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Inversión en niñez cae 25% y reduce apoyo a estudiantes según especialistas del INEINA

La inversión pública dirigida a niñez y adolescencia cayó un 25% desde el 2022, según datos presentados el 20 de abril de 2026 por especialistas del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) de la Universidad Nacional (UNA) durante el foro: ¿Cómo invierte Costa Rica en su niñez y adolescencia?, efectuado en el Salón de expresidentes de la Asamblea Legislativa.  

El análisis advierte que el recorte a la inversión en niñez afecta programas sociales  dirigidos a estudiantes de primaria y secundaria en condición de pobreza y se relaciona con la política de contención del gasto público aplicada en los últimos años.

Uno de los datos expuestos se relaciona con el programa de becas Avancemos, cuyo peso dentro de la economía nacional disminuyó en los últimos años. El financiamiento pasó de 0.25% a 0.16% del Producto Interno Bruto (PIB).

Además, las transferencias económicas dirigidas a estudiantes de primaria y secundaria -que oscilan entre 18,000 y 40,000 colones mensuales- mantienen el mismo monto desde 2018, lo que redujo su poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida, según los expositores. 

También se abordó el tema de los cambios en la matrícula educativa. El país registra 100,000 estudiantes menos en las aulas en comparación con años anteriores. A esto se suma el estado de la infraestructura escolar: más de 800 centros educativos mantienen órdenes sanitarias debido al deterioro de sus instalaciones.

El análisis incluyó la disponibilidad de recursos para programas sociales. El Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), dispone de cerca de 263,000 millones de colones, monto que pierde capacidad frente al crecimiento de las demandas sociales.

Uno de los temas más relevantes fue el de nutrición. Los investigadores indicaron que el país enfrenta un cambio en el perfil de salud infantil. El problema dejó de ser el déficit calórico y ahora se relaciona con sobrepeso y obesidad, que afectan a cerca de un tercio de la población infantil. También se dijo que el Estado invierte aproximadamente ₡750 diarios por estudiante en los comedores escolares, cifra que los expertos consideran insuficiente.

El entorno habitacional también apareció como un factor determinante para el desarrollo infantil. Según los datos presentados, el 45% de los menores de edad vive en viviendas con infraestructura considerada mala o poco aceptable, mientras que 1.5% reside en asentamientos precarios.

A esto se suma la reducción en los programas de vivienda social. La entrega del bono familiar de vivienda pasó de 11,000 a 9,000 unidades anuales, lo que especialistas vinculan con restricciones fiscales.

Jorge Salas Cabrera, vicerrector de Vida Estudiantil de la Universidad Nacional (ViVE-UNA), mencionó que la estabilidad de estos recursos define el alcance de los programas sociales. “El recorte o la inestabilidad de estos fondos comprometen directamente la capacidad de las universidades públicas para sostener programas de acción social”.

El foro  concluyó  con la  revisión de las propuestas educativas  establecidas en los planes de gobierno por los cinco partidos políticos que conforman la Asamblea Legislativa para el periodo 2026-2030, de los cuales  se tomaron las cinco áreas de acción prioritarias que son: aumento del presupuesto educativo hasta el 8% del PIB, atención urgente a la infraestructura escolar, ajustes en la política docente, incluida la reducción de cargas administrativas y la evaluación de idoneidad, creación de un sistema de evaluación independiente del MEP y los cambios curriculares con énfasis en ciencia, tecnología, bilingüismo e inteligencia artificial. Los especialistas recomendaron rutas a seguir para avanzar en cada uno de estos temas urgentes. 

El académico e investigador del Ineina, Pablo Chaverri Chaves, cerró esta actividad recordando  que la discusión sobre educación no se limita al aumento de recursos. “No se trata simplemente de más dinero, sino de invertir con inteligencia y con base en evidencia. El factor número uno para crear calidad educativa es la calidad docente”.

Con estas evidencias los investigadores del Instituto hacen un llamado a los diputados y diputadas para tomar prontas acciones y mejorar la educación del país.