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Nueva normativa habilita el cautiverio de aves silvestres

Propuesta para el nuevo Reglamento de la Ley de Vida Silvestre genera críticas ante la posibilidad de permitir la tenencia de fauna silvestre en cautiverio, la dificultad de controlarla y las limitaciones en el manejo institucional.

 La posibilidad de permitir la tenencia de algunas aves silvestres como las lapas, vuelve a la discusión pública con el nuevo borrador del Reglamento de Vida Silvestre. Este tema, reaparece como uno de los puntos más cuestionados dentro de la propuesta impulsada por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).

El Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (Icomvis-UNA), en conjunto con la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (Aprefloflas), organizaron, el pasado 18 de marzo, un conversatorio sobre la propuesta de nuevo Reglamento de la Ley de Vida Silvestre; también participaron representantes del Sinac y de Rescate Wildlife Rescue Center.

La nueva redacción mantiene la opción de conservar en cautiverio aves adquiridas antes de 2017, incluso sin mecanismos claros de verificación. Para quienes trabajan en rescate y manejo de fauna, esto representa un riesgo para su conservación. 

“El SINAC no tiene forma de hacer control de que yo tengo la lapa antes de 2017, puedo falsificar una factura y decir que la compré antes, y en el extranjero porque aquí está prohibida la venta”, dijo Laura Porras, directora del Icomvis-UNA. El problema, entonces, no es solo legal, sino operativo. Si no se puede comprobar el origen de los animales, la norma podría terminar facilitando la tenencia ilegal.

Porras comentó el caso de las lapas híbridas. “Algunas personas trajeron lapas azules de Brasil, luego de tenerlas en cautiverio les dio lástima y las liberaron allá en San Carlos. Estas lapas empezaron a reproducirse con las lapas rojas del país, esto causa desórdenes en el ecosistema y en la genética de las especies. Me preocupa que se permita o se siga incentivando de alguna manera la tenencia de animales exóticos, cuando tenemos un ecosistema frágil del cual vivimos”. 

Para la veterinaria Isabel Hagenauer, de Rescate Wildlife Rescue Center, su principal preocupación es la posible flexibilización de la tenencia de animales silvestres, especialmente aves, una práctica que, según explicó, sigue siendo una de las principales causas de ingreso a los centros de rescate. “Más del 50% de los ingresos se dan por tenencia, por decomisos, por gente que los llega a entregar”, comentó, al tiempo que advirtió que muchos de estos animales llegan en condiciones críticas, con problemas de salud y comportamiento derivados del cautiverio.

Hagenauer también cuestionó la falta de claridad en los criterios técnicos que respaldan algunas decisiones del borrador. “¿Cuál es el criterio técnico por el cual se están autorizando nuevamente la tenencia de algunas especies?”. 

Ambas investigadoras criticaron la forma en que el reglamento reorganiza el manejo de fauna en cautiverio. La propuesta mezcla categorías como centros de rescate, zoológicos y otros espacios, lo que para ambas puede desdibujar los objetivos de cada uno. Desde el ámbito técnico, advirtieron que no es lo mismo rehabilitar un animal para liberarlo que mantenerlo en exhibición, y que esa diferencia requiere criterios claros de manejo.

En cuanto al contenido, Porras indicó que el borrador prioriza el manejo en cautiverio por encima de la conservación en el medio natural. “Este reglamento no incluye nada de conservación in situ, es todo conservación ex situ y comercialización”, dijo. También cuestionó la capacidad operativa del Sinac para asumir más funciones: “¿Cómo le van a centralizar la toma de decisión a una institución que ha estado desmantelada por años?” Para la experta, el reglamento tienen elementos rescatables, pero requiere una revisión para evitar que se debilite el enfoque de conservación. 

La norma también incorpora el control letal de fauna. Esta se puede aplicar en cocodrilos, por ejemplo, “aunque existen protocolos para el manejo de animales peligrosos, se abre un portillo para que cualquier persona mate un animal si se siente en riesgo… y no hablamos solo de eutanasia, que toma en cuenta los principios de bienestar animal, sino que si yo me siento amenazada y me encuentro un palo cerca, puedo matar a palos al animal”, precisó Porras.

 

En construcción

La experta también habló del proceso de redacción del reglamento y su orientación general. “No hubo participación ciudadana en la elaboración”, y agregó que la propuesta elimina espacios formales de consulta dentro del mismo reglamento. 

Arturo Carballo, presidente de Aprefloflas, cuestionó la necesidad de sustituir completamente el reglamento vigente, si varios de sus elementos se mantienen. En su criterio, una reforma parcial habría permitido corregir debilidades sin abrir nuevos frentes de discusión. Mencionó que el documento y la cantidad de anexos técnicos que contiene dificultó un análisis detallado en el tiempo disponible.

En medio de las críticas, el Sinac sostiene una posición distinta. José Manuel Quirós, coordinador del proceso, explicó que la propuesta se construye desde hace varios años y que incorpora observaciones de distintos sectores. “Creemos que construimos una propuesta con aportes de la sociedad civil, y que hemos logrado mejorar el decreto vigente”.

El funcionario defendió que el nuevo reglamento busca mejorar la aplicación mediante herramientas técnicas más flexibles, como anexos que pueden actualizarse sin necesidad de reformar todo el decreto. También comentó que se introducen mejoras en la estandarización de procesos y en la regulación de actividades que antes no estaban claramente definidas.

Propuesta para el nuevo Reglamento de la Ley de Vida Silvestre genera críticas ante la posibilidad de permitir la tenencia de fauna silvestre en cautiverio, la dificultad de controlarla y las limitaciones en el manejo institucional.

 Foto: Rescate Wildlife Rescue Center.