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Breves


Fiesta Junina brasileña dio la bem-vinda en el Museo de Cultura Popular

Continúa el Museo de Cultura Popular, de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional (UNA), siendo un puente de conexión intercultural entre naciones.

Lo hizo en mayo anterior con un festival de gastronomía de Turquía y luego, el 28 de junio, con la fiesta Junina, una tradición brasileña en honor a tres santos católicos: San Antonio, San Juan y San Pedro. 

“La fiesta Junina (relativa al mes de junio) siempre se celebra en ese mes e inclusive se extiende a julio y es una tradición muy fuerte en términos de identidad cultural brasileña. Es así como organizamos un domingo de interculturalidad en conjunto con el Centro de Estudios Brasileños y la comunidad brasileña en Costa Rica”, destacó Luis Pablo Orozco, director del Museo de Cultura Popular.

Aquel domingo todo fue fiesta, música y color en los recovecos del museo. Muchos visitantes asistieron con la verdeamarela, la icónica camiseta de la pentacampeona del fútbol selección de Brasil.

Música, venta de comidas, artesanías, representaciones teatrales y un portugués que hacía mezcla con el español, demostraron que es posible consolidar lazos culturales, aprender de otras tradiciones y fomentar espacios de convivencia y socialización. 

¿En qué consiste?

La fiesta Junina es la segunda celebración más importante y colorida de Brasil, luego del tradicional carnaval de Río de Janeiro.

Se trata de una tradición original de los colonizadores portugueses, con base en celebraciones antiguas europeas del solsticio de verano. Al asentarse en Brasil, la actividad fue adaptada por misioneros jesuitas, quienes le añadieron la identidad, el color y la alegría propia de Brasil.

La mezcla de reconocimiento a figuras prominentes de la Iglesia Católica con un ambiente festivo y de alegría, le da a la fiesta Junina un matiz diferenciador que abarca desde las vestimentas, muchas de ellas con estilo campesino, y una gastronomía donde los productos elaborados a base de maíz reinan en la mesa.

En los sitios de celebración en Brasil se adornan también las calles, plazas y aceras con banderas y flores de papel, mientras que el espectáculo se sazona con la cuadrilha, una danza folclórica guiada por un narrador, que simula una boda campesina. Justamente, el Museo fue testigo de una representación de esta ceremonia.

Al igual que ocurrió con el festival gastronómico turco, las personas visitantes tuvieron un acercamiento directo con las tradiciones de estos países, adquirir alguna artesanía, degustar platillos locales y participar de las actividades festivas que identifican a sus pueblos. 

Orozco invitó a la comunidad nacional a estar atentos a las redes sociales del Museo de Cultura Popular sobre más actividades de interculturalidad que puedan desarrollarse en los próximos meses.