Desde el punto de vista clínico, la paragonimiasis pulmonar puede confundirse con tuberculosis e incluso con tumores pulmonares y puede afectar órganos como el cerebro y generar cuadros de alta gravedad.
Consumir cangrejos de río crudos, mal procesados o cocidos de forma insuficiente puede desencadenar una enfermedad potencialmente mortal conocida como paragonimiasis humana, zoonosis de importancia en América. En Costa Rica, la enfermedad se reporta desde 1968 y, hasta la fecha, se han documentado 28 casos humanos, con mayor concentración en las vertientes Pacífica y Atlántica.
Con el objetivo de identificar áreas de transmisión y fortalecer la prevención, un proyecto financiado por el FEES reunió a investigadores de la Universidad Nacional (UNA), la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y el Tecnológico de Costa Rica (TEC). La investigación seleccionó 12 sitios de estudio con base en antecedentes científicos, registros médicos del Hospital Nacional de Niños, reportes de presencia de cangrejos dulceacuícolas y antecedentes de consumo de estos animales, además, de entrevistas en centros universitarios y comunidades locales.
Uno de los hallazgos más preocupantes fue el desconocimiento generalizado sobre esta enfermedad: el 100% de las personas entrevistadas afirmó no conocer la paragonimiasis ni sus mecanismos de transmisión.
Durante el trabajo de campo, se capturaron y analizaron 347 cangrejos de agua dulce. De estos, 44 resultaron positivos para metacercarias de Paragonimus spp., lo que equivale a una prevalencia del 12,6%. Los investigadores detectaron cangrejos infectados en ocho de los 12 sitios evaluados (67%) y recuperaron un total de 588 metacercarias de Paragonimus mexicanus y 11 de Paragonimus caliensis.
Gaby Dolz, investigadora del Laboratorio de Zoonosis y Patología de la Escuela de Medicina Veterinaria (EMV) de la UNA, explicó que la paragonimiasis se concentra en zonas rurales de las vertientes Pacífica y Atlántica, donde cerca del 90% de los casos registrados en el país corresponde a infantes, grupo en el que además se observa una alta frecuencia de manifestaciones extrapulmonares, especialmente compromiso cerebral. El caso humano más reciente registrado fue en 2013, cuando se diagnosticó paragonimiasis cerebral en un niño indígena.
La investigadora recordó que el problema no es nuevo. Un estudio realizado en el 2000 encontró que 23 de cada 100 niños evaluados en Talamanca estaban infectados tras consumir cangrejos crudos.
En las zonas donde se identificaron focos de transmisión, también se capacitó a personal de 85 EBAIS y líderes comunitarios, quienes igualmente reportaron desconocimiento sobre la enfermedad, su ciclo de transmisión y el riesgo asociado al consumo de cangrejos crudos o insuficientemente cocidos.
Dolz explicó que el ciclo de transmisión del parásito es complejo e involucra varios hospedadores, ya que inicia con el caracol dulceacuícola Aroapyrgus costaricensis como hospedador intermediario primario; continúa con cangrejos de agua dulce de la familia Pseudothelphusidae como hospedadores intermediarios secundarios; y culmina en mamíferos carnívoros y zarigüeyas como hospedadores definitivos. Actualmente también se investiga el posible papel de camarones de agua dulce en la transmisión local.