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¿Y qué llevabas puesto?

“Mi padrastro a veces abusaba de mi después de la escuela, antes de que mi madre llegara a casa del trabajo. Más tarde, cuando mi novio me violó estando en la universidad, llevaba pantalones jeans y una camiseta. Volvíamos de ver un partido de futbol”. El relato, escrito a mano con tinta negra y sobre un lienzo de nylon está por encima de una gabacha escolar de color celeste. 

En las paredes de la Biblioteca Joaquín García Monge, del campus Omar Dengo de la Universidad Nacional (UNA) hay prendas de vestir que guardan el testimonio de sobrevivientes de femicidio y violación.

Son réplicas idénticas de blusas, pijamas, vestidos, uniformes, shorts y otras prendas que vestían mujeres en el momento de sufrir un ataque. La exposición ¿Y qué llevabas puesto? las muestra, junto con un contexto explicativo de cómo ocurrieron los hechos, desde la mirada de las personas sobrevivientes.

Esta exposición la organiza el Instituto de Estudios de la Mujer (IEM) de la UNA y está abierta al público hasta finales de este mes. “La propuesta artística y educativa evidencia que la violencia sexual no tiene relación con la ropa, sino con dinámicas sociales de poder, control y cultura de la violación. Deshacerse de una prenda no borra el trauma, porque la agresión queda profundamente entrelazada en la memoria y experiencia de vida de la persona afectada”, reseña uno de los banners que son parte de la muestra.

La iniciativa tuvo su origen en la Universidad de Kansas, en el 2013, por parte de las educadoras Jen Brockman y Mary Wyandt-Hiebert. Está inspirada en el poema What I was Wearing, escrito por Mary Simmerling en 2002, el cual cuestiona la “culpabilidad” que se achaca al tipo de ropa que visten las víctimas al momento de un ataque.

La exposición se ha presentado en los 50 estados de Estados Unidos, en más de 38 países. Las historias son de Estados Unidos, Brasil y Costa Rica. Ahora llega al país, específicamente a la UNA, “como una manera de generar conciencia sobre lo que es la violencia sexual y cómo esta transcurre en lo cotidiano y en lo sutil, y que muchas veces queda invisibilizada, se convierte hasta en secretos de familia”, indicó David Paniagua, académico del IEM-UNA.

Durante el foro A 30 años de la ley: retos institucionales frente al hostigamiento sexual en la educación superior, que se realizó en la UNA el año anterior, se determinó que, de acuerdo con estadísticas de la Defensoría de los Habitantes entre el 2022 y el mediados del 2025, se presentaron 1.714 casos de hostigamiento sexual en el sector público. Eso significa que en el país se registró más de un caso diario durante ese periodo (1,34). 

Voces 

“Llevaba pantalones vaqueros y camiseta sin mangas. No me dejó salir de su auto hasta que terminó. Tiré esa camisa a la basura tan pronto como llegué a la casa”, reza uno de los testimoniales.

“Una pijama infantil, era una bata, yo tenía 13 años y me gustaba usar esas batas infantiles con vuelitos y dibujitos. Mi bata favorita. Yo hasta pensaba que ni siquiera era tan corta, me llegaba por las rodillas. ¿Por qué por andar esa bata me habría violado? Pero la dejé de usar”, se lee en otro panel del espacio. 

Estos y otros relatos, desde el dolor de sus protagonistas, sobresalen en los alrededores de la sala de proyecciones y de la sala de exrectores de la biblioteca. Junto con ellos se habilitó un espacio para que de manera voluntaria, quienes visiten la exposición, puedan compartir de manera anónima su parecer ante la pregunta “como persona mujer, hombre, no binaria, ¿qué le dirías a las mujeres que están viviendo una situación de violencia dentro de sus casa?”.

“No tengas miedo de pedir ayuda, no lo normalices, por mucho que te cueste, todo estará bien. Por muy abajo que te sientas, saldrás adelante. Confía”, se lee en una de las hojas.

Otras personas aprovecharon la oportunidad para compartir su experiencia personal. “Es curioso. En la universidad, el acoso que he recibido siempre ha sido por parte de hombres mayores, nunca los de mi edad. Profesores, funcionarios y desconocidos. Estos son minoría y me reconforta”.

Como parte de la exposición, el IEM-UNA realiza dos talleres. Uno se llevó a cabo el 18 de mayo bajo el título “Sentir, pensar y actuar ante el hostigamiento sexual” y el otro se realizará el 25 de mayo sobre “Derechos en las primeras 72 horas: taller sobre atención integral en casos de violación sexual”, en la sala de proyecciones de la biblioteca.

De acuerdo con David Paniagua, estas actividades se enmarcan en la implementación de la Política para la Igualdad y Equidad de Género en la Universidad Nacional (PIEG-UNA) y la Política Institucional contra el Hostigamiento Sexual.