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UNA rechaza rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba

El siguiente es un acuerdo tomado por el Consejo Universitario de la Universidad Nacional (UNA), según el artículo 2, inciso 2.9., de la sesión ordinaria 16-2026, celebrada el 9 de abril de 2026, que dice:

PRONUNCIAMIENTO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL ANTE EL ROMPIMIENTO DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS PLENAS ENTRE COSTA RICA Y CUBA.

La Universidad Nacional expresa su profundo rechazo a la decisión del
Gobierno de Costa Rica de romper relaciones diplomáticas plenas con la
República de Cuba y ordenar el retiro del personal acreditado en ambas
embajadas; esta medida constituye una ruptura significativa en una relación
histórica que se remonta al siglo XIX, cuando se establecieron los primeros
vínculos culturales y económicos entre ambas naciones, incluyendo la
creación de la primera colonia agrícola cubana en 1891, en La Mansión de
Nicoya, bajo el liderazgo del mayor general Antonio Maceo.

A lo largo del siglo XX, estos lazos se consolidaron mediante relaciones
diplomáticas formales desde 1907, pese a interrupciones como la de 1961,
las relaciones fueron restablecidas plenamente en 2009 ante un nuevo
contexto geopolítico. La actual decisión, justificada en la situación de
derechos humanos en Cuba, requiere ser contextualizada considerando
factores como el prolongado bloqueo económico impuesto por los Estados
Unidos, cuyo endurecimiento ha limitado gravemente el acceso a
combustibles, alimentos y bienes esenciales.

Cuba es un país cuyo pueblo enfrenta, además de su situación política, una
grave crisis humanitaria, marcada por profundas carencias en servicios de
salud, condiciones higiénicas, acceso a suministros esenciales y
alimentación, producto de presiones externas. En este contexto, la decisión
no solo resulta desacertada, sino éticamente cuestionable, al debilitar los
canales de cooperación, diálogo y apoyo internacional que son
indispensables para aliviar el sufrimiento de la población, comprometiendo
así los principios de solidaridad y responsabilidad internacional que
históricamente han orientado la política exterior costarricense.

La Universidad Nacional, recordando los principios consagrados en la Carta
de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de los Estados
Americanos, en particular los relativos a la igualdad soberana de los
Estados, la solución pacífica de controversias y la promoción del respeto
universal de los derechos humanos, reconoce que la situación de los
derechos humanos constituye una preocupación legítima de la comunidad
internacional y un principio fundamental de la política exterior
costarricense. Al mismo tiempo, reafirma que el tratamiento de dichas
preocupaciones debe realizarse mediante instrumentos diplomáticos, canales
de diálogo y mecanismos de cooperación internacional, de conformidad con
las prácticas del multilateralismo contemporáneo y el principio de no
intervención en los asuntos internos de los Estados.

La diplomacia es una herramienta fundamental para promover cambios, apoyar
procesos y acompañar transiciones en materia de derechos humanos. El cierre
de una embajada limita los canales de cooperación, diálogo y apoyo
internacional, lo cual afecta directamente los principios de solidaridad y
responsabilidad internacional que han guiado históricamente la política
exterior costarricense.

Además, preocupan las declaraciones públicas que acompañaron la medida,
pues retoman retóricas propias de la Guerra Fría y trivializan un ámbito
tan sensible como la política exterior, tradicionalmente caracterizada por
la neutralidad, la solución pacífica de los conflictos, el multilateralismo
y la diplomacia activa.

La Universidad Nacional reafirma que Costa Rica, como nación de vocación
humanista y respetuosa de la autodeterminación de los pueblos, no puede
renunciar a los principios que le han otorgado reconocimiento: defensa del
derecho internacional, cooperación regional, promoción de la paz y
compromiso con los derechos humanos.

En virtud de lo anterior, la Universidad Nacional insta a las autoridades
nacionales a valorar la reactivación de canales diplomáticos y la
utilización de foros multilaterales que faciliten el entendimiento, la
cooperación y la resolución pacífica de diferencias. Asimismo, reafirma el
papel de la cooperación académica, científica y cultural como instrumentos
de diplomacia pública y del conocimiento, esenciales para fortalecer los
vínculos entre naciones.

Renunciar al diálogo es renunciar a la posibilidad de incidir en la
realidad, por ello, Costa Rica debe mantenerse fiel a su vocación histórica
y demostrar que incluso en escenarios complejos, la diplomacia sigue siendo
su herramienta más poderosa. La hermandad entre Costa Rica y Cuba,
construida a lo largo de más de un siglo, merece ser honrada mediante
políticas exteriores que privilegien la paz, la cooperación y los valores
que han guiado nuestra historia nacional.

*Los pueblos no son solo símbolos, discursos, ni escenarios en disputa, son
seres humanos. Y a las personas no se les abandona en nombre de principios
que, en la práctica, dejan de protegerlas.*

Dr. Braulio Sánchez Ureña

Presidente