Más de 200 estudiantes de facultades, centros, sedes y secciones regionales recibieron reconocimiento por su excelencia académica, liderazgo, compromiso social, servicio universitario, arte y deporte. Durante el mes de agosto, la Universidad Nacional (UNA) le rindió homenaje.
Como parte de la distinción, el 26 de agosto la Universidad presentó, durante una conferencia de prensa, las historias de ocho estudiantes, cuyas trayectorias son ejemplo de vida y confirman que la formación trasciende las aulas.
Melany Arias Guadamuz, estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Sección Regional Central Occidente, Campus Alajuela construyó una trayectoria en la danza clásica y contemporánea, mientras avanzaba en su formación profesional. Durante años dividió sus jornadas entre laboratorios, proyectos académicos, ensayos y presentaciones.
Para Melany, el arte y la ciencia no fueron caminos opuestos: la disciplina de la danza le permitió desarrollar habilidades que también aplicó en su carrera, como la creatividad, la concentración y la capacidad para resolver problemas. Su historia mostró que la formación universitaria también puede construirse desde la integración de distintas áreas del conocimiento.

La excelencia académica tuvo otra expresión en Karla Brenes Coronado, estudiante de Psicología del Campus Omar Dengo. Durante varios años convirtió los recorridos diarios entre Cartago y Heredia en parte de su rutina universitaria. Las madrugadas, el cansancio y las largas horas de traslado formaron parte de un esfuerzo que mantuvo mientras avanzaba en su carrera. Este compromiso la llevó a obtener el mejor promedio de grado y de toda la UNA.

Por su parte, el camino de Dioney Rocha Molina, estudiante de Planificación Económica y Social, tomó un rumbo inesperado cuando una lesión medular cambió su vida a los 20 años. Durante cuatro años permaneció lejos de las aulas mientras enfrentaba un proceso de recuperación física y emocional.
Su regreso a la Universidad representó un nuevo comienzo. Volver a estudiar le permitió recuperar un proyecto que había quedado interrumpido y encontrar en la formación profesional una herramienta para reconstruir su futuro. Su experiencia reflejó los desafíos que enfrentan quienes deben retomar sus estudios después de atravesar circunstancias que transforman su vida.
Ruth Vanessa Acuña Ortega, estudiante de la Sección Regional Huetar Norte y Caribe, Campus Sarapiquí, avanzó en la licenciatura en Administración con énfasis en Gestión de Recursos Humanos mientras atendía la crianza de sus dos hijos y participaba activamente en la vida universitaria. Como presidenta de la Asociación de Estudiantes del campus, impulsó iniciativas orientadas al bienestar de sus compañeros y convirtió su experiencia personal en una oportunidad para acompañar a otros estudiantes.

En el Campus Coto de la Sede Regional Brunca, destaca Wilbert Degracia Santos, estudiante del Bachillerato en la Enseñanza del Inglés y habitante del pueblo Ngäbe. Su trayectoria universitaria estuvo vinculada con la defensa de sus raíces y el fortalecimiento de su identidad cultural. A través del Movimiento Estudiantil Indígena, proyectos comunitarios y actividades de promoción cultural, Wilbert encontró en la UNA el espacio para fortalecer su liderazgo sin desligarse de su territorio, idioma y tradiciones. Su historia destacó el papel de la educación superior en el reconocimiento y la preservación de la diversidad cultural.

Asimismo, José Ismael Urbina Mendoza, estudiante del Bachillerato en Educación Comercial de la Sección Regional Huetar Norte y Caribe, del Campus Sarapiquí, llegó a Costa Rica, procedente de Nicaragua, cuando tenía seis años. Su trayectoria estuvo marcada por los desafíos propios de un proceso migratorio y por las dificultades administrativas derivadas de su condición de solicitante de refugio. Lejos de convertirse en un obstáculo definitivo, esas circunstancias formaron parte de un camino que lo llevó a la Universidad; en la UNA encontró oportunidades para continuar su formación, desarrollar sus capacidades y participar en espacios de servicio universitario.

La ciencia, la innovación y el liderazgo femenino están representadas por Sofía Agüero Quirós, estudiante de Ingeniería en Calidad e Innovación Agroalimentaria (ICIAGRO) de la Sede Regional Brunca, Campus Pérez Zeledón. Su participación en un intercambio académico en Qatar amplió su experiencia internacional, mientras que su trabajo en proyectos de divulgación científica fortaleció su interés por acercar el conocimiento a nuevas generaciones. También se involucró en iniciativas para promover las áreas STEM en niñas y jóvenes, con el propósito de abrir espacios para que más mujeres encuentren oportunidades en la ciencia, la tecnología y la innovación.

El deporte tiene en Eddy Gutiérrez Zúñiga su representante. Eddy es estudiante de Administración de Empresas en el Campus Nicoya de la Sede Regional Chorotega y desde su ingreso a la universidad integró equipos deportivos institucionales y encontró en cada entrenamiento una oportunidad para desarrollar disciplina, trabajo en equipo y liderazgo. Su vínculo con el deporte trascendió la competencia y ahora como instructor-estudiante del taller de baloncesto, traslada sus conocimientos y experiencias a otros jóvenes, acompañándolos no solo en su formación deportiva, sino también en procesos relacionados con la convivencia, la disciplina y el crecimiento personal.