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Una guerra y dos elecciones cruciales encienden el entorno global

De manera conjunta, Estados Unidos e Israel decidieron atacar a Irán el 28 de febrero, en una guerra que ha traído desestabilización geopolítica y consecuencias humanitarias y económicas. Aunque con fines distintos, ambos países comparten en este 2026 una causa común: la realización de elecciones que son trascendentales para el futuro político de Donald Trump y Benjamín Netanyahu.

Por un lado, en la nación norteamericana se llevarán a cabo las elecciones legislativas de medio periodo, que determinarán si el Partido Republicano conservará el dominio bicameral, o si por el contrario, pierde fuelle político frente al Partido Demócrata. Por otro lado, están las pretensiones de Netanyahu de enquistarse aun más en el poder israelí y despejar cualquier amenaza de castigo ante las acusaciones por crímenes de guerra.

Dos realidades distintas y dos desafíos, que determinarán el futuro político de ambos líderes, uno global y otro más de influencia regional. 

En un inicio, se pensó en la estrategia de la guerra como una mirada de reojo pensando en estas elecciones. Sin embargo, las posiciones oficiales, tanto de Estados Unidos como de Israel muestran otras versiones: el riesgo del desarrollo de armamento balístico por parte de Israel, su programa nuclear, la caída del régimen islámico y la desaparición de las milicias que lo apoyan, como Hizbulá.

Estados Unidos

El 3 de noviembre se realizarán las elecciones intermedias en Estados Unidos. Se elegirá una nueva composición del Congreso que incluye al total de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado.

Actualmente, los republicanos ostentan una leve mayoría en ambas cámaras. Preservar o perder ese estatus es lo que está en juego de cara a esta elección. La Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA) invitó al académico Zidane Zeraoui de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para referirse a los aspectos fundamentales de la guerra y sus efectos colaterales.

Desde su perspectiva, antes del estallido militar, Donald Trump venía enfrentando cuatro situaciones adversas a su imagen y a su proyecto MAGA (Make American Great Again). Uno de ellos fue el fallo de la Corte Suprema contra el paquete de aranceles que el mandatario impuso a socios comerciales, al aplicar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).

Casi al unísono, estallaban las revueltas populares por las redadas de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y que conllevó al fallecimiento de dos ciudadanos norteamericanos, en el estado de Minnesota. Por otra parte, la revelación de nuevos archivos del caso Epstein y un debilitamiento del dólar, sumada a una persistente inflación, pudieron generar un interés por parte de Trump de reimpulsar su imagen por medio de una incursión militar.

“Existe una fuerte crítica hacia su administración (la de Trump). Hoy día, hay un 36% de aprobación de sus actividades. Si se dan elecciones en el contexto actual, tendría serios problemas para mantener una mayoría republicana en el Congreso”, indicó Zeraoui.

Sin embargo, la realidad ha superado las expectativas en cuanto a la incursión militar. La crisis desatada por el aumento en los precios del petróleo y de otras materias primas, tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán (por donde transita el 20% de la producción mundial), no solo ha inquietado a los mercados, sino a los propios ciudadanos estadounidenses que ven con preocupación cómo su condición financiera se ha ido deteriorando.

El mes anterior, el gobierno de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos reducir la velocidad, para consumir menos gasolina y optar por el teletrabajo, mientras los precios globales han superado en varias ocasiones los 120 dólares por barril de crudo, siempre al vaivén de las declaraciones de los protagonistas de la guerra.

En una transmisión en vivo sobre el tema, que se realizó desde UNA Comunica, el académico Luis Diego Segura, de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA, enfatizó que actuales congresistas republicanos optarían por no someter su nombre a una posible reelección, ante el pesimismo que les genera la imagen de Trump de cara a las elecciones. 

“Ya hay entre 35 y 36 miembros del Partido Republicano que dijeron: ‘no vamos a postularnos’. Una de las razones principales es que saben que van a perder. Eso significa que los republicanos deben buscar nuevos candidatos para ir a esos distritos a competir en un momento de poca popularidad”, indicó Segura.

Israel

La posición israelí no desentona con la de su aliado estadounidense, en un contexto donde la imagen de Netanyahu se ha visto distorsionada.

“Netanyahu ha buscado adelantar las elecciones para junio aprovechando el calor de este enfrentamiento con Irán y de haber asesinado al líder supremo Alí Jamenei, pero no lo va a lograr, porque hay un gran rechazo a esa propuesta”, detalló Zidane Zeraoui.

En frente, el primer ministro de Israel enfrenta un desgaste político y críticas continuas por su intervención en Gaza, (se cumplen tres años del inicio de la intervención en octubre próximo), y que ha provocado el deceso de más de 72 mil palestinos y de 2 mil israelíes, sumados a los miles de desplazados de Gaza, centro principal del conflicto, en procura de eliminar todo vestigio relacionado con la milicia de Hamás. 

Si bien la opinión pública israelí respalda en su mayoría (un 80%) las operaciones militares en Irán y Líbano, esta posición no se traduce en apoyo infranqueable en favor de Netanyahu. Sondeos realizados en marzo detallan que su partido, Likud, perdería escaños en el Congreso, lo que afectaría a la coalición de cara a mantener una mayoría absoluta. 

Una derrota de Netanyahu pondría fin a 16 años de mandato repartidos en tres periodos no consecutivos y lo expondría a enfrentar eventuales juicios por presuntos actos de corrupción a lo interno del país, así como a la acusación y orden de arresto que ha planteado la Corte Penal Internacional (CPI) por los crímenes cometidos en Gaza.

A este punto, las tensiones geopolíticas de un año convulso podrían influir en la decisión de los votantes que asistan a las urnas, en un contexto donde los líderes de Estados Unidos e Israel no tienen todas las cartas a la mano que les aseguren victorias en sus respectivas elecciones.