La UNA se acondiciona para vivir la ciencia de otra forma

La UNA se acondiciona para vivir la ciencia de otra forma

La Universidad Nacional inauguró el viernes 4 de octubre, el edificio de Nuevos procesos industriales. Ahí convergen la Escuela de Química y el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (Iret-UNA), unidades que realizan estudios ambientales y análisis químicos, como parte de sus procesos de investigación, extensión y docencia en las ciencias naturales.

“Aprovecho para agradecer el apoyo a esta iniciativa desde la propuesta inicial, donde se incluyen los planos, búsqueda de presupuesto, construcción, traslado y hasta el inicio de clases. No solo inauguramos una nueva infraestructura física, hoy la UNA se viste de gala, y está de fiesta porque le abrimos la puerta a un hecho histórico: hoy se dan un gran paso en materia de educación superior, con esto se demuestra una lucha constante y deseo de excelencia en la búsqueda de conocimientos que nos ayuden a expandir nuestras oportunidades de desarrollo y aprendizaje” dijo Andrey Quesada Traña, representante estudiantil.

Para Mohannad Jihad Sasa Marín, director de la Escuela de Química, hoy es un día de cambio. “Hoy somos testigos no solo de la inauguración de una nueva estructura física, sino de algo mucho mayor y menos evidente a simple vista. Hoy inauguramos un nuevo periodo, una nueva forma de pensar, nueva forma de vernos como Escuela frente a nosotros mismos, frente a la Universidad y el país”.

“En esta historia tenemos a dos unidades académicas, esta edificación nace del esfuerzo de muchas personas y al final tenesmo un resultado grandioso. Aquí no solo nos reunimos académicos, administrativos y estudiantes, somos amigos compartiendo este éxito”, dijo Fabio Chaverri, director del Iret-UNA.

Este edificio que consta de cinco niveles y un sótano, le recibe con un jardín central de vegetación que crece bajo sombra, espacios para la docencia como aulas, sala de cómputo y bibliotecas. También es el sitio para que los estudiantes se reúnan en sus respectivas asociaciones.

El segundo nivel alberga laboratorios para la docencia de química general, química analítica, química orgánica, bioquímica y fisicoquímica, y es ahí donde se preparan los reactivos para impartir los diferentes cursos. Un piso más arriba se ubican los laboratorios para la investigación y las oficinas de los académicos de la Escuela de Química. En el cuarto nivel encontrará oficinas administrativas de la Escuela de Química, espacios para los académicos de ambas unidades, y laboratorios, y finalmente en el quinto piso se ubican los laboratorios y oficinas administrativas del Iret-UNA.

En el sótano se localiza la casa de máquinas y en la azotea se colocaron los equipos de los sistemas de extracción y aire acondicionado. La fachada está compuesta por parasoles metálicos, los cuales ayudan a reducir los efectos del sol dentro del edificio. Esta obra, financiada con fondos del Programa de Mejoramiento Institucional, fue reconocida como una de las “Grandes obras de 2018” por la Cámara Costarricense de Construcción.

Este edificio, al igual que otras obras de infraestructura que se han inaugurado y otras que están en proceso, son parte del financiamiento que recibieron las universidades públicas en la negociación del fondo para la educación en el 2010. Cada universidad tuvo la tarea de administrar 50 millones de dólares otorgados por el Gobierno de la República.

En el caso de la UNA se llevaron a cabo 11 iniciativas con este financiamiento. El edifico de Nuevos procesos industriales es la de mayor valor, 12,2 millones de dólares, de los cuales un 78% se dedicó a infraestructura, también hubo un importante aporte en equipamiento con tecnología de punta, e inversión en becas para la formación del talento humano.

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La UNA se acondiciona para vivir la ciencia de otra forma

La Universidad Nacional inauguró el viernes 4 de octubre, el edificio de Nuevos procesos industriales. Ahí convergen la Escuela de Química y el Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (Iret-UNA), unidades que realizan estudios ambientales y análisis químicos, como parte de sus procesos de investigación, extensión y docencia en las ciencias naturales.

“Aprovecho para agradecer el apoyo a esta iniciativa desde la propuesta inicial, donde se incluyen los planos, búsqueda de presupuesto, construcción, traslado y hasta el inicio de clases. No solo inauguramos una nueva infraestructura física, hoy la UNA se viste de gala, y está de fiesta porque le abrimos la puerta a un hecho histórico: hoy se dan un gran paso en materia de educación superior, con esto se demuestra una lucha constante y deseo de excelencia en la búsqueda de conocimientos que nos ayuden a expandir nuestras oportunidades de desarrollo y aprendizaje” dijo Andrey Quesada Traña, representante estudiantil.

Para Mohannad Jihad Sasa Marín, director de la Escuela de Química, hoy es un día de cambio. “Hoy somos testigos no solo de la inauguración de una nueva estructura física, sino de algo mucho mayor y menos evidente a simple vista. Hoy inauguramos un nuevo periodo, una nueva forma de pensar, nueva forma de vernos como Escuela frente a nosotros mismos, frente a la Universidad y el país”.

“En esta historia tenemos a dos unidades académicas, esta edificación nace del esfuerzo de muchas personas y al final tenesmo un resultado grandioso. Aquí no solo nos reunimos académicos, administrativos y estudiantes, somos amigos compartiendo este éxito”, dijo Fabio Chaverri, director del Iret-UNA.

Este edificio que consta de cinco niveles y un sótano, le recibe con un jardín central de vegetación que crece bajo sombra, espacios para la docencia como aulas, sala de cómputo y bibliotecas. También es el sitio para que los estudiantes se reúnan en sus respectivas asociaciones.

El segundo nivel alberga laboratorios para la docencia de química general, química analítica, química orgánica, bioquímica y fisicoquímica, y es ahí donde se preparan los reactivos para impartir los diferentes cursos. Un piso más arriba se ubican los laboratorios para la investigación y las oficinas de los académicos de la Escuela de Química. En el cuarto nivel encontrará oficinas administrativas de la Escuela de Química, espacios para los académicos de ambas unidades, y laboratorios, y finalmente en el quinto piso se ubican los laboratorios y oficinas administrativas del Iret-UNA.

En el sótano se localiza la casa de máquinas y en la azotea se colocaron los equipos de los sistemas de extracción y aire acondicionado. La fachada está compuesta por parasoles metálicos, los cuales ayudan a reducir los efectos del sol dentro del edificio. Esta obra, financiada con fondos del Programa de Mejoramiento Institucional, fue reconocida como una de las “Grandes obras de 2018” por la Cámara Costarricense de Construcción.

Este edificio, al igual que otras obras de infraestructura que se han inaugurado y otras que están en proceso, son parte del financiamiento que recibieron las universidades públicas en la negociación del fondo para la educación en el 2010. Cada universidad tuvo la tarea de administrar 50 millones de dólares otorgados por el Gobierno de la República.

En el caso de la UNA se llevaron a cabo 11 iniciativas con este financiamiento. El edifico de Nuevos procesos industriales es la de mayor valor, 12,2 millones de dólares, de los cuales un 78% se dedicó a infraestructura, también hubo un importante aporte en equipamiento con tecnología de punta, e inversión en becas para la formación del talento humano.

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