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Pruebas Faro generan debate

El director de Gestión y Evaluación de la Calidad del MEP Pablo Mena, la ministra de Educación Giselle Cruz y los académicos de la UNA Cindy Artavia y Leonel Arias participaron en el foro “Pruebas nacionales Faro: UNA deliberación pertinente”, organizado por el Cide. 

Con el conversatorio “Pruebas nacionales Faro: UNA deliberación pertinente”, el Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA) abrió un espacio de diálogo en torno a estas pruebas, que se implementarán a partir de noviembre próximo en escuelas y colegios del país.

El auditorio Clodomiro Picado del Campus Omar Dengo sirvió como escenario de esta deliberación que, por parte del MEP, contó con la presencia de la ministra Giselle Cruz—entonces viceministra académica—y el director de Gestión y Evaluación de la Calidad Pablo Mena.

En representación de la UNA participaron Leonel Arias, académico de la División de Educología, y Cindy Artavia, moderadora y parte del equipo investigador del estudio “Balance crítico de objetivos, modelo evaluativo, resultados y utilidad de la información de las Pruebas Nacionales de Bachillerato en Educación Media como instrumento de certificación del conocimiento de las y los estudiantes”, realizada en el marco del Proyecto Perfiles, Dinámicas y Desafíos de la Educación Costarricense del Cide y presentada ante el Consejo Superior de Educación en 2018.

Precisamente, una de las modificaciones más significativas que presentan las pruebas Faro —en comparación con las anteriores pruebas de bachillerato— es la transición de un modelo de medición normativo (centrado en contenidos) a otro de evaluación de criterios (habilidades), una de las recomendaciones derivadas de la investigación del Cide.

“La prueba Faro es una medición de habilidades, de los conocimientos que han logrado los estudiantes hasta quinto grado y décimo año. Desde 2008 se vienen haciendo cambios en nuestro programas de estudio hacia habilidades, lo que hace necesario reformas en la evaluación”, afirmó Giselle Cruz, actual ministra de Educación, quien hizo énfasis en que “esta prueba Faro no tiene ningún elemento para dejar a un estudiante atrás; al contrario, es para junto con los docentes, poder sacar adelante a los estudiantes”.

Pablo Mena, director de Gestión y Evaluación de la Calidad, agregó que la idea es que las pruebas Faro —anunciadas por el MEP en febrero de 2019— respondan a un modelo de estudio por habilidades, de manera que en vez de recitar conocimientos, el estudiante muestre qué puede hacer con estos para resolver problemas cotidianos.

Ambos funcionarios resaltaron, además, que las nuevas pruebas tienen un valor de 40% de la nota y que el estudiante puede repetirla en la convocatoria siguiente para mejorar la nota. “Se trata de fortalecer el aprendizaje y cómo hacerlo si no se tiene la oportunidad en el sistema de atender a los estudiantes al menos un año antes”, explicó Mena.

Sin embargo, el académico de la UNA Leonel Arias puso en el tapete varias inquietudes acerca del tema. “Una preocupación que tengo es cómo se están elaborando los exámenes en las aulas; ¿se está haciendo por habilidades? Tiene que haber una articulación y esto es un desafío”, subrayó.

Otra inquietud externada por el docente del Cide es que a pesar de que se ha aclarado que la prueba Faro mide habilidades, lo cierto es que sigue siendo una prueba estandarizada para todos los estudiantes, sin tomar en cuenta los contextos diversos de aprendizaje. Instó a evitar caer en un reduccionismo, al creer que la calidad total del sistema educativo se puede establecer mediante la aplicación de una prueba nacional estandarizada para todas las regiones y todos los centros educativos, independientemente de sus condiciones materiales y recursos humanos.

También se refirió a la necesidad de que haya “un acompañamiento; no control” de parte del MEP. En el caso de los docentes, a través de un programa de capacitación continuo y permanente; “no relámpago ni en cascada”. Y a los centros educativos, dotándoles de material didáctico, así como de apropiadas condiciones de infraestructura y de aula. “No puede haber aprendizaje si no hay espacios adecuados. Hay grupos de más de 40 estudiantes; eso no es pedagógico”. Para Arias, se trata de buscar la manera de que chicos y chicas aprendan en un ambiente agradable; “la evaluación es parte, pero no lo es todo”.

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