Un total de 151 familias de Puntarenas participaron, de febrero y noviembre de 2025, en procesos de educación familiar y capacitación conducidos por la Universidad Nacional (UNA) en coordinación con el Comité Intersectorial Regional Social (CIR Social), con el fin de fortalecer el abordaje institucional ante problemáticas sociales identificadas en la región. De esas familias, 128 formaron parte de proyectos desarrollados en sus comunidades y 23 personas facilitadoras, entre ellas siete hombres.
La iniciativa nació en 2024, cuando la asesoría regional de Orientación del Ministerio de Educación Pública solicitó apoyo académico para fortalecer el trabajo con familias desde los centros educativos. Profesionales de la zona expusieron la necesidad de unificar criterios y contar con un enfoque común para intervenir en contextos familiares atravesados por cambios sociales y económicos.
En respuesta a esa solicitud, el Proyecto Orientando Familias en la Ruralidad fase V, adscrito al Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA), estructuró el curso de extensión “Puntarenas fortalece el bienestar de las familias” y lo impartió en la Estación de Biología Marina en Puntarenas. El proceso sumó 90 horas bajo modalidad de aprovechamiento y culminó el 13 de noviembre de 2025 con la presentación pública de resultados por parte de las instituciones participantes.
El CIR Social articula en la provincia al Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y el Ministerio de Educación Pública (MEP), junto con otras entidades del sector social. En una reunión programada el 28 de octubre de 2024, sus integrantes respaldaron la articulación con la UNA para fortalecer el trabajo con familias y consolidar respuestas coordinadas en el territorio.
Las acciones se desarrollaron en comunidades como Barranca, Chacarita, El Roble, Esparza, Montes de Oro, Parrita, Puntarenas y Quepos. Cada institución designó al menos dos personas corresponsables del proyecto. Las y los profesionales elaboraron planes de educación familiar, ejecutaron talleres con padres, madres y personas encargadas, y entregaron informes con la sistematización de resultados. Quienes superaron el 70% de la evaluación obtuvieron certificado de aprovechamiento.
Los reportes institucionales consignaron avances en comunicación y regulación emocional en las familias participantes, mayor corresponsabilidad en la organización del hogar y revisión de patrones relacionales. También registraron fortalecimiento de vínculos socioafectivos, incorporación de herramientas para la crianza acorde con el ciclo familiar y mayor confianza hacia las instituciones. En el plano institucional, los equipos consolidaron el enfoque sistémico para la intervención con familias, integraron estrategias de prevención del consumo de sustancias psicoactivas y definieron una propuesta replicable en otras sedes.
Denia Murillo Arias, coordinadora del CIR Social de Puntarenas, expresó su agradecimiento al equipo de la UNA por considerarlo “un plus que no teníamos en la región” y agregó que “la formación tiene que ir en todas las vías: a los padres de familia, a los jóvenes y también a los profesionales, que requieren un cambio en la forma de desarrollar las actividades y de abordar a las familias que hoy son diferentes”.
Con esta articulación, las instituciones participantes incorporan planes de educación familiar en sus territorios y fortalecen la coordinación regional para atender situaciones que inciden en la convivencia y el bienestar de las familias de Puntarenas.