El Laboratorio de Análisis de Suelos y Foliares del Instituto de Investigación y Servicios Forestales de la Universidad Nacional (Lasaf-Inisefor-UNA) recibió este 14 de abril su certificado de acreditación por parte del Ente Costarricense de Acreditación (ECA), durante una actividad realizada en el auditorio Cora Ferro, en el marco de la Semana de la Calidad Universitaria 2026.
La acreditación valida los ensayos de pH y conductividad en suelos y confirma que el laboratorio cumple con requisitos técnicos y de gestión que respaldan la confiabilidad de sus resultados. Según Seidy Alfaro Gutiérrez, gerente general del ECA, se trata de un proceso que “determina que el laboratorio es competente técnicamente” y que, además, “le da credibilidad tanto a nivel nacional como internacional”. Este reconocimiento es resultado de una evaluación que revisa aspectos como la imparcialidad, la trazabilidad y la capacidad de sostener la mejora continua, lo que finalmente “brinda una mayor confianza pública en los resultados”.

Para Diana Mora Campos, coordinadora del Lasaf, la acreditación se entiende como la consecuencia de un cambio más profundo. “No empezamos a acreditar, empezamos a ordenar”, explicó al recordar que, años atrás, el laboratorio contaba con procedimientos, pero no con un sistema que los integrara en la práctica diaria. Ese punto de partida implicó revisar documentos, reorganizar información y cambiar la forma de trabajar hasta que, como ella misma lo describe, “el sistema dejó de ser un conjunto de papeles y empezó a convertirse en una herramienta real de trabajo”. En ese camino, los momentos críticos también marcaron avances: una auditoría interna evidenció fallas, pero permitió entender que “cada no conformidad fue una oportunidad de mejora”.

Ana Hine Gómez, directora del Inisefor, explicó que este reconocimiento permite “garantizar la trazabilidad de los datos de los ensayos y la calidad técnica” de los análisis que se realizan, algo clave para sectores que dependen de esa información. También insistió en que el resultado no puede leerse sin el proceso: “es un proceso largo, de esfuerzo y compromiso”, que solo fue posible porque se logró sostener un trabajo en equipo en distintas etapas”.
Desde la Vicerrectoría de Investigación, el impulso al proceso de acreditación se planteó como una política institucional. Según explicó la vicerrectora de Investigación Silvia Argüello Vargas, en 2025 se creó un sistema que denominaron Sello UNA Laboratorios, concebido para que las unidades avancen de forma progresiva hacia estándares más exigentes. Este modelo reconoce que no todos los laboratorios requieren acreditar todas sus pruebas, por lo que establece etapas: una primera donde “todos los laboratorios deben alcanzar prácticas mínimas”, como condiciones de seguridad y cumplimiento ético, y una final en la que se concreta la acreditación ante el ente nacional. En ese proceso, la Vicerrectoría asumió el rol de “apoyar a estos laboratorios… y además les damos recursos”, comentó, al tiempo que recordó que se trata de procesos exigentes y costosos. A su juicio, el valor de este esfuerzo radica en que “la acreditación… nos ayuda a darle confiabilidad a los resultados”, tanto en investigación como en los servicios que la universidad brinda a otros sectores.
Durante la actividad, la rectora adjunta Alejandra Gamboa Jiménez, comentó que “la acreditación no es un punto final”, sino que forma parte de “un proceso continuo de fortalecimiento institucional”, y advirtió que su sentido no se agota en el cumplimiento de normas. Desde su perspectiva, “la calidad no se limita a estándares o reconocimientos formales”, sino que se expresa en la forma en que la universidad produce conocimiento y responde a las necesidades del país. En esa línea, mencionó que estos procesos también permiten “tomar decisiones más informadas, optimizar el uso de los recursos públicos y fortalecer la rendición de cuentas”.

Este es el tercer laboratorio universitario en recibir acreditación, y su trabajo se vincula al análisis de suelos y al apoyo a procesos productivos, tiene impacto directo en sectores como el forestal, donde la calidad de la información es clave para la toma de decisiones.
