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Fascismos de hoy muestran similitudes y diferencias con respecto a movimientos del siglo XX

El fascismo que radicalizó las posiciones políticas de la Europa de entreguerras, en el siglo XX, asoma en la actualidad con nuevas vestimentas; además, muestra algunas diferencias y similitudes significativas, mientras amenaza con destronar a las democracias, la pluralidad y la institucionalidad.

Franz J. Hinkelammert, economista y teólogo alemán, quien falleció en el 2023, dejó marcada una huella crítica en su pensamiento en contra del totalitarismo de mercado y los neofascismos. Precursor de los Encuentros de Pensamiento Crítico en la Universidad Nacional (UNA), abrió espacios para el análisis de estas transformaciones político-ideológicas.

En ese marco, el pasado 5 de marzo, la Cátedra de Pensamiento Crítico y el Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la UNA anunciaron la presentación del libro Pensamiento crítico, totalitarismo de mercado y la extrema derecha. La actividad se llevó a cabo en el auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras. 

Norman Solórzano, director del Idespo, aprovechó la actividad para destacar el proceso que llevó a la redacción del libro, con el aporte de distintos académicos e investigadores. La obra se enfoca en cuatro ejes: totalitarismo de mercado, fundamentalismos, neofascismos y radicalismos, más un apartado especial de homenaje a la memoria de Franz J. Hinkelammert.

Entre semejanzas y diferencias

Henry Mora Jiménez, académico de la UNA, dibujó las facetas de los fascismos del presente siglo, con base en los movimientos ultranacionalistas que emergieron principalmente en la Italia de Benito Mussolini y en el nacismo personificado por Adolfo Hilter, en Alemania.

Mora detalló que el surgimiento de los fascismos en la primera mitad del siglo XX respondió a procesos de emancipación humana, cuando se llevaron a cabo movilizaciones pro defensa de derechos humanos.

A lo largo de la historia, esas emancipaciones reflejaron los intereses de grupos específicos como los eclesiales y los feudales, dieron paso después a las demandas de independencia en la época colonial, para luego abrirse hacia movimientos de defensa de derechos de los obreros, las personas afrodescendientes y las mujeres.

“En el mundo actual, muchos de esos movimientos continúan y han abierto la oportunidad para posicionar las demandas de grupos en defensa de la naturaleza, la diversidad sexual y el nuevo feminismo”, explicó Mora.

Aquí, radica una de las principales semejanzas de los fascismos contemporáneos con los del siglo pasado: la búsqueda de “chivos expiatorios” para movilizar a la población, donde buscan construir una identidad cultural y generar un movimiento de masas.

Otra similitud radica en que afianzan el discurso racista. Ocurrió, por ejemplo, en la visión hitleriana de una raza superior (aria) y una inferior (los judíos) y más recientemente, con las redadas de los servicios de inmigración estadounidenses, que se han recrudecido bajo la administración de Donald Trump.

En cuanto a las diferencias, Mora anotó que el fascismo se formó bajo un concepto de totalitarismo del Estado, con un control extenuante de los organismos estatales, en procura de un control de la vida social y privada de los habitantes.  Poco a poco, fue permeando más ese pensamiento hacia un totalitarismo de mercado, de manera que el “nuevo fascismo” se convierte en herencia del modelo neoliberal. 

En el siglo XX, el fascismo era más reaccionario en su lucha por crear el “nuevo hombre fascista”, desde la visión de Mussolini. En el caso de Francisco Franco, en España, se centraba en la instauración de la hispanidad católica, que fusionaba el nacionalismo con el catolicismo tradicional. En los tiempos más actuales, suma a esta intención, el mensaje misógino y antiinmigrante.

Otra diferencia relevante es en cuanto al uso de la fuerza para alcanzar sus objetivos. Tanto en Alemania como en Italia se acudió al uso de los movimientos paramilitares para imponer la visión totalitaria. Hoy día, los métodos no son tan directos. “Buscan destruir las democracias desde adentro. En el siglo XXI ascienden por medio de elecciones y a partir de ahí buscan perpetuarse: instrumentalizan las instituciones, promueven guerras culturales y adquieren un poder autocrático que afecta la división de poderes”, mencionó Mora.

La extrema derecha

Del análisis de 50 años de pensamiento intelectual de Franz Hinkelammert se pueden extraer “pistas” acerca de las razones que han motivado los ascensos de gobiernos de extrema derecha en todos los rincones del planeta.

Una de ellas se basa en la batalla cultural por alcanzar una hegemonía política basada en conceptos conservadores. 

Otra razón es la falta de alternativas al modelo neoliberal. Incluso, cuando han surgido nuevas opciones, la primera opción es destruirlas, eliminando la oposición política. 

Un tercer indicio es la creación de una identidad de grupo, donde se busca al chivo expiatorio para atacar sus posiciones, hacer denuncias de supuestos privilegios donde “otros” son los culpables y en el uso de frases vacías que pueden calar fácilmente en la colectividad.

La falta de entendimiento y de cohesión de los movimientos progresistas también facultan a la extrema derecha. Para Solórzano, al final, preservar el pensamiento crítico desde la visión de Franz J. Hinkelammert, pasa por la emancipación humana, la cual, deriva en el verdadero humanismo.