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A 10 años del terremoto de Nicoya la falla se acopló

 

Al ser las 8:42 a.m, del 5 de setiembre de 2012, un movimiento telúrico de 7.6 de magnitud de momento, estremeció fuertemente la provincia de Guanacaste y encendió las alertas en el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (Ovsicori-UNA). Poco tiempo después los sismólogos y sus equipos confirmaron lo investigado años atrás: se trataba del terremoto de Nicoya.

Esteban Chaves, sismólogo del Ovsicori-UNA, explicó que 10 años después la falla está acoplada de forma elástica, por lo que no hay sismicidad asociada con esta porción de la zona de subducción. Su geodinámica permanece similar a la observada justo antes del temblor de 2012, donde, por ejemplo, los sismos lentos- eventos que no generan ondas sísmicas debido a su duración de deslizamiento, ocurren-aproximadamente cada 22 meses.

El experto agregó que en la actualidad no hay evidencia de sismicidad significativa, lo cual indica que la falla está acoplada. “Se está curando y preparando para el próximo terremoto dentro de los siguientes 40 años. Uno de los escenarios que podemos esperar es precisamente ese”, explicó Chaves.

Entre tanto, la falla continúa acumulando energía hasta romper en un terremoto similar al de 2012, a no ser de que un sismo lento acelere el proceso de ruptura en la falla, generando un evento similar o ligeramente menor al de 2012. Ambos escenarios son posibles. “¿Qué dicta su comportamiento? Varios factores: propiedades mecánicas de la falla como la fricción, tipo de material que se subduce, contenido de agua (fluidos), rugosidades o cambios geométricos, así como procesos asísmicos que bordean la zona de ruptura”, recalcó Chaves.

 

 

 

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