Existe una relación entre una mayor carga impositiva a los cigarrillos y la edad en que una persona podría verse tentada a iniciar el hábito del fumado.
Un estudio conjunto de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Red Nacional Antitabaco (Renata) propone que el país debe encaminarse hacia un incremento en los impuestos que se pagan por cada cigarrillo, como un mecanismo que desincentive el consumo.
La investigación lleva por nombre Impuestos al tabaco en Costa Rica: retrasar la edad de inicio y proteger la salud pública. Uno de sus principales hallazgos es que entre el 2015 y el 2022, la prevalencia de fumado de cigarrillo se mantuvo sin variaciones significativas al bajar de un 8.67% a un 8.25%.
“Lo que nos damos cuenta es que en la prevalencia del consumo no existen mayores diferencias, de ahí que la llamada de atención es para aumentar esfuerzos para cambiar esta tendencia y una de las formas más efectivas es incrementando los impuestos, considerando que desde el 2012 no se hace una variación en la estructura tributaria de este producto”, indicó Jorge Solano, académico de la Escuela de Economía de la UNA y uno de los autores del estudio.
La recomendación que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los impuestos a los cigarrillos alcancen al menos el 75% de su precio final, como una medida costo-efectiva que fortalezca la salud pública, y de paso, la recaudación fiscal. En Costa Rica, ese porcentaje es del 56%, manifestó Solano.
Es así como, por medio de un modelo estadístico, los investigadores establecen tres escenarios distintos en los que un aumento impositivo provocaría un retraso en la edad de inicio del fumado.
Por ejemplo, si la tasa se incrementa en un 10%, la edad de inicio se extiende tres meses. Pero si aumenta un 30% el umbral se amplía hasta nueve meses.
El escenario más ambicioso plantea que una subida del 83% sobre el precio final del cigarrillo podría retrasar la edad de inicio del consumo en casi dos años, entre personas que superen los 20 años de edad.
De acuerdo son Jorge Solano, está comprobado que a mayor edad, existen menos probabilidades de que una persona no fumadora, de repente pueda iniciar este hábito.“ Una persona de alrededor de los 30 años tiene probabilidades extremadamente bajas de que asuma la costumbre del tabaquismo. Entonces, si logramos que esa edad de inicio se corra, disminuimos el riesgo de que más personas consuman”, detalló el investigador.
A propósito del Día Mundial sin Tabaco, la UNA, por medio de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil, organizó una feria de concientización. Durante el acto, y con base en información del Ministerio de Salud, se indicó que en el país existen hasta 450 mil personas, la mayoría con edades entre 25 y 44 años, que son fumadores activos, mientras que 2.100 personas pierden la vida al año a causa de complicaciones derivadas al tabaquismo.
Mitos
De paso, Solano fue en enfático en rechazar que un aumento en los impuestos fomente el mercado ilícito de cigarrillos.
Un estudio anterior, del 2024, elaborado por estas mismas instituciones, atribuía el mercado ilícito a otros factores. En aquel momento, el académico Guillermo Paraje, de la Universidad Adolfo Ibáñez, manifestó que hasta un 67% de los cigarrillos ilícitos los producen marcas e industrias del sector lícito y formalizado. “La evidencia muestra que el comercio ilícito se encuentra relacionado con factores institucionales y falencias en la fiscalización”, agregó.
Justamente, uno de los objetivos de la recaudación que genere el aumento impositivo es que los ingresos sean utilizados para fortalecer los controles aduaneros por donde suelen trasegarse estos productos. “Y también para incrementar la regulación y la vigilancia en los puntos de venta, donde se da mucho la venta del cigarrillo a personas menores de edad”, agregó Solano.
De acuerdo con el análisis realizado hace dos años, en la pulpería del barrio es más común tener acceso a un cigarrillo de origen ilícito. Más de la mitad (51.9%) de estos productos fraudulentos se obtienen en estos comercios, mientras que en segundo lugar aparecen los vendedores ambulantes.
Otro mito señalado por el académico de la Escuela de Economía de la UNA es que un incremento en los impuestos derive en una quiera financiera de la industria tabacalera, en vista de que operan con altos márgenes de ganancia, según afirmó.
Los cambios en los impuestos, en la medida en que lo proponen los especialistas, deben ser aprobados por medio de una ley en la Asamblea Lesgialtiva. Es ahí donde se han tramitado leyes que buscan regular el consumo de estas sustancias, como la 10.066 Regulación de los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), sistemas similares sin nicotina (SSSN) y dispositivos electrónicos similares y la ley 9.028 Ley general de control del tabaco y sus efectos nocivos en la salud, que prohibió el fumado en espacio públicos cerrados y áreas concurridas.
Sin embargo, ¿qué ambiente político puede tener este tema en un contexto donde están asumiendo nuevos diputados y existe una discusión sobre la necesidad de aumentar la recaudación fiscal en el país, lo que puede derivar en propuestas de corte fiscal?
Uno de los objetivos este año, indicó Solano, es acompañar a Renata como organización civil que ha tenido contacto con diputados, para dar la visión académica del tema.
Además, en paralelo, se trabaja en una nueva investigación que va en dos líneas: por un lado, determinar cómo está el país en cuanto al consumo de cigarrillos en población joven (menores de 18 años) y, por otro, determinar cuánto peso financiero tiene este hábito en los presupuestos familiares. Se espera que los resultados estén listos a finales de este año.