El Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) del Centro de Investigación y Docencia en Educación(Cide),cuestionó el impulso del expediente 24.290, que establece jornadas laborales de 12 horas, tras las declaraciones que dio el jueves 19 de febrero la presidenta electa y ministra de la presidencia Laura Fernández Delgado ante jefes de fracción en la Asamblea Legislativa sobre la crisis de salud mental y el aumento de suicidios en cantones de Occidente, asociados —según su exposición— a la ausencia prolongada de madres y padres por extensas jornadas fuera del hogar.
Durante esa reunión, la mandataria señaló que en cantones como Naranjo, Zarcero y Grecia se registra una mayor incidencia de suicidio y vinculó esa situación con dinámicas familiares marcadas por largas horas de trabajo fuera de casa.
“A mí me sorprendió cuando estudié los temas de salud mental y me di cuenta que los cantones de Occidente de nuestro país, Naranjo, Zarcero, Grecia, son los cantones adonde vemos una mayor incidencia de suicidio. Y dentro de las causas de esos índices tan tristes de suicidio que vemos a nivel nacional, se debe a que los padres de familia salen desde las 4 de la mañana en carretera para llegar a las 7 a San José, dejan el desayuno de sus hijos en el microondas y los chiquillos se levantan solos y lo calientan y se van para la escuela solos”, afirmó la presidenta electa.
Además agregó: “Los papás salen a las 5 de la tarde y si les va bien llegan a las 8 de la noche a la casa. ¿Quién quiere llegar a las 8:30 de la noche a la casa a hacer tareas y a jugar con los hijos si sabe que se tiene que levantar el día siguiente a las 4 y tomar el vehículo y llegar a trabajar a San José?”.
Ante ese diagnóstico, el investigador del Ineina, Diego Conejo Bolaños, señaló que el avance del expediente 24.290, que propone institucionalizar jornadas excepcionales de 12 horas bajo el esquema 4x3, abre un debate sobre la coherencia entre el diagnóstico expuesto y las decisiones que se discuten en el ámbito legislativo.“El reciente comentario de Laura Fernández sobre la crisis de salud mental en Occidente deja ver una contradicción en la discusión pública. Si se reconoce que la ausencia de madres y padres durante más de medio día incide en la desarticulación familiar y en conductas de riesgo, no tiene coherencia promover un modelo que amplía esa ausencia”, expresó Conejo.
El académico indicó que una jornada de 12 horas, sumada al tiempo de traslado hacia la capital, extiende la permanencia fuera del hogar hasta 14 o 15 horas diarias. “Eso implica que niños y adolescentes quedan sin acompañamiento en momentos clave como las comidas, las tareas o la conversación cotidiana sobre lo que ocurre en la escuela y en su entorno”, recordó.
El especialista explicó que estudios longitudinales internacionales documentan que el trabajo en horarios extensos y no estándar se asocia con menor rendimiento académico, menor compromiso escolar y mayor reporte de problemas de conducta en hijos de personas trabajadoras sometidas a presión de tiempo constante.
“El estrés laboral no se queda en el espacio de trabajo. Se traslada al hogar. Cuando existe sobrecarga y presión sostenida, aumenta el conflicto familiar y disminuye la interacción positiva entre adultos y menores. Ese desgaste impacta el ajuste psicológico de niñas, niños y adolescentes”, afirmó.
El experto agregó que el propio texto del expediente 24.290 incluye la exigencia de una evaluación del impacto psicosocial y de salud mental para aplicar jornadas excepcionales, así como medidas contra la fatiga. “Si la iniciativa reconoce riesgos para la salud mental y la conciliación entre vida y trabajo, corresponde valorar con rigor sus efectos sobre la niñez”, indicó.
El Instituto instó a que el debate legislativo incorpore la evidencia sobre desarrollo infantil y salud mental, y que las políticas laborales mantengan coherencia con los diagnósticos expuestos en la discusión pública sobre suicidio y bienestar familiar en regiones como Occidente. “El país ya identificó factores de riesgo asociados con la ausencia prolongada de figuras parentales. La protección de la niñez exige consistencia entre el discurso y las decisiones que se tomen en la Asamblea Legislativa”, concluyó Conejo.