Des-aprender para aprender

“Para trabajar desde y para la educación inclusiva, como docentes debemos entender que la planificación tiene que ser lo suficientemente flexible y abierta para que sea la metodología la que se acomode al estudiante y no al revés, como habitualmente lo hemos hecho. De esta manera podemos ir reaprendiendo y reformulando en función de todo el estudiantado”, afirmó Ana Patricia Vásquez, directora ejecutiva del Centro Nacional de Recursos para la Educación Inclusiva (Cenarec), quien impartió la conferencia de apertura del II Congreso de Educación e Innovación, el 24 de octubre pasado en el Centro Cultural Herediano Omar Dengo.

No por casualidad, a lo largo de su exposición titulada “Des-aprender para aprender: educar en y para la diversidad”, Vásquez instó a las personas educadoras a dejar atrás la falacia de que son ellas quienes tienen todo el conocimiento, para transitar hacia una docencia compartida, que tome en cuenta el aporte de estudiantes e incluso de padres de familia y de otras disciplinas.

En esa dirección, se refirió al Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) como una forma de poner en marcha la educación inclusiva; es decir, aquella que al atender la diversidad, la interculturalidad y el contexto, ofrece oportunidades de aprendizaje de calidad y pertinentes para todos.

Y es que “ la educación inclusiva no es un regalo ni un favor; a nadie se le hace el favor de educarlo; es un derecho humano fundamental. Y por lo tanto esa educación tiene que ser de calidad para que todo el estudiantado obtenga logros”, subrayó la directora del Cenarec.

Es por eso que un plan de estudios permeado por el DUA puede ser comprendido por todos, de manera que cada estudiante pueda emplear sus propios conocimientos previos, capacidades e intereses para avanzar en el proceso de aprendizaje.

Para ello, debe brindárseles las oportunidades y recursos necesarios, para que cada quien aprenda de la manera y en que le es propicio hacerlo.

Este enfoque educativo se centra más en el aprendizaje de competencias que en el de contenidos. En ese sentido –explicó Vásquez- se trata de que cada estudiante se vuelva experto en aprender. “Como docentes debemos facilitar la toma de conciencia, el hecho de que el estudiante sea su automaestro, que sea capaz de desarrollar estrategias, de saber cómo aprender, cómo resolver”.

En definitiva, se trata de que todo el alumnado obtenga un aprendizaje significativo, un aprendizaje para la vida.

Organizado por la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA), el II Congreso de Educación e Innovación se enfocó en el tema Escenarios y perspectivas desde la diversidad y contó con la participación de especialistas nacionales e internacionales.

 

Foto: Ana Patricia Vásquez, directora ejecutiva del Cenarec impartió la conferencia de apertura del II Congreso de Educación e Innovación, organizado por la División de Educología del Cide.

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