Durante tres días, la Universidad Nacional (UNA) reunió a investigadores, productores y especialistas para discutir el impacto del cambio climático en el sector cafetalero y las decisiones que ya no se pueden postergar.
“Este taller es un ejemplo de articulación entre instituciones nacionales e internacionales, donde también participan productores y estudiantes. Lo que buscamos es que ese intercambio se traduzca en decisiones concretas en las fincas”, dijo José Alonso Calvo Araya, director de la Escuela de Ciencias Agrarias (ECA-UNA).
El taller Inteligencia climática para la resiliencia del café, convocó actores nacionales e internacionales en un espacio que combinó análisis técnico, intercambio de experiencias y construcción conjunta de propuestas.
“Estamos aquí con un objetivo común: fortalecer las bases científicas y tecnológicas que permitan orientar uno de los mayores desafíos que enfrentamos hoy en la agricultura, que es el cambio climático, específicamente su impacto en la caficultura costarricense”, comentó el académico Alejandro Zamora Meléndez, coordinador del Laboratorio de Fisiología Vegetal y Genómica Funcional, Escuela de Ciencias Agrarias.
La discusión se centró en cómo traducir ese conocimiento en decisiones concretas. “El conocimiento por sí solo no va a transformar las realidades productivas; es necesario articular esfuerzos y promover espacios donde exista un diálogo entre la ciencia del clima, la agronomía y otras disciplinas, para llevar esas decisiones a nivel de finca”, añadió Zamora .

Desde la cooperación internacional, el enfoque coincidió en la necesidad de integrar saberes. “Nos esforzamos por tender puentes entre diferentes campos de conocimiento con el fin de promover soluciones prácticas a problemas del mundo real”, explicó Francisco Pereira, investigador del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica (VITO), en Bélgica, una organización aliada de la UNA dedicada a la investigación en tecnologías sostenibles .
El taller inició con la revisión del contexto nacional y regional, incluyendo la disponibilidad de datos; luego, la presentación de experiencias de investigación sobre clima y producción; y finalmente, la construcción de propuestas orientadas a servicios climáticos útiles para productores .
De acuerdo con Zamora, uno de los puntos clave es que la información no siempre llega en un formato que permita su uso en finca. “Queremos empezar a cerrar esa brecha, uniendo a expertos en climatología y agrometeorología con los usuarios finales, en particular los productores, que muchas veces no reciben la información de forma útil para la toma de decisiones”.
Una apuesta en marcha
Este taller se desarrolla en el marco del proyecto PANCAFE, una iniciativa internacional que articula a la Universidad Nacional con centros de investigación europeos, con el objetivo de fortalecer la respuesta del sector cafetalero ante el cambio climático.
“Es un proyecto multidisciplinario donde nos unimos expertos en climatología, genética, inteligencia artificial y sostenibilidad social, económica y ambiental”, explicó Zamora.
El café sigue siendo una actividad clave en el país, no solo por su peso económico, sino por su vínculo con miles de familias productoras. Sin embargo, los cambios en el clima ya están afectando las condiciones de cultivo y aumentando la presión de enfermedades como la roya.
En este contexto, el proyecto plantea trabajar en sistemas productivos más resilientes, con apoyo en investigación aplicada y tecnologías que permitan mejorar la toma de decisiones. “El objetivo es implementar una estrategia de adaptación al cambio climático que aumente la resiliencia de las fincas, utilizando tecnologías digitales y transformándolas en sistemas agrícolas precisos y regenerativos”, detalló el investigador .
Bajo un enfoque más participativo, el proyecto ha incluido visitas a fincas, intercambio con productores y trabajo con distintos actores de la cadena del café, con el fin de identificar necesidades concretas y orientar las soluciones.