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Ciberbullying impacta a colegiales

 

Las investigadoras María Ester Morales –coordinadora-, Margarita Villalobos y Ana Lucía Chaves, del Ineina, presentaron el estudio “Ciberbullying: conociendo su impacto en el desarrollo socioemocional de la población adolescente y reflexionando acerca de posibles formas de prevenirlo”.



 

Cambios de humor repentinos, tristeza, desgano para realizar actividades cotidianas, deterioro de habilidades sociales, aislamiento, baja autoestima e inseguridad, y reticencia a hablar de situaciones de acoso en las redes, son parte de los síntomas socioemocionales que suelen presentar adolescentes víctima de ciberbullying y que ceben “encender la alerta” entre familiares y docentes.

 

Así lo reflejó el estudio “Ciberbullying: conociendo su impacto en el desarrollo socioemocional de la población adolescente y reflexionando acerca de posibles formas de prevenirlo”, presentado por las investigadoras María Ester Morales –coordinadora-, Margarita Villalobos y Ana Lucía Chaves, del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y Adolescencia (Ineina) del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA), el pasado 14 de marzo en el Auditorio Marco Tulio Salazar.

 

La investigación se realizó en cuatro colegios de las provincias de San José y Heredia, con la participación de 447 (de 7º  a 11º), tomando en cuenta que el uso de medios de comunicación tecnológicos son parte de la cotidianidad de las personas en el país, especialmente de los adolescentes y jóvenes. También se entrevistó a 3 directores, 31 docentes y 143 familias.

 

Agresión en la red

 

En el caso de los estudiantes de 7º , 8º, y 9º, el 23.7% (64) admitió haber sido víctima de acoso cibernético por redes sociales –fundamentalmente Facebook- llamadas telefónicas y mensajes de texto y fotografías por internet (whatsapp)-,  en tanto que entre la población de 10º y 1º nivel, el porcentaje llega al 16.9% (30 alumnos). 

 

La mayoría de los jóvenes tienen claro que el término ciberbullying se refiere al maltrato por internet y medios tecnológicos. Entre las formas en que se ha reflejado este acoso, los colegiales consultados expresan: “han contado mentiras o chismes falsos sobre mí por medio del celular o internet”, “me llaman constantemente  por el celular y no contestan cuando respondo”, “me han enviado han colgado en la red, rumores sobre mí para dañar mi reputación”.

 

La población colegial afectada puso en evidencia, con sus propias palabras, el impacto que el ciberbullying de que han sido objeto les ha afectado en su vida personal, principalmente lastimándoles la autoestima y provocándoles  sentimientos de miedo  y desconfianza.

 

“Es feo que hablen de uno y siempre logran bajarme un poco la autoestima”, “a veces duele y asusta, pero depende de lo que sea, sigo adelante y me defiendo”, “creía mi vida terminada, no quería ser humillada por las amenazas”, son algunas de las quejas que reflejan el daño socioemocional que sufren quienes  son víctima de acoso cibernético.

 

Tras la pantalla y el teclado de sus teléfonos celulares “inteligentes”, los jóvenes acosadores -11.1% de los estudiantes consultados de 7º  a 9º  y 10.1% en 10º y 11º, cumplen sus objetivos, como aquellos que mencionaron en el cuestionario al consultárseles ¿por qué lo hacen?: “para molestar”,   “por broma”, “por venganza”, “me cae mal”, “me hace sentir bien”, “para llamar la atención”, “por ayudar a un amigo”.

 

No por casualidad, cuando se les pide enviar mensajes a sus agresores, los jóvenes acosados a través de la red Internet expresan: “le ofrecería terapia psicológica”, “que no sea troglodita y deje vivir en paz a los demás”, “que las personas débiles algún día serán fuertes”, o “que si me quieren decir algo que me lo digan en la cara de forma respetuosa”.

 

Para derrotar la inacción

 

Aunque cerca del 40% de los estudiantes consultados reconoció que conoce de casos de ciberbullying en su centro educativo,  una gran parte no informó sobre estos (cerca del 40% entre 7º y 9º, y  más del 55% en 10º  y 11º ) por razones como “no me importa”, “no es amigo cercano”, “ya todos sabían”, “no es mi problema”, “no me interesa”, “para no aumentar la humillación”… Para las investigadoras del Cide, de las respuestas de los jóvenes se infiere el desinterés de los jóvenes hacia este tipo de acoso a sus propios compañeros.

 

Precisamente, entre las recomendaciones que las investigadoras de la UNA hacen al estudiantado para prevenir el acoso cibernético, destacan informar acerca de este a los adultos responsables de su protección, aprender a protegerse no brindando información privada a personas ni a los “supuestos amigos” de la red, e indicar a quien abusa de otros mediante internet, que está cometiendo un delito.

 

A los centros educativos las especialistas les sugieren elaborar un programa de prevención del ciberbullying y a los docentes, capacitarse en el tema y apoyarse en la legislación existente para implementar el debido proceso ante los casos detectados.

 

En el caso de las figuras parentales, las investigadoras recomiendan asesorar , delimitar y supervisar a los hijos e hijas en el uso conveniente de las redes sociales; establecer relaciones familiares basadas en valores como la responsabilidad, el respeto, el diálogo, la confianza, el afecto, el apoyo y la protección, y prestar atención al comportamiento de sus hijos e hijas para intervenir a tiempo en caso de detectar cambios significativos en su conducta. 

 

El estudio

 

La investigación “Ciberbullying: conociendo su impacto en el desarrollo socioemocional de la población adolescente y reflexionando acerca de posibles formas de prevenirlo” se realizó, mediante cuestionarios dirigidos a 447 estudiantes, 3 directores, 31 docentes y 143 familias de cuatro centros de enseñanza media de las provincias de San José y Heredia: Colegio Cooperativo de Educación Integral de Coronado, Colegio Cristiano Bilingüe La Palabra de Vida, Colegio de San José de la Montaña y el Colegio Santa Cecilia (solo participaron estudiantes).

 

Los estudiantes que llenaron los cuestionarios cursaban los diferentes niveles educativos de 7º  a 11º, con edades entre 12 y 19 años.

 

El ciberbullying puede provocar efectos nocivos en la persona acosada, perturbación en las relaciones sociales, bajo rendimiento académico, sentimientos de incomprensión en la relaciones familiares, rasgos obsesivos o depresivos e incluso pensamientos suicidas.

 

 

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