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Plásticos asfixian al planeta

De acuerdo con cifras del PNUD, Costa Rica genera alrededor de 4500 toneladas de basura diarias, más de 450 son plásticos que se depositan en rellenos sanitarios y unas 15 toneladas se reciclan, lo que significa que el resto va a parar a alcantarillas, bosques, ríos y mares.

La industria del plástico es el tercer sector más grande de la economía del país, y genera cerca de 30 mil empleos a nivel nacional. Además, ocupamos el primer puesto de importación de plásticos en Centroamérica.

De acuerdo con cifras del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el país genera alrededor de 4500 toneladas de basura diarias, más de 450 son plásticos que se depositan en rellenos sanitarios y unas 15 toneladas se reciclan, esto significa que el resto va a parar a los ríos, mares, bosques y alcantarillas del país. Ante este panorama, se plantea como una necesidad el mejorar la gestión de residuos plásticos.

El plástico tarda miles de años en desintegrarse, lo que genera una gran cantidad de residuos sólidos que afectan al ambiente y su biodiversidad. Esta situación se agravó con la proliferación de la manufactura, venta y uso de plásticos de un solo uso, conocidos como desechables, debido a que son utilizados una única vez y se tiran como basura, entre ellos las bolsas plásticas, pajillas, removedores y las vajillas de estereofón, entre otros.

Como parte de los procesos de degradación, los plásticos se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas, estas son ingeridas por peces y mamíferos marinos o se depositan en los arrecifes, donde afectan la flora y fauna, lo que provoca cambios en las cadenas alimenticias. Los trozos más grandes se pueden convertir en trampas mortales para peces, anfibios, aves y mamíferos. De acuerdo con cifras de la Organización Ocean Conservancy, se estima que, por cada kilómetro cuadrado de mar, hay 13 mil trozos de plástico, incluso los seres humanos podrían consumir plástico sin saberlo.

La diputada Paola Vega del Partido Acción Ciudadana, propone ante la Asamblea Legislativa el proyecto “Ley para solucionar la contaminación de residuos plásticos”, el cual tiene como objetivo, contribuir con el proceso de sustitución de plásticos de un solo uso por alternativas compostables, renovables y reciclables, y con cambios en los hábitos de consumo.

En detalle

El pasado 22 de abril, el programa Horizontes Ambientales del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional (Idespo-UNA), y en el marco de la construcción del Ideario Costa Rica Bicentenaria, organizó un conversatorio con la diputada Vega para conocer a fondo esta propuesta.

“Cuando hablamos de reducir el uso de plásticos todo el mundo está de acuerdo, pero a la hora de sentarse y tomar decisiones comienzan los resquemores. Sabemos que la industria del plástico genera muchos empleos, pero también sabemos que los residuos valorizables pueden generar nuevas fuentes de trabajo y nuevas alternativas al plástico”.

Una de las propuestas más discutidas es la aprobación de un impuesto al plástico que iría de un 10 a un 20% de acuerdo con la durabilidad y capacidad de contaminación. “Se genera un impuesto a aquellos productos que tienen un sustituto en el mercado, esta herramienta genera un cambio en la cultura del consumo. Con el dinero generado de este impuesto, se crea el Fondo Azul, el cual estaría bajo la administración del Ministerio de Ambiente y Energía, y tendría como fin la recuperación, recolección y transformación del plástico”.

De acuerdo con Vega los sectores médico, veterinario y agropecuario estarían exentos de este impuesto.

La ley también resalta la prohibición al uso de algunos productos de estereofón, productos que contengan microplásticos, ajustes en el etiquetado de un solo uso y una compensación por recuperación, tratamiento o reciclaje. También se incluyen exoneraciones en maquinaria y devoluciones del impuesto a productos debidamente certificados como compostables y biopolímeros biodegradables.

En el conversatorio participaron académicos y estudiantes, quienes realizaron algunas observaciones con respecto a la ley. Por ejemplo, para Álvaro Madrigal, académico de la Escuela de Sociología, el título de la ley es atrevido pues la ley no resuelve en su totalidad el problema de contaminación por residuos plásticos. Además, la misma debería ser más radical, “pues si ponemos en la misma balanza el tema ambiental y el económico, el ambiente va a terminar perdiendo”.

María Jesús Arias, del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (Iret-UNA), mencionó que el sector investigación también trabaja con muchos materiales plásticos, trabaja en reducirlos, pero también debería estar exonerado del impuesto.

Asimismo, Carolina Alfaro de la Escuela de Química, mencionó la educación como uno de los ejes que son se visibiliza en la propuesta. “Un mercado educado toma mejores decisiones de consumo. La etiqueta es importante pero siempre será necesaria una referencia a los mercados alternativos”. 

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