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Hay casi 200 profesionales en educación rural, tras 20 años de ofertar maestría

La Maestría en Educación Rural Centroamericana (MERC) de la Universidad Nacional (UNA) cumple dos décadas de formación académica con 176 profesionales graduados que trabajan en comunidades rurales del istmo, incluidos territorios indígenas, campesinos y zonas con presencia de población migrante. 

El programa surgió con el objetivo de fortalecer la educación rural en la región y prepara una actualización curricular para responder a nuevos desafíos sociales y ambientales que enfrentan estos territorios. Además, promueve el intercambio de conocimiento académico y saberes comunitarios para abordar las desigualdades educativas que afectan a las zonas rurales.

Iván Rodríguez Colón, coordinador de la maestría, explicó que la educación rural ocupa un papel central en el desarrollo de las comunidades. “No es un tema periférico, es un campo estratégico para pensar la justicia social, la equidad territorial, la dignidad de las comunidades y el futuro de los pueblos”, afirmó.

El proceso de construcción del programa inició con proyectos académicos impulsados desde 1996. Posteriormente se desarrolló un pilotaje en 2004 y la primera promoción inició estudios en 2006. 

Alicia Díaz Alvarado, académica jubilada y fundadora de la iniciativa, recordó que los procesos educativos muestran resultados a largo plazo “y eso debe motivar el trabajo que todavía queda por hacer”, agregó.

Formación en territorios rurales

Desde sus primeras promociones, la MERC incorporó herramientas digitales para facilitar la participación de estudiantes provenientes de territorios rurales donde el acceso a tecnología era limitado.

La fundadora, recordó las condiciones que enfrentaron muchos de las primeras promociones. “Debían trasladarse a cafés internet para conectarse, enfrentaron caminos en mal estado, falta de transporte y limitaciones para acceder a computadoras”, explicó Díaz.

En dos décadas, el programa graduó ocho promociones de profesionales con más de 170 profesionales graduados, quienes participan en proyectos educativos, de investigación y de gestión académica en distintos países de Centroamérica.

La maestría prepara un rediseño curricular que presentará ante el Consejo Nacional de Rectores (Conare) con el objetivo de actualizar la formación académica frente a nuevas dinámicas sociales que afectan a las comunidades rurales.

La propuesta incorporará temas relacionados con cambio climático, migraciones y transformaciones territoriales, fenómenos que inciden cada vez más en la educación y el desarrollo de las zonas rurales del istmo.