Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

¿Eurobonos? Sí, adelante

En cada ocasión que un gobierno, con independencia de su signo político, propone colocar deuda pública bonificada en mercados internacionales (a lo que hemos llamado eurobonos), la discusión parece discurrir por la misma vía: cuestionarnos el endeudamiento y plantearnos cuál es su necesidad en medio del contexto económico del momento. Este ejercicio no lo hacemos con otras formas de endeudamiento y, desgraciadamente, el hecho de que la aprobación de esta forma de deuda requiera de 38 votos en la Asamblea Legislativa, complica la discusión de forma importante.

El economista Fernando Rodríguez, Coordinador del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), nos hace un análisis de la interrogante de si es viable canalizar el proyecto de los eurobonos.

¿Necesitamos colocar deuda en el exterior?

Esta solicitud de colocación de deuda en el exterior se está haciendo para poder cubrir un vencimiento de $1000 millones de deuda externa que se dará en el mes de enero, a lo que se suman poco más de $500 millones de deuda interna en dólares que se vencerán a lo largo del 2023. Si el país tuviese que tomar $1000 millones del mercado financiero local para cubrir un vencimiento de deuda externa, la presión que esto provocaría en el tipo de cambio podría ser importante y podría tener como consecuencia una devaluación importante, aún y cuando el actual gobierno ha indicado que ya cuenta con un pre-fondo parcial de esos recursos. El vencimiento de deuda de enero es un hecho, no lo vamos a evitar, en ese sentido la discusión no debería ser eurobonos sí o no, sino eurobonos cómo.

La opción de colocar deuda en el extranjero ha surgido como una manera de conseguir recursos a un menor costo, considerando que en nuestra economía el financiamiento es caro y las tasas de interés a la que se ha colocado deuda pública han venido en crecimiento.  Otra justificación es evitar presionar por recursos en el mercado financiero local, que podrían empujar aún más hacia arriba las tasas de interés locales. Y, finalmente, la idea es no presionar más el tipo de cambio cuando se dan situaciones como las que tenemos que enfrentar en enero, con una gran concentración de vencimientos en un periodo muy corto. Algunas de estas justificaciones operan en esta ocasión, principalmente la última, como ya se había indicado, la cual ha estado ausente de las discusiones políticas en torno al tema.

Otro aspecto importante es que las colocaciones de deuda bonificada en el exterior, tanto las que se están solicitando ahora como las que se pidieron en el pasado, son parte de las necesidades de deuda que ya de por sí tiene el gobierno central costarricense, o sea, si no la colocamos fuera igual tendríamos que endeudarnos internamente. En la discusión política muchas veces se escucha el término de si esto es “deuda nueva”, que parece querer dejar ver si era posible endeudarnos o no. No es esa una opción pues deuda tendremos que emitir sí o sí, cada año y todos los años, ya sea para cubrir vencimientos de deuda colocada en el pasado, como para cubrir el déficit financiero del año en curso. La pregunta es: ¿colocamos esa deuda internamente o fuera del país? Ese es el tema con los eurobonos, en general, que es parte de otras preguntas que debemos hacernos con la deuda pública, como, por ejemplo: ¿colocamos deuda en colones o en dólares?, ¿colocamos deuda a corto plazo o a largo plazo?, ¿colocamos deuda como tasas de interés variable o fija?

¿Deberíamos discutir otros temas alrededor de los eurobonos?

Sí, probablemente, pero no en razón de aprobar o no una colocación de deuda en el exterior, sino en general, como parte de las discusiones que permanentemente debemos tener sobre nuestra política fiscal. En ese sentido debemos ver la política fiscal como algo en construcción, siempre, tanto las decisiones de financiamiento, como las medidas para mejorar el cobro de impuestos, como aquellas vinculadas a asegurar un mayor impacto del gasto público. Incluso, y lo hemos sostenido desde hace un tiempo desde el Observatorio Económico y Social, Costa Rica necesita hablar sobre la gestión de deuda, así como hemos hablado de impuestos y hemos hablado, y seguimos hablando, de gasto y de su nivel. Políticamente el tema deuda está fuera de la discusión, salvo cuando hablamos de eurobonos y esto no debería ser así.

Entonces, ¿eurobonos?, sí, claro. Pero que no se nos olvide por qué estamos en esta discusión y que la misma es parte de una discusión más amplia sobre nuestra política fiscal y, propiamente, sobre la política de endeudamiento del país. Incluso deberíamos estar discutiendo cómo bajar el gasto en el pago de intereses de nuestra deuda, cómo hacer más competitivo nuestro mercado de deuda y cómo el crecimiento de nuestra economía puede hacer mucho por ayudarnos a alcanzar la ansiada sostenibilidad de la deuda pública, a la que la severa austeridad en la que nos hemos metido no contribuye en lo más mínimo.

Breves