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Guerra expone riesgos sobre la oferta de materias primas

El mundo sigue expectante al desarrollo del conflicto militar en Medio Oriente. La incertidumbre acerca del cierre del estrecho de Ormuz, punto estratégico para el trasiego de petróleo, abre otra serie de riesgos sobre el suministro de materias primas que podría afectar la economía global.

El Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA) hizo un análisis de las implicaciones económicas de la guerra, más allá del consabido aumento en el precio del petróleo, que de por sí, afecta a naciones importadoras como es el caso de Costa Rica. 

En su primer informe de proyecciones macroeconómicas 2026, el Cinpe-UNA expuso que el “shock” de oferta elevó los precios del petróleo. Son los casos de índices de referencia WTI (West Texas Intermediate) y del Brent, cuyos precios oscilaron entre 60 y 70 dólares por barril, hasta ubicarse en 123,59 dólares (WTI) y 109,71 (Brent) en marzo anterior.

Esta situación llevó al Fondo Monetario Internacional (FMI) a advertir que la seguridad energética global sería “grande, global y asimétrica”. 

Para el Cinpe, “el encarecimiento del petróleo no solo tiene implicaciones directas sobre los combustibles y el transporte también se transmite hacia otros insumos estratégicos de amplia utilización productiva”.

Una de esas afectaciones se está dando en la urea, un fertilizante ampliamente utilizado en la agricultura. Su precio ha superado los 700 dólares por tonelada, alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2022, con un incremento de más del 70% en este año. 

“El conflicto provocó un incremento en los precios del gas natural, un insumo clave para la producción de urea y restringió los flujos a través del estrecho de Ormuz , por donde transita un tercio de los envíos de los fertilizantes”, revela el informe.

Otra materia prima sensible es el polipropileno, uno de los plásticos más utilizados en el mundo por su bajo costo, resistencia y versatilidad. En este caso, en el último mes su valor aumentó 11.41%. Con respecto a un año anterior, el incremento alcanzó el 24.54%.

El aluminio es otro producto que entra en la lista de afectaciones. La región del Golfo Pérsico aporta un 9% del total mundial y generó un incremento del valor por tonelada de 2.400 dólares a 3.400 dólares, aproximadamente. 

Estas situaciones llevaron a organismos como el FMI a bajar las expectativas de crecimiento global. “Las cifras reflejan una economía internacional que no se encuentra en contracción, pero sí en una fase de expansión desigual y con brechas persistentes entre economías avanzadas y emergentes.

¿Y Costa Rica?

A pesar de los choques de oferta de materas primas, de un conflicto cuyo fin no se visualiza aún, para el caso costarricense, los investigadores del Cinpe-UNA estiman que la situación no generaría una recesión ni una crisis inflacionaria.

Tras reportar crecimientos del producto interno bruto (PIB)  de 4.3% en el 2024 y de 4.6% en el 2025 en la economía, el estudio determina que, para este año, el escenario más pesimista ubicaría el indicador en un 3.4% y el más optimista en un 3.9%.

“En el caso de Costa Rica, el encarecimiento del petróleo y de los costos del transporte internacional pueden aumentar la inflación importada y deteriorar la balanza comercial, mientras que una desaceleración de la economía mundial podría afectar la demanda externa de exportaciones y el ingreso de inversión extranjera directa”, dice el informe.

Sin embargo, para el centro académico, la economía nacional cuenta con un conjunto de fundamentos macroeconómicos que brindan espacio de maniobra a la política monetaria, lo que permitiría contrarrestar eventuales efectos sobre la demanda agregada, en un contexto de desaceleración económica.

En línea con lo anterior, y bajo el contexto actual, el Cinpe-UNA prevé una aceleración gradual de los precios, pero sin presiones inflacionarias lo suficientemente intensas como para configurar una crisis. Sus estimaciones ubican una expectativa de inflación que rondaría entre un 0.65% y un 1.15%.

Estos valores estarían, aun así, por debajo del rango meta definido por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), entre un 2% y un 4%. Incluso, para los investigadores del Cinpe-UNA, “se estima que hacia finales de año podrían persistir dificultades para alcanzar plenamente dichos rangos objetivos”.

Programa macroeconómico

El Cinpe hizo un análisis también de la situación económica del país en términos de crecimiento, mercado laboral, inflación, política monetaria, cambiaria y fiscal.

Hacia el primer trimestre de 2026, la actividad económica mantiene un impulso. El régimen definitivo muestra una recuperación en la demanda interna y en la inversión local, pero con tasas muy inferiores a las del régimen especial, donde se ubican empresas de zonas francas.

A nivel sectorial, los más pujantes son los de manufactura (creció de un 14.13% a un 15.78% entre 2024 y 2025) y actividades profesionales, científicas y técnicas (pasó de 12.69% a un 13.95%), mientras que la agricultura, comercio, educación y salud muestran una tendencia decreciente.

En un análisis del mercado laboral, se determinó que entre el 2022 y el 2026, se redujo de 1.118.296 a 1.011.677 la cantidad de personas ocupadas con secundaria incompleta o menos. En cambio quienes poseen educación universitaria aumentaron su participación de 417.288 trabajadores a 450.763 durante este periodo. 

En términos generales, aunque la población ocupada se mantiene estable entre el 2020 y el 2026, sí existe un incremento considerable de 314.801 personas fuera de la fuerza de trabajo (aumento de esta población de 1.640.846 personas a 1.955.647).

Con respecto al tipo de cambio, la rápida apreciación responde—de acuerdo con los investigadores—a un exceso de oferta de divisas, producto de las exportaciones, la inversión extranjera directa y el ciclo turístico de alta temporada, además de ingresos de capitales por actividad tributaria y la política monetaria del BCCR que mantiene la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 3.25%. Influye además, el debilitamiento general del dólar estadounidense que ha apreciado el valor de la moneda en otras naciones latinoamericanas (Argentina, Brasil, México, Chile y Colombia), además de Costa Rica.

Finalmente, en cuanto al balance fiscal, si bien los ingresos del gobierno central pasaron de 4.776.316 millones de colones en el 2020 a 7.470.558 millones de colones en el 2025, la deuda con respecto al PIB volvió a ingresar al panorama más estricto de la regla fiscal. Incluso, para este año, el escenario no sería el más alentador. “Se proyecta un nuevo incremento hasta un 62% del PIB, con una composición de 44.9% de deuda interna y 17.1% de deuda externa”.

Marco Otoya, director general del Cinpe-UNA y Leiner Vargas, investigador del Cinpe-UNA expusieron los resultados de este estudio.