Desde prácticas ancestrales y creencias provenientes de África que se asentaron en países de América hasta el auge de denominaciones protestantes y pentecostales, el continente vive una apertura hacia la investigación y publicación de otras espiritualidades más allá del catolicismo.
Lo anterior quedó patente en el VI Seminario Internacional América Latina: Sociedades en cambio, retos a las religiones y teologías, organizado por la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional (UNA).
Este espacio abordó el estado actual de las manifestaciones religiosas y su interrelación con una sociedad cada vez más plural y cambiante. Muestra de esa tendencia, la reveló Cristina Gutiérrez, académica de la Universidad de Guadalajara, México, durante su presentación Posibilidades y desafíos de los estudios sobre lo religioso en América Latina.
Las distintas formas en que los seres humanos asumen sus espiritualidades abren un abanico relevante para conocer los rasgos de lo específico en las religiones; y hacia ahí avanzan las nuevas investigaciones académicas. Gutiérrez hizo referencia a la revista de Ciencias Sociales y Religión, una de las más connotadas de América Latina en esta materia.
Por ejemplo, en el periodo comprendido entre 1999 y 2008, el porcentaje de publicaciones centradas en el catolicismo fue de un 31.5%. El protestantismo y el pentecostalismo ocupó un 34.8% y, más atrás, las espiritualidades alternativas y de los movimientos asociados a la Nueva Era representaron un 10.5%.
La situación se revirtió en el periodo 2019-2021. Las espiritualidades alternativas pasaron al primer lugar en las publicaciones de la revista en mención, con un 23.5%, seguido del catolicismo con un 19.6%, el protestantismo/pentecostalismo con un 17.6% y la matriz africana con un 5.9%.
Para Cristina Gutiérrez, “esta es una tendencia que se manifiesta de manera muy clara en esta distribución temática de artículos. Lo que vemos en esta revista de Ciencias Sociales y Religión refleja en buena medida los intereses en un campo más amplio de estudio”.
Esas nuevas temáticas, aduce la académica, van más allá del catolicismo o de lo evangélico; profundizan en nuevas espiritualidades, religiones afrodescendientes y del movimiento Nueva Era. Esto representa una “evolución” misma de los campos religiosos en América Latina.
Uno de los factores que pesan para que la tendencia que otrora predominaba se revierta ahora, es una nueva generación de académicos en estas ramas que se ven interpelados ante una realidad social que busca comprender contextos específicos que se viven en la región.
“Considero que influye también un elemento generacional que tiene que ver con una visión más amplia del mundo. Hay autores que han escrito sobre eso, como es el caso del argentino Alejandro Frigerio, quien ha planteado cómo los estudios de la religión padecieron una tendencia católico-céntrica, que tiene que ver además con el lugar de origen de los profesionales de los estudios del campo de la religión”, detalló Gutiérrez.

Conversación global
Esta apertura tiene un foco de atención hacia una mayor participación de lo religioso en los aspectos globales. Desde la exposición de sujetos religiosos fuera de la ortodoxia, hasta una mayor presencia en asuntos públicos, se plantea la participación de nuevas comunidades en esa conversación globalizada.
Es entonces cuando el análisis de estos temas se entrecruza con otros enfoques que involucran el vínculo religión y género, diversidades, pluralismo y modernidades. “Siento que es una historia que está apenas por escribirse y donde podemos aprender mucho. Considero que existe una red colaborativa y la conectividad digital nos está ayudando mucho”, puntualizó la académica.
En sí mismo, el conocimiento de las formas alternativa de pensar y vivir la espiritualidad apunta, en términos generales, a fomentar la crítica decolonial en el sur global. Cristian Parker lo resumió así en una publicación en la revista Teología, al afirmar que “no cabe duda que necesitamos marcos decolonizados que nos ayuden a hacer inteligibles los complejos fenómenos involucrados en las creencias y prácticas de millones de gentes sencillas que viven su fe en miles de rincones y localidades en los centros o márgenes de la modernidad propia de nuestro continente latinoamericano”.
La presentación de la académica Cristina Gutiérrez abrió un espacio de análisis para lo que se denominaron los “rumbos deseables” de esta tendencia investigativa ya iniciada. Uno de ellos es superar del eurocentrismo—hay consenso, pero no plan, indica la académica—con una perspectiva decolonial.
Otro reto es integrar más disciplinas de las ciencias sociales (desde la sociología, hasta la antropología y la historia) que permita adentrarse en los desarrollos locales, las modernidades religiosas y el sincretismo.
Fortalecer la agenda de investigación en toda la región, así como los aspectos organizativos y de comunicación en un continente que arrastra amplias desigualdades e incorporar la visión de los actores locales en los estudios, en participación con la academia y agentes gubernamentales, son parte de los desafíos señalados.
El director de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión, Juan Manuel Fajardo, resaltó la importancia de que estos seminarios se adentren en los aspectos relacionados con la investigación. “Las últimas tres versiones de estos seminarios han venido desarrollándose bajo la misión de reflexionar y debatir sobre los retos que enfrentar las religiones, las diversidades y los discursos teológicos, a partir de investigaciones empíricas”.
