Ingreso a OCDE exigirá al país buenas prácticas

 

Tras 10 años de gestiones, el pasado 25 de mayo Costa Rica se convirtió en el país miembro 38 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), así como la cuarta nación latinoamericana en vincularse a esa organización (después de México, Colombia y Chile). Se espera que esta integración impacte de forma positiva la imagen del país y calidad de vida de sus habitantes.

Fernando Rodríguez, coordinador del Observatorio de Coyuntura Económica de la Escuela de Economía, y Jeffrey Orozco, investigador del Centro Internacional de Política Económica (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA), consideran que la integración a la OCDE es apenas el inicio de un largo camino, que dependerá en gran medida de las buenas prácticas que adopte el país y la superación de algunos retos, como el rezago en la innovación.

Rodríguez explicó que esta incorporación mejoraría la imagen del país, en el tanto se ajuste a las buenas prácticas propuestas por la propia OCDE a sus países miembros, así como el intercambio de experiencias con otros países en temas específicos. “Esta situación no es automática, ni la sola incorporación tendrá un efecto de cambio de percepción sobre la situación del país, en el sentido de que los beneficios no son inmediatos y mucho menos espontáneos”.

El economista agregó que posiblemente esta adhesión implique otros ajustes dentro de las instituciones, para cumplir con las agendas de trabajo dentro de los distintos comités, así como la necesaria conformación de la misión del país ante la OCDE, en París. A la vez, debe fijarse en el proceso de los países miembros a lo largo del tiempo, más que en las recomendaciones de los órganos técnicos que no consideren esas experiencias.

La incorporación de Costa Rica a la OCDE culmina un proceso que pasó por tres distintas administraciones, además de un importante trabajo para la aprobación del proceso en 22 comités distintos, así como el impulso de reformas legales que iniciaron en la administración Solís Rivera (2014-2018) y continuaron en la presente administración.

Ruta en innovación

Orozco coincidió en lo positivo de las evaluaciones, la oportunidad de retroalimentarse y analizar las mejores prácticas, sobre todo en temas de políticas para impulsar la innovación y mejor aprovechamiento de la ciencia y la tecnología.

Se tiene el reto—agregó—de repensar los objetivos planteados como sociedad, visualizando la forma en que la ciencia, tecnología e innovación (CTI) pueden contribuir a lograr esos objetivos. “La entrada a la OCDE nos pone en la mira de constantes evaluaciones y eso es bastante positivo. Hay muchos temas país que deben resolverse y en muchos puede contribuir la CTI”, afirmó Orozco.

Resaltó que la OCDE ha planteado que el sistema de innovación costarricense sigue subdesarrollado, altamente fragmentado y sus actores tienen capacidades débiles para cumplir su función. Además, la financiación para la tecnología y la innovación empresarial ha sido débil; de la misma manera que el financiamiento de la investigación pública carece de enfoques unificados y no es sujeto a evaluaciones externas independientes. “Tenemos grandes retos para mejorar la calidad de la educación, la falta de coincidencia entre la demanda y la oferta de capital humano, así como mejorar las capacidades generales de las personas para integrarse en el mercado laboral”, precisó Orozco.

Si desea conocer más sobre este tema visite:

https://youtu.be/IH7pyhgCnsM?list=PLD5F19CA7FA896144

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