La escultura Los Amantes, una de las piezas más emblemáticas del patrimonio artístico de la Universidad Nacional, volvió a la Plaza 11 de abril tras un proceso de restauración. “Con este acontecimiento celebramos algo mucho más profundo, reafirmamos nuestro compromiso institucional con la preservación de la memoria, la identidad y el espíritu humanista que define a la Universidad Nacional desde su fundación”, dijo la Rectora adjunta Alejandra Gamboa”.
La obra, creada en 1970 por el escultor costarricense Fernando Calvo —quien también firmaba como Clavo—, forma parte del acervo identitario de la UNA. Su retorno no es solo físico: es también simbólico.
Los Amantes fue realizada con la técnica de cemento con acabado granito. Mide 121 centímetros de alto, 87 de frente y 290 de fondo. La pieza está compuesta por dos figuras: una mujer arrodillada en primer plano y, detrás de ella, una figura masculina tendida que intenta alcanzarla. El conjunto se ubica a nivel de suelo, sin pedestal, lo que refuerza su carácter cercano y humano.
El informe técnico previo a la intervención detalló que el acabado estaba “totalmente deteriorado, y erosionado, con muchos faltantes y ha sufrido desprendimientos, presenta secciones muy planas y aunado a esto, intervenciones grandes con cemento puro… Deterioros agudos en el conjunto como grandes faltantes de material en diferentes partes, ausencia de elementos en las figuras, como algunos dedos de las manos, nariz, boca, barbilla de la figura femenina, grietas, etc.”.
Durante 22 días, el conservador y restaurador Gerardo Hidalgo, de Renoir S.A., lideró un proceso minucioso que incluyó la excavación de la base original, el izado con grúa, limpieza profunda, resanado de faltantes y aplicación de nuevos acabados.
Esfuerzo colectivo
La restauración fue posible gracias a un esfuerzo tripartito entre donantes privados, la Universidad y el proyecto SEGA de Gestión, Conservación y Restauro de las obras artísticas de la UNA.
Para José Pablo Solís, decano del Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (Cidea-UNA), esta acción trasciende lo material. “Hoy reinauguramos Los Amantes… el arte nos hace resistir siempre”.
Durante el acto de reinauguración se recordó la figura de Fernando Calvo como maestro y referente de la escultura nacional. “Fernando Calvo se distingue por su fuerza expresiva, el diálogo con el espacio, la profunda sensibilidad humana a través del material del bronce, la piedra y el hierro”, dijo Solís.
El periodista José Villalobos González, cercano al artista, evocó su carácter y su mirada. “El problema de Fernando Calvo es uno solo, no tiene problema alguno. Hombre de miradas directas, decires irresolutos y sentires inimaginados”, escribió en un texto leído durante la actividad.
Villalobos recordó también el espíritu rebelde de Calvo, capaz de romper esquemas y rehacer una obra hasta alcanzar la esencia buscada. Ese gesto, más que anecdótico, habla de una ética creativa que hoy se prolonga en la restauración de Los Amantes.
En tiempos donde la tecnología parece desplazar oficios tradicionales, el acto de restaurar una escultura es también una afirmación de principios. “El arte siempre vivirá en crisis, porque la crisis es lo que nos hace crear, renovar, ser creativos”, comentó Solís.
Ahora, quienes caminen por la Plaza 11 de abril volverán a encontrarse con esas dos figuras que dialogan a ras de suelo. No solo como testimonio de una época, sino como recordatorio de que cuando se cuida el arte, también se cuida la memoria colectiva.
