Proyecto universitario lleva agua potable a isla Caballo y Brasilito

Las poblaciones de isla Caballo y playa Brasilito cuentan actualmente con el agua potable que les permite no solo atender sus necesidades básicas sino mejorar la atención de servicios como salud y turismo.

Este logro se alcanzó tras la acogida, por parte de las comunidades, a la iniciativa Acceso, disponibilidad y uso sustentable del agua potable por medio de la implementación de un sistema de agua de lluvia (SCALL), NIMBU III”, ejecutado por la Sede Región Chorotega de la Universidad Nacional (UNA), con el acompañamiento del Centro Mesoamericano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (Cemede) y el Centro de Recursos Hídricos para Centroamérica y el Caribe (Hidrocec).

Joel Rojas García, presidente la Asociación de Desarrollo Integral de Isla Caballo comentó que el sistema de captación de agua es muy beneficioso para el abastecimiento del agua potable en el Ebais de la isla y, de esta forma, facilitar la labor de los médicos que dan la consulta en estas unidades de primera línea. Además, se aumenta la cantidad de agua que se brinda a cada familia de forma diaria.

Lorenzo Díaz, presidente de la Asociación Administradora del Sistema de Acueducto y Alcantarillado (Asada) de Playa Brasilito, expresó que con este proyecto mejora la calidad de vida de los pobladores de la zona, dada la escasez de agua, sobre todo en la época de verano cuando se dan racionamientos en la cosa. “Estamos muy agradecidos con la UNA por su apoyo en esta iniciativa, un proyecto que en principio no fue fácil, desde el punto de vista logístico y por la falta de acuerdos; sin embargo, las buenas relaciones de nuestra junta directiva y personal de la UNA, hizo que fuera viable”, comentó Díaz.

Hacia otras regiones

William Gómez Solís, académico del Cemede, indicó que contar con este sistema de captación de agua llovida abrirá la posibilidad de generar nuevas iniciativas en áreas como turismo, infraestructura, desarrollo comunitario, entre otros.

Guido Hernández, dirigente de la Asada de Barco Quebrado de Sámara también valoró como una gran oportunidad para fomentar una cultura de ahorro y aprovechamiento del agua en usos de la vida cotidiana.

Adolfo Salinas, responsable del proyecto Nimbu en el Campus Nicoya, explicó que el sistema se basa en la captura de agua de lluvia, a través del techo del módulo. El líquido se conduce a tres tanques de 5000 litros c/u como reservorios, donde se almacena, tras haber pasado por un clorinador de pastillas que le inyecta el elemento al agua en su recorrido, después pasa a dos filtros compuestos por carbón activado y grava, que atrapan las impurezas en suspensión y al final es sometida a una cámara de rayos ultravioleta, que elimina bacterias y otros agentes antes de ser purificada. Por último, se realizan las pruebas de calidad al agua almacenada en los tanques con un tiempo de hasta siete meses.

Breves

Más noticias