Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

Estudio identificó variantes en el uso del español entre indígenas guaymíes

*Viernes Científico

En Costa Rica, la población Guaymí o Ngäbe está compuesta por 5.643 individuos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y censos (INEC). Dentro de este grupo coexisten tres lenguas originarias: el buglere, el guaymí y el español. Sin embargo, solo en el caso del español se presentan variaciones lingüísticas etnolectales (pertenecientes a una etnia específica).

Un proyecto de investigación a cargo de la académica Rebeca Marín, de la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Nacional (UNA), se adentró en esas diferencias, que impactan de manera directa en la forma como se comunican los guaymíes en los territorios de Coto Brus y Conte Burica, en la Región Brunca del país. 

Conocer estas diferencias es también un tema de equidad, inclusión y respeto a los derechos de esta población. “El estudio del español de los indígenas debe tener un impacto en su educación, en su formación en primaria y secundaria. Actualmente, esto no está siendo considerado como una variante o una posibilidad. Se trata de un español etnolectal, diferente, que debería ser tomado en cuenta en los planes de estudio”, detalló la investigadora.

El proyecto de Rebeca Marín constó de dos etapas. En la primera, se realizó un trabajo de campo, recolección de datos y entrevistas. La segunda ahondó más en las propiedades morfosintácticas del español que hablan los indígenas guaymíes costarricenses. 

Frente a ello, existe una realidad irrefutable: el desplazamiento de las lenguas originarias por el uso cada vez más intensivo y común del español.

Asociada con este proyecto de investigación, Marín, junto con los académicos José Manuel Murillo y Yurliana Castillo, de la UNA, publicaron en la revista Letras el artículo Bilingüismo femenino en Conte Burica. Allí, dieron cuenta que en el país cohabitan ocho pueblos costarricenses en la actualidad: bribris, cabécares, huetares, borucas, chorotegas, térrabas, malekus, bocotás o buglé y guaymíes o gnöbes. 

No obstante, solo cinco de ellos mantienen el uso de su lengua originaria hoy día (el bribri, el cabécar, el maleku, el bocotá y el guaymí). Con respecto, al guaymí y citando la investigación El español en América: contactos lingüísticos en Hispanoamérica, se determinó que “se encuentra en estado de resistencia”. Otro autor, Carlos Sánchez, en su publicación Lenguas en peligro de Costa Rica: vitalidad, documentación y descripción, “la vitalidad de esta lengua se ha estado reduciendo aceleradamente en Costa Rica, situación que conlleva a un desplazamiento lingüístico inevitable con miras a ser sustituido por el español”.

Como parte de la investigación, identificaron a indígenas bilingües consecutivos (lengua 1 la guaymí, lengua 2 el español), bilingües simétricos (lengua 1 guaymí y lengua 1 español) o monolingües en español, que son hijos de padres de lengua originaria. 

Esta vinculación de influencias entre lenguas hace, de acuerdo con la investigadora, “que estemos hablando de formas diferentes del español, según la etnia”. En otras palabras, que el idioma se utilice distinto si se es bribri o gnöbe, por ejemplo. 

Las variaciones pueden ser múltiples. Un ejemplo es el uso del término “lo doy a la piñata” en el español de muchos guaymíes (no todos), mientras que el español estándar y sin contacto sería “le doy a la piñata”. 

Marín detalló, en su artículo, que los adultos han perdido el interés por transmitir a las nuevas generaciones el guaymí. En consecuencia, cada vez más niños y adolescentes indígenas crecen hablando solo español.

“Debemos recordar que, en este momento, las lenguas indígenas están en un nivel de sobrevivencia. Me atrevo a decir que casi el 99% de las personas hablan español, algunos como primera lengua, otros como segunda”, manifestó la académica.

En el artículo Bilingüismo femenino en Conte Burica, se determinó, por ejemplo, que en esta comunidad, entre la población infantil siete individuos identificaron el guaymí como su primera lengua aprendida, frente a cinco que citaron el español. La tendencia se revierte en la etapa de la adultez cuando nueve personas señalaron al español como primera lengua aprendida y solo tres al guaymí. 

Diferencias y características

El uso del español en el territorio guaymí marca diferencias. La fonética es la más notoria de ellas, enfatizó Marín. “Las transferencias se dan muy fácilmente en el nivel fonético, porque intervienen sonidos de la otra lengua contacto, que es la indígena”.

Para efectos de su investigación, la académica centró sus esfuerzos en los análisis y características morfosintácticos (que combina la estructura de las palabras como prefijos y sufijos con el orden y la función al momento de formar oraciones) del español empleado por los guaymíes. 

Por el contrario, en el análisis del léxico no se hallaron diferencias sustanciales. Esto ocurre, desde su perspectiva, porque muchas veces utilizan vocablos indígenas mientras hablan español, por la dificultad de traducir términos que son parte de una realidad muy específica del territorio.

El avance de este proyecto propició que, por iniciativa de Rebeca Marín, se conformara junto con estudiantes un círculo de investigadores que expandiera el análisis del español en pueblos originarios, en América Central. Esto dio pie a que de parte de la Universidad Nacional de Panamá existiese el interés de formar su propio grupo que replicara esta metodología en su país, iniciativa que se encuentra en marcha. 

En medio de estas investigaciones, Marín reafirmó la necesidad de que se preserven los derechos de la población indígena, los cuales, en el ámbito de la educación, no solo deben reconocer la enseñanza de su lengua originaria, sino también de aquella con la que se comunican.

*Fotos cortesía de la página en Facebook Territorio Indígena Ngäbe-Buglé de Coto Brus.