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Próxima administración iniciará con retos importantes y coyuntura adversa

A la puertas del proceso electoral 2022-2026, donde el pueblo eligirá mediante el sufragio al próximo mandatario de la República y a las 57 personas que integrarán la Asamblea Legislativa, ya sea este domingo 6 de febrero o el 3 de abril en segunda ronda, el Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), señala algunos elementos que se deben considerar de cara al proceso electoral.

En ese sentido, Fernando Rodríguez, coordinador del OES-UNA, expresó que el próximo gobierno iniciará en un entorno internacional incierto, en el que el crecimiento económico global será menor al de 2021 y probablemente se revise a la baja el crecimiento previsto para el 2022 en todo el mundo. La situación en Ucrania es compleja y aunque no escale a un problema mayor, la tensión en la zona puede impactar los precios de la energía, con consecuencias negativas para el país.

Rodríguez agregó que si bien la pandemia aún no ha terminado, e incluso cuando concluya, las consecuencias de la misma perdurarán y deberá tenerse en consideración el impacto de este proceso en actividades económicas particulares y en algunas instituciones públicas. La recuperación de la normalidad pre-pandémica, si eso llegase a ser posible, no garantizará que todos los problemas se resolverán de forma automática.

Explicó además, que la consolidación fiscal del país no ha terminado, aunque los números de 2021 hayan mejorado sensiblemente con respecto al 2020 e incluso mejor que el cierre fiscal de 2019, la pandemia dejó un incremento importante de la deuda con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) y todavía con un déficit por encima del 5% del PIB. “Se logró un déficit primario muy bajo, pero el gasto en intereses sigue siendo muy alto y no existen propuestas concretas de los grupos políticos para reducir ese gasto”, resaltó el economista.

El coordinador del OES-UNA, subrayó que tomando en cuenta lo anterior, no existe espacio fiscal para introducir reducciones de impuestos, exoneraciones adicionales (temporales o permanentes) o eliminación de impuestos existentes, sin que se produzca un desbalance fiscal mayor o se queden sin financiamiento algunos programas sociales. Más bien la próxima administración deberá tomar decisiones con respecto a la implementación del impuesto mínimo global, aún en discusión su diseño final por parte de la comunidad internacional y deberá afrontar la posible erosión de la recaudación del impuesto único a los combustibles, debido al avance del proceso de descarbonización en el país, que lo obligará a un reacomodo del sistema tributario nacional.

Rodríguez manifestó que a pesar del crecimiento de la economía en 2021, que incluso llevó la producción a estar por encima del nivel alcanzado al cierre de 2019, previo a la pandemia, la mayor actividad económica no logró llevar el desempleo a los niveles pre-pandémicos. “El crecimiento por sí solo no va a resolver el problema del desempleo, pues este es aún muy elevado y está muy focalizado: por actividad económica, por región geográfica, por grupo etario y por género. Se requieren un crecimiento económico más alto de forma sostenida por más tiempo, pero con medidas específicas para retomar la actividad de sectores vinculados al turismo, impulsar la creación de fuentes de trabajo con nuevas actividades en las regiones periféricas del país, motivar la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo y procurar la creación de empleo dirigido a personas jóvenes”, puntualizó Rodríguez.

Asimismo, mencionó que los costos de la logística internacional se mantienen altos y siguen impactando negativamente el comercio internacional, a lo que se suman los problemas de capacidad del puerto de Caldera, en el pacífico costarricense, ya que el país no ha podido plantear medidas para atender el problema y requiere una estrategia nacional para mejorar el flujo de mercancías y reducir los tiempos y costos de la logística comercial.

Rodríguez también dijo que aunque la inflación se mantiene en la zona meta del Banco Central, a pesar del aumento al cierre de 2021, muchas circunstancias podrían seguir presionando los precios locales al alza (incluyendo los problemas de la logística comercial), pues las medidas que se tomen para controlar los precios, tanto en otros países como en Costa Rica, afectarán la capacidad de crecer rápidamente en 2022 y quizás más allá.

Finalmente, Rodríguez resaltó que muchas decisiones que el país deba tomar en próximos meses deberán pasar por la Asamblea Legislativa, para lo cual se requerirá de un proceso de diálogo y negociación complejo, que deberá ser dirigido por la persona que ocupe la Presidencia de la República, donde también prevalezca mucha disposición al diálogo y a la construcción de acuerdos por parte de los partidos que lleguen a Cuesta de Moras.

 

 

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