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Sortean las olas para estudiar

En un acto con la participación de la ministra de la Condición de la Mujer, autoridades de la UNA y líderes locales, pobladores de comunidades de la península de Nicoya iniciaron su formación universitaria en Lepanto, donde la UNA abrió la Licenciatura en Educación con Énfasis en Educación Rural I y II Ciclos.

 

Un totalde 64 personas provenientes de comunidades de la península de Nicoya, así como en las islas del Golfo de Nicoya iniciaron su formación universitaria en la Licenciatura en Educación con Énfasis en Educación Rural I y II Ciclos, oferta planteada desde 2018 por el Programa Interdisciplinario Costero de la UNA, en coordinación entre la Intendencia de Lepanto y la División de Educación Rural (DER) del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA).

Algunos estudiantes provienen los territorios peninsulares como la isla de Chira, Caballo, Venado y de las poblaciones costeras puntarenenses de Bejuco, Pilas de Canjel, Pavones, Dominicas, Corozal, San Pedro, Bejuco, Coyote, San Pedro, Jicaral y Camaronal, entre otros.

 Tal es el caso de Diana Peralta, habitante de isla Caballo, madre de un hijo y en espera de otro, que para asistir a las clases a Lepanto debe levantarse a las cuatro de la mañana, limpiar la casa, preparar desayuno para ella y su hijo, además de inyectar la dosis de insulina a su suegra diabética. Posteriormente, con un costo de Ë15 mil mensuales en lancha hasta playa Naranjo, sorteando el fuerte oleaje, el sol y las lluvias. De ahí trasladarse hasta Lepanto. “Anhelo graduarme, porque en la zona que vivo la única fuente de empleo es la pesca y ahora no es una actividad rentable para la manutención del hogar. Estudiar para mi es un suelo hecho realidad”, comentó la isleña.

Michael Mora, habitante de isla Venado, expresó que la principal limitación son las mareas, pues en marea alta el viaje a playa Naranjo tarda 25 minutos, pero en marea baja demora hasta 50 minutos, pues salir en esa condición lo obliga a caminar hasta la lancha por un barro profundo y maloliente, por lo que debe cargar agua para lavarse los pies en playa Naranjo. “Quiero terminar la carrera para estudiar en una zona rural y ayudar a mucha gente que lo necesita y sobre todo estudiar me reconforta porque anhelo un mejor futuro para mis hijos y los pobladores de la isla”, dijo Mora.

 

El aula es el país

La característica de los estudiantes radica en que la mayoría no han tenido la oportunidad de cursar una carrera universitaria por falta de recursos económicos, por lo que apostaron por esta iniciativa para cursar una carrera universitaria.

De los 64 estudiantes que ingresaron a la carrera, 89% son mujeres (57) y 10% hombres (7), cuyas edades oscilan entre 18 y 35 años. Además, de la población femenina, el 56 %  (36) son jefas de hogar. En total participaron en el proceso de admisión 120 personas, pero solo se contó con cupo para 64, pero que a futuro se podría ampliar.

Ana María Hernández, rectora adjunta de la UNA, comentó que la apertura de esta carrera en Lepanto significa un reto y un compromiso más para la universidad, pero que sin lugar a dudas confirma la esencia de la universidad necesaria, que está en las zonas con menor desarrollo económico y social. “El aula es el país, el hecho de no contar con una sede en un lugar, no es una limitante para brindar la formación universitaria, más bien la academia debe llegar ahí para ser coherentes con nuestra razón de ser”, indicó Hernández.

En dicha actividad realizada en la escuela Moreno Cañas de Jicaral, también se contó con la participación de Norman Solórzano, vicerrector de Docencia, fuerzas vivas de la comunidad, personeros del gobierno local y Patricia Mora, ministra de la Condición de la Mujer, quien tuvo a cargo la lección inaugural.

A futuro se realizará un acercamiento con la Sede Regional Brunca de la UNA para explorar una posible formación en turismo a las personas que se desempeñan en esta actividad, en las regiones costeras de los cinco cantones del sur-sur (Buenos Aires, Osa, Golfito, Corredores y Coto Brus). Desde ya se realizan las primeras conversaciones con los habitantes de los poblados cercanos al parque nacional Corcovado, para ofertar una carrera itinerante en Bahía Drake, zona Sur, donde de momento el trabajo se centra en el análisis del sector.

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