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Una boda de música y color

El pasado 15 de noviembre se inauguró la Muestra de prototipos de esculturas-vestuarios para la puesta en escena del ballet Las Bodas de Ígor Stravinski en la Galería Lola Fernández de la Escuela de Arte y Comunicación Visual de la Universidad Nacional (EACV). 

Este proyecto unifica el trabajo investigativo y creativo tanto de estudiantes destacados como académicos y jubilados de la Institución, dentro del marco del concurso ganador de Iniciativas Interdisciplinaria Cidea 2021del proyecto: Las Bodas de Ígor Stravinski, a cargo de Kristopher Roselló, Sonia Suárez, Nandayure Harley y Gabrio Zappelli. 

Stravinsky es un destacado compositor del siglo XX. Él revolucionó la forma de escribir música y, sobre todo, la estructura de ballets como La consagración de la primavera, El pájaro de fuego y Petrushka, entre otros. 

En esta ocasión, la tecnología se alió a los coristas y el piano para poder llegar a cada visitante a lo largo de un recorrido lleno de arte y diseño textil. “La pieza musical convoca por su alto grado de concepción acústica a una profunda reflexión e implementación técnica tanto en la música como en la escritura plástica visual. Consecuentemente la labor de la exposición tiene un tratamiento adecuado de los registros visuales y plásticos del vestuario, la escena y la iluminación”, citaba el comunicado. 

“Nuestra propuesta con el vestuario fue más amplia y creativa, sin ambientarla a una época específica algo más contemporáneo que mezcla diferentes estilos. También tratamos de no hacer una diferencia tan marcada en lo femenino y lo masculino, y la idea de que no obligatoriamente la boda se realiza entre hombre y mujer, no es un vestuario andrógeno en si, pero si queríamos que esa diferencia no fuera tan marcada. En las fotos quisimos que tanto hombres y mujeres se adosaran trajes “masculinos y femeninos” por igual. Para desdibujar que un traje es para determinado sexo.”, explicó Zappelli. 

Asimismo, el color y las texturas fueron protagonistas de esta exhibición. “Los ojos que se utilizaron para el traje de la novia son bolitas de ping pong que llevan un trabajo de resina artesanal muy complejo, pero queríamos dar esa idea de que en una boda todos los ojos están sobre ella. Usamos materiales que no necesariamente se usan para la costura pero que nos daban ese brillo y textura que queríamos lograr”. 

Esta muestra, disponible hasta el 3 de diciembre, cuenta con el trabajo de curaduría en instalación, iluminación, así como parte de los vestuarios de Sonia Suárez Gómez, egresada de Artes Escénicas y actual estudiante de la Escuela de Arte y Comunicación Visual en Diseño Ambiental de la UNA.  

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