La alfarera de los volcanes

Trabajar en una fábrica de piezas de porcelana en Curridabat recién concluida la secundaria, le permitió conocer el proceso químico de transformación de un trozo húmedo de cerámica, en un objeto de fina porcelana. Esa metamorfosis de figuras en molde a diseños horneados y coloridos fue la que inspiró a María Martínez Cruz a forjar su carrera universitaria, basada en la química, con especialización en ciencias de la Tierra, específicamente en el campo de la geoquímica.

En la actualidad Martínez se desempeña como investigadora en el laboratorio de Geoquímica Volcánica del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA), y su labor de vigilancia volcánica consiste en determinar la ocurrencia de los cambios sistemáticos en la composición química de fluidos acuosos, por los procesos interactivos entre gases-agua-roca en sistemas magmáticos-hidrotermales del país.

El país cuenta—explica la experta—con una plataforma de monitoreo de gases y aerosoles volcánicos en tiempo real, ubicada en Coronado, que determina la existencia de emisiones de gases y aerosoles originadas en los volcanes Turrialba y Poás, y en el Irazú en una eventual reactivación de dicho volcán. “El monitoreo remoto, con ayuda de la tecnología integrada a la inteligencia artificial y telemetría, es vital para una vigilancia de la actividad de los volcanes más eficaz y con mejor tiempo de respuesta para minimizar el impacto de potenciales peligros volcánicos”, dijo Martínez.

Científica cosmopolita

La investigadora indicó que su mayor logro profesional es haber sido la primera geoquímica de Costa Rica y la primera académica del Ovsicori en obtener un grado de doctorado, así como conocer lugares alrededor del mundo, donde se dan procesos vulcanológicos extremos.

“He tenido la oportunidad de estar en los volcanes de Nicaragua (Masaya, Cerro Negro, Telica, San Cristóbal), Panamá (Barú), Hawaii (Kilauea), el Pacífico de California (Lassen, Shasta) y Oregon (Monte Masama), Japón (Aso, Sakurajima), Indonesia (Ijen, Bromo, Kelud, Dieng, Krakatau, Toba, Batu Tara, Merapi), Italia (Etna), Alemania (relictos volcánicos en Bonn), México (Popocatepetl), Chile (Calbuco, Osorno), Colombia (Nevado del Ruiz), entre otros”, aseveró Martínez.

Agregó que gracias a los recursos del Fondo Nacional de Emergencias ha estado involucrada en el desarrollo de novedosas y prometedoras plataformas de tecnología de punta para el monitoreo geoquímico en tiempo real de fluidos hidrotermales que brotan como nacientes de agua en volcanes del país como el Rincón de la Vieja, Arenal, Barva e Irazú.

Mientras tanto María sigue en su laboratorio sabiendo que su mayor reto profesional ha sido enfrentar las contradicciones y conflictos emanados de intereses económicos y políticos, en relación con los hechos científicos, lo que entorpece la generación de información concerniente a la degradación ambiental, salud y calidad de vida de personas y animales en el país, en detrimento de una población que debería estar mejor informada.

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