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Partidos carecen de visiones sobre cómo la tecnología impactará los mercados laborales

Es un hecho que el avance tecnológico y la inteligencia artificial (IA) transforman el mundo del trabajo. Sus implicaciones son tema de debate, pues aún no se conoce con exactitud el impacto que tendrá en la desaparición (y aparición) de puestos laborales.

Sin embargo, el tema parece pasar de lejos en los planes de gobierno de cuatro partidos políticos que compiten en las elecciones nacionales: Pueblo Soberano (PPSO), Liberación Nacional (PLN), Frente Amplio (FA) y Coalición Agenda Ciudadana (CAC).

“No se está discutiendo sobre el tema en una economía como la nuestra tan tercerizada”, advirtió María Leonela Artavia, académica de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), en el cuarto episodio del programa Praxis Electoral de la Escuela de Filosofía.

Ella, junto con el académico Carlos Cascante, de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA, dieron sus impresiones sobre el tratamiento de temas económicos y de política exterior en los planes de gobierno de los cuatro partidos que encabezan las preferencias electorales en las más recientes encuestas del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo-UNA). 

El impacto de la llamada “cuarta revolución tecnológica” no es menor. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la IA transformará al menos cuatro de cada 10 empleos en el mundo, con un equilibrio entre la automatización completa de tareas y la complementariedad de muchas otras.

“En la medida en que nos adaptemos a esta realidad, nos irá mejor”, asegura Artavia, al tiempo que enfatiza en la necesidad de que en el se profundicen los debates acerca de cómo la industria nacional y los emprendimientos se puedan ver afectados por este entorno. Asimismo, considera fundamental que el desarrollo económico vaya de la mano con la educación.

La complejidad de los mercados laborales hoy día hace necesario que se valoren opciones políticas ante retos ampliamente analizados, como la economía del cuidado, de manera que se contribuya al reconocimiento de aquellas tareas no remuneradas que tienen que ver con la atención de personas en situación de dependencia o en labores domésticas, que recaen principalmente en las mujeres.

Para Leonela Artavia, los partidos CAC y FA hacen mención de ello, incluyendo el concepto de una renta mínima vital. En el caso del oficialista PPSO, apuntan a aumentar en más de 20 mil cupos la red de cuido.

El tema de fondo con este tipo de propuestas va en dos líneas: por un lado, es una meta insuficiente para paliar la necesidad de cuido que tiene el país y, por otro, en el caso de la renta mínima, no se especifican fuentes de financiamiento para convertirlo en la alternativa viable a largo plazo.

En cuanto al FA, proponen extender la licencia de maternidad a seis meses y crear una licencia de paternidad universal, con un subsidio solidario para las pequeñas empresas.

Sobre las mejores propuestas en materia laboral, desde el punto de vista de la defensa de los derechos laborales, Artavia indicó que el plan más robusto es el del FA, y en segundo lugar el de la CAC. 

En el caso del PLN, su enfoque va más dirigido hacia la fortaleza en la producción y la creación de los puestos de trabajo, mientras que en el PPSO se hace más referencias a los logros alcanzados por el gobierno actual y en crear “empleos de calidad”, sin determinar la ruta para concretarlo.

Política exterior

De la mano con el académico Carlos Cascante se profundizó, además, en las propuestas que hacen los partidos en materia de relaciones internacionales. Este análisis se hizo partiendo de un hecho que para el experto es irrefutable: el tema nunca ha sido relevante, desde el punto de vista electoral.

“La política exterior costarricense es reactiva a lo que vive el mundo. No se presentan propuestas en un entorno donde vemos a un Donald Trump tan vigente, cuando se está llevando a cabo una investigación sobre los dispositivos médicos que nos puede afectar y sin tener posturas ante conflictos como el de Israel y Palestina”, indicó Cascante.

Lo anterior lleva a que la dimensión de las relaciones internacionales en los programas de gobierno se divida en dos facciones: la que habla de “mantener el liderazgo”, como es el caso del PPSO, y la de los otros tres partidos que más bien advierten sobre la pérdida de ese poder de influencia ante el resto de las naciones.

El académico de la UNA observa fenómenos que son propios de un estado transicional de las reglas de la geopolítica global: se anteponen las visiones realistas y pragmáticas, por encima de los idealismos tradicionales.

Lo anterior se percibe en las propuestas por debilitar a los organismos multilaterales que han guiado las relaciones entre naciones después de la Segunda Guerra Mundial y por atacar propuestas como la Agenda 2030 por parte de grupos conservadores.

Desde este punto de vista, Cascante se hace la pregunta de cómo va a enfrentar el país un mundo tan cambiante. Ahí es donde el experto no encuentra propuestas ni visiones en ninguno de los planes analizados. 

En el caso del FA, existe una iniciativa para vincular el trabajo de comercio y política exterior en una cancillería más fuerte. Sin embargo, el académico no ve que esta visión sea viable ni útil en el entorno actual.

Por lo demás, no abundan líneas específicas en la materia, al tiempo que apuntó la importancia de no utilizar los puestos del servicio exterior como botín político y que los puestos sean ocupados por personas que hayan desarrollado carrera diplomática atinente a los retos presentes y venideros.

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