Rastro de huracanes daría nueva explicación a declive de algunas civilizaciones

Base de datos conformada por señales isotópicas dadas por los huracanes fue premiada internacionalmente, registros permiten pensar que muchos datos paleo climáticos fueron interpretados como sequías cuando en realidad pudieron ser exceso de lluvias.

El Grupo de Investigación en Isótopos Estables y el Laboratorio de Manejo de Recurso Hídrico, adscritos a la Escuela de Química, se dieron a la tarea de crear y robustecer una base de datos sobre composición isotópica de los huracanes Otto, Nate, Irma, María y Dorian.

Este esfuerzo, fue reconocido la semana anterior en el certamen Mendeley Data FAIRest Dataset Award, organizado por Mendeley Data Team (ELSEVIER), donde se destaca el cumplimiento de todos los criterios FAIR (Findable, Accessible, Interoperable, Reusable), característicos de este certamen.

Esta base de datos, de acuerdo con lo publicado por el investigador Ricardo Sánchez-Murillo, tiene como principal objetivo entender el funcionamiento de tormentas con un gran poder destructor en un clima cambiante, además de contribuir con reinterpretaciones climáticas asociadas con la desaparición de civilizaciones mesoamericanas.

“Históricamente, cuando se hacen reconstrucciones paleo-climáticas, se analiza el oxígeno contenido en los carbonatos de cavernas y corales, donde se ha interpretado que los niveles bajos de O-18 se deben a periodos de mucha lluvia, mientras que niveles muy altos de O-18 se asocian a sequías. El trabajo de este grupo ha establecido que los huracanes aportan señales isotópicas que contradicen dicha teoría. Esto lleva a reconsiderar las conclusiones de numerosos estudios basados en este método de análisis, y permite pensar que muchos registros paleo-climáticos fueron interpretados como sequías cuando en realidad pudieron ser exceso de lluvias o aumento de precipitaciones por ciclones tropicales, como lo fue por ejemplo el declive de la civilización Maya”.

Nunca, según el experto, la gran cuenca del Caribe había contado con datos de lluvia en superficie durante el paso o impacto de ciclones tropicales de gran magnitud, por lo que las interpretaciones paleo-climáticas en corales y cavernas de la región, ahora cuentan con una señal real producida por huracanes, evitando especulaciones sobre cambios en la composición isotópica.

La base de datos ganadora es de libre acceso, y se elaboró con muestreos en Cuba, Bahamas y Costa Rica. La misma se colocó en el repositorio de Mendeley Data para una publicación en la revista Data in Brief, disponible en el enlace: https://doi.org/10.17632/vwgffx5cv3.1

“Es un honor poder felicitar a los investigadores del Grupo de Investigación en Isótopos Estables y el Laboratorio de Manejo de Recurso Hídrico de nuestra Escuela, a quienes les reitero mis sinceras felicitaciones por este reconocimiento que se suma a otros honores nacionales (Premio TWAS CONICIT 2017) e internacionales (William R. Boggess Award, Second Runner-Up JAWRA 2019) que ya poseen en su exitoso historial de trabajo”, escribió Manuel Sandoval, director de la Escuela de Química de la UNA.

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