando en cuenta la evolución del comportamiento de la pandemia en el país, el equipo de académicos de la Maestría elaboró recientemente una segunda versión, en la cual se reforzó el tema de la protección del personal de salud, haciendo énfasis en la necesidad de garantizar condiciones adecuadas de trabajo y de prevención, así como el soporte psicológico, entre otros aspectos.

Revisión de protocolo de la CCSS

A solicitud de autoridades de la CCSS, desde la Maestría en Bioética recientemente se realizó la revisión de la versión 4 del protocolo para las UCI de esa institución. Aunque reconocen que el documento tiene elementos de consideraciones bioéticos importantes, los expertos de la UNA consideran que se trata de un protocolo muy extenso y puede ser confuso para la toma de decisiones en situaciones puntuales.

Entre las observaciones que se hicieron al documento, la coordinadora de la Maestría, Rocío Loría, destacó la necesidad de enfatizar en que en la decisión de asignación de recursos no se incurra en ningún tipo de discriminación.

“Estamos sugiriendo un abordaje más integral, en el sentido de que se consideren las diferentes situaciones, pero también que se tenga en cuenta el criterio desde distintas disciplinas que aportan otros elementos importantes”, dijo.

El lenguaje de la covid-19

El equipo de la Maestría en Bioética ha elaborado otros documentos de utilidad para profesionales de la primera línea de atención vinculados con la atención de la pandemia e, incluso, para la población en general.

La Guía de conceptos sobre la epidemiología del coronavirus y aquellos relacionados con la respuesta social e institucional frente a la pandemia es un diccionario de más de 140 términos clave surgidos en el contexto de la pandemia.

El documento reúne los conceptos clínicos y epidemiológicos relacionados con el nuevo coronavirus, a la vez que términos antropológicos, como los vinculados con la gestión de riesgo y desastres, tomando en consideración que para la toma de decisiones en los procesos de acompañamiento se requiere el abordaje integral y el manejo adecuado de conceptos.

Protocolo comunitario

El Protocolo bioético para la atención sanitaria y la asistencia social a nivel domiciliario y comunitario, que está por publicarse, se orienta al personal de primera línea, que realiza labores de vigilancia epidemiológica, promoción de la salud, así como de notificación y seguimiento de medidas sanitarias.

Entre ellos, se encuentran los asistentes de atención primaria (Ataps) de la CCSS, funcionarios de Ministerio de Salud, e incluso oficiales de la Fuerza Pública y representantes de organizaciones no gubernamentales y otras instituciones, quienes apoyan en estas labores durante la pandemia.

“Es innovador, no existe este abordaje; este protocolo contempla la forma de actuación de las personas que ayudan directamente en primera línea en las comunidades”, afirma la coordinadora de la Maestría en Bioética.

Actualmente, los especialistas de la Escuela de Filosofía de la UNA trabajan en la elaboración de un protocolo relacionado con los aspectos éticos a considerar para la distribución y aplicación de la vacuna contra el covid-19, para el momento en que esté disponible.

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