PIB y déficit fiscal en cuidados intensivos por covid-19

Especialistas del Proyecto de Estudios Fiscales de la Escuela de Economía de la UNA han estimado los efectos de la pandemia de la covid-19 en la producción y en el déficit fiscal del país para 2020 y 2021, tomando en cuenta dos distintos escenarios de prolongación de la crisis sanitaria y de la aplicación de medidas de rescate económico.          

Carlos Conejo / David Cardoza
Proyecto Estudios Fiscales
Escuela Economía UNA

Brindar información sobre posibles trayectorias de la economía y el desempeño fiscal del país, a partir de la emergencia sanitaria causada por el COVID-19, es el objetivo de esta investigación. Los siguientes hallazgos buscan contribuir con la toma de decisiones de políticas públicas que permitan aminorar la incertidumbre y el impacto de la pandemia sobre las principales variables económicas y sociales en el país.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) en el Programa Macroeconómico 2020-2021, publicado en enero del presente año, proyectó un crecimiento económico real para Costa Rica de 2,5% en el 2020 y 3,0% en el 2021. En relación con las finanzas públicas, el BCCR proyectó un resultado financiero del gobierno central (déficit fiscal) de -5,3% en el 2020 y -5,1% en el año 2021.  Esta mejora fue atribuida por el ente emisor principalmente a los efectos esperados de la aplicación de la regla fiscal y en la expectativa de mejora recaudatoria.

Sin embargo, la emergencia sanitaria ha venido a cambiar drásticamente esta realidad.  En la reciente revisión de sus proyecciones, publicadas el 24 de abril, el BCCR proyecta una caída del PIB de 3,6% para este año y para el año 2021 una recuperación de 2,3%. El distanciamiento social y el resto de las medidas implementadas para contener la emergencia sanitaria tendrán un impacto negativo directo en la actividad económica, el empleo y las finanzas públicas.

La propia dinámica y comportamiento de la pandemia genera incertidumbre respecto a la duración y profundidad de la crisis, lo cual dificulta realizar estimaciones precisas sobre sus posibles efectos en las variables económicas fundamentales.  Ante esta situación lo que corresponde es generar distintos escenarios para poder visualizar posibles efectos económicos de esta pandemia. En este sentido, las estimaciones que se realizan están muy condicionadas a la incertidumbre sobre la prolongación de la pandemia, su intensidad y las acciones que implemente el gobierno para enfrentar la crisis sanitaria y mitigar el relativo paro de la economía producto del confinamiento y el nuevo comportamiento social.

El Proyecto de Estudios Fiscales de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional se ha dado a la tarea de estimar posibles trayectorias de la producción y el resultado financiero del gobierno central, para los años 2020 y 2021, mediante el uso de modelos econométricos de intervención, para distintos escenarios de prolongación de la crisis sanitaria y la aplicación de medidas de rescate económico. Se aplicó un tratamiento estadístico de desestacionalización y revisión del comportamiento de las trayectorias de las principales variables económicas durante la crisis del 2009, la posterior recuperación económica y más recientemente el efecto inicial de la crisis sanitaria.

Con base en lo anterior y adaptando a la nueva realidad algunas lecciones aprendidas de la última crisis financiera internacional del año 2009, se construyen dos escenarios de análisis que se analizan a continuación.

Escenario 1: La temporalidad de la pandemia se va aminorando hasta el tercer trimestre del año y el Gobierno aplica las medidas de contención transitoriamente y las retira gradualmente.

Los resultados de este escenario indican que el PIB real para el año 2020 se contraería -3,4%, con una recuperación de 0,4% de crecimiento para el próximo año.  La tendencia de las estimaciones realizadas, dependen de la duración e intensidad de la pandemia.

Ahora bien, la reducción de la producción resultaría en un déficit financiero del Gobierno de -9,6% con respecto al PIB, explicado por la baja recaudación, anclada a la menor actividad económica debido a las restricciones sanitarias y las medidas para apoyar a las familias y las empresas.

Escenario 2: La temporalidad de la pandemia se extiende hasta diciembre y el paquete económico de contención se amplía, aplicándose gradualmente por el resto del año 2020.

En este escenario los resultados muestran para el año 2020, una contracción del PIB real de -4,2% y un resultado financiero del gobierno central de -10,2% con respecto a PIB. Para el año 2021 se proyecta que la tasa de variación del PIB sea de -2,2% y con un resultado financiero del gobierno central de -10,9% con respecto al PIB.

Los hallazgos en general señalan, que la tendencia esperada en la actividad económica y el resultado financiero del gobierno central, dependerán de la duración de la emergencia sanitaria, es decir, del periodo que se tarde en levantar las medidas implementadas por el Gobierno, particularmente las referidas al distanciamiento social.  Los datos que genera el modelo de estimación evidencian, como es de esperar, que entre más tiempo se mantengan estas medidas, mayor será la afectación en la producción nacional y en las finanzas públicas.

El gráfico 1 presenta la evolución del resultado financiero del Gobierno para el período 2016-2021. Si se toma como válido el proceso de consolidación fiscal previsto por el BCCR en el Programa Macroeconómico de enero pasado, se estima que el costo fiscal de la pandemia por el COVID-19 podría representar entre 3,7 y 4,3 puntos porcentuales del PIB en el 2020.

El análisis comparativo con las consecuencias de la crisis global en el período 2008-2009, permite evidenciar que las consecuencias de la crisis de la pandemia generada por el COVID-19, será más profunda. En el siguiente gráfico se muestra que en el escenario más conservador de medidas por 3 trimestres (Escenario 1), el PIB real decrecerá aproximadamente 2,4 puntos porcentuales más lo que se experimentó como resultado de la crisis financiera del 2009.

A la luz de los resultados obtenidos, el comportamiento fiscal debe analizarse con cautela porque los resultados futuros dependerán de las acciones que se tomen para restablecer el equilibrio de las finanzas públicas para que no sean más profundas que la propia situación de confinamiento, desempleo y de baja actividad económica.

Cabe resaltar que la epidemia tendrá efectos transitorios y permanentes.  Los efectos transitorios son aquellos que se restablecen en el corto plazo, como el transporte de pasajeros, algunas actividades agrícolas de consumo interno, educación y actividades informales diversas.

Por su parte, los efectos permanentes o estructurales que se evidencian en el cierre de empresas o actividades productivas. Estas dependen no solo de la capacidad productiva del país, sino también del comportamiento de los mercados de destino de la producción, particularmente los mercados de exportación, cuyo futuro es muy incierto.

El análisis considera que no todos los sectores serán golpeados por igual.  Entre los más golpeados en el corto plazo está el turismo y las actividades vinculadas a este sector, la construcción y el comercio. Los sectores y actividades con mayor capacidad para reinventarse se visualizan como las que se verán menos afectadas por la pandemia. Aquí se incluyen los sectores de base tecnológica, así como las actividades ligadas a las ciencias de la vida.

En cuanto a las medidas y el proceso de recuperación de la actividad económica hay que apelar por la reactivación de la demanda interna, dado que la evolución de la demanda externa dependerá del proceso de recuperación de nuestros socios comerciales. Pero esta última es incierta, dado que el regreso a la normalidad será lento y no sincronizado.

Controlada la emergencia sanitaria, habrá que trabajar ya no solo en medidas de mitigación, sino también en un ambicioso programa de medidas de reactivación económica, donde el desarrollo de obra pública debe jugar un rol prioritario; así como el impulso a la pequeña y mediana empresa y la búsqueda de nuevos mercados de exportación.

 

Foto ilustrativa: Joaquín Salazar.

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