Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

El campus como escenario de encuentros culturales y baile

El 18 de abril de 1996, seis parejas de estudiantes se presentaron en la explanada 11 de abril del campus con tres coreografías basadas en ritmos populares latinoamericanos. Aquella presentación marcó el nacimiento del grupo de baile popular Querube, una agrupación que tres décadas después suma cerca de 700 estudiantes en su historia.

La agrupación nació a partir de talleres de baile que comenzaron a impartirse en la universidad a mediados de los años noventa. El interés estudiantil creció rápidamente y dio paso a la creación de un grupo representativo que combina formación artística con participación cultural dentro y fuera del campus.

El repertorio del grupo incluye salsa, merengue, bolero y swing criollo —declarado patrimonio cultural inmaterial de Costa Rica en 2011—, además de otros ritmos que se han incorporado con el paso del tiempo, como bachata, tango y estilos urbanos.

Más que un espacio de baile, la agrupación se convirtió en un punto de encuentro para estudiantes de distintas carreras. En sus filas han participado jóvenes de educación, economía, biología, química e incluso física aplicada.

A lo largo de los años, la experiencia también  trascendió  las fronteras universitarias. Desde su primera gira internacional en Nicaragua, en 1999, el grupo ha representado a Costa Rica en 28 países, con presentaciones en festivales y encuentros culturales en América Latina y otras regiones.

Cada generación de estudiantes que se gradúa implica comenzar de nuevo: audiciones, nuevos ensayos y la formación de bailarines que, con el tiempo, se convierten en embajadores culturales de la universidad.

Para quienes han formado parte del grupo, el proceso deja huellas que van más allá del escenario.

“Uno empieza con muchachos que apenas están entrando a la universidad y años después los ve graduarse y seguir siendo amigos entre carreras distintas. Eso es de lo más gratificante que deja el grupo”, comentó Salazar Gómez, su director.

Tres décadas después de aquella primera presentación, el grupo celebrará su aniversario con un espectáculo que reunirá a nuevas generaciones de bailarines universitarios.

La actividad se realizará el 18 de abril a las 4:30 p.m. en el Auditorio Cora Ferro Calabrese. El espectáculo incluirá nuevas coreografías, entre ellas un montaje de rueda de casino cubano, además de otros ritmos latinoamericanos que forman parte del repertorio del grupo.

La entrada será gratuita y abierta al público. Para quienes asistan, será también una oportunidad para ver cómo el arte que nació entre pasillos universitarios, guitarras improvisadas y pasos de baile durante los años noventa continúa reuniendo generaciones de estudiantes en un mismo escenario.

Mientras el grupo de baile popular Querube abría ese escenario semanal para distintas expresiones artísticas, otro proyecto cultural comenzaba a tomar forma en la universidad.

A la hora del almuerzo, cuando el movimiento de estudiantes suele concentrarse en  las sodas,  pasillos y zonas verdes, la música empieza a escucharse en la explanada ubicada Frente a la soda-comedor Padre Royo, en el campus Omar Dengo de la Universidad Nacional (UNA). Algunos pasan de largo; otros se detienen unos minutos. Poco a poco se forma un pequeño público frente a un escenario improvisado donde aparecen guitarras, poesía, baile, danza o teatro. Lo que para muchos es solo una pausa en medio del día, para otros es un ritual que se repite cada jueves desde hace más de dos décadas.

Ese momento forma parte de Encuentro Meridianos, un espacio cultural que nació en 2001 con una idea sencilla: llenar de arte el mediodía universitario.

La iniciativa surgió cuando funcionarios vinculados a la promoción cultural notaron que, a esa hora, el campus parecía detenerse. Los estudiantes almorzaban y regresaban rápidamente a clases, sin un espacio que invitara a quedarse un poco más. Entonces apareció la propuesta de crear un escenario abierto donde cualquier manifestación artística pudiera presentarse frente a la comunidad universitaria.

Desde entonces, el frente de la Casa Estudiantil Universitaria se convierte cada jueves en un pequeño foro cultural donde participan agrupaciones estudiantiles, artistas independientes, músicos, poetas y grupos invitados de distintas sedes universitarias.

“Es un espacio de arte en el campus Omar Dengo, donde cualquier estudiante puede llegar a cantar, tocar guitarra, bailar o leer poesía”, explicó Gerald Salazar Gómez, uno de los impulsores del proyecto.

A lo largo de 25 años, por ese escenario han pasado orquestas, coros, rondallas y estudiantes que se animan a compartir su talento frente a un público espontáneo que se reúne durante el almuerzo. Salazar Gómez calcula que cerca de 100 artistas participan cada año, lo que significa que más de dos mil estudiantes han formado parte del espacio desde su creación.

Algunos de esos momentos quedaron grabados como pequeñas historias del campus. Entre quienes se presentaron en sus primeros años se encuentra el cantante Luisga, quien tiempo después integraría la agrupación costarricense Los Ajenos.