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Docencia en práctica

Cerca de 200 estudiantes de último año de Bachillerato en la Enseñanza de diferentes disciplinas inician su práctica docente en escuelas y colegios, luego de participar en el proceso de inducción organizado por el proyecto UNA Experiencia Educativa en Colegios de la División de Educología del Cide.

 

Como cada año, los futuros educadores salen hacia los colegios provistos con conocimientos específicos de cada disciplina—a saber, estudios sociales, ciencias naturales, francés, inglés, español, educación comercial, religión, educación física, arte y comunicación visual o educación música— así como de las herramientas pedagógicas, impartidas por personal académico de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación de la Universidad Nacional (Cide-UNA).

A esto se suma la inducción a la práctica docente, un proceso de convivio que, en esta ocasión, se realizó el pasado 1 de marzo en el gimnasio 1 de la UNA, donde este amplio grupo de estudiantes recibió palabras de motivación de parte de sus profesoras y participaron en una actividad de integración, realizada con el apoyo del Departamento de Bienestar Estudiantil de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil.

El proceso de inducción se centró en el tema  “Gestionar nuestras emociones durante la práctica docente: UNA experiencia de aprendizaje que marca el camino”, para lo cual se contó con un conversatorio a  cargo de Olga Guevara, docente de la División de Educología y coordinadora del proyecto UNA Esperanza Joven.

“Ellos están muy preparados en la parte cognitiva y en cuanto a su especialidad, pero trabajar en las aulas con niños y jóvenes requiere también de preparación emocional”, afirmó  Dilia Colindres Molina, académica de la División de Educología y coordinadora del proyecto UNA Experiencia Educativa en Colegios Amigos, encargado del proceso de inducción.

Asimismo, se trata de que estos jóvenes, quienes pronto ejercerán como docentes en diferentes áreas en centros educativos de primaria y secundaria, tengan una visión de que deberán hacer su trabajo en forma integrada, compartiendo con sus alumnos, pero también con docentes de disciplinas distintas a las suyas, con padres de familia, directores y personal administrativo.

Colindres  añadió que al tomar en cuenta las emociones en la docencia, se logra un disfrute en el aprendizaje de parte de los alumnos. “A veces nos preocupa solo la teoría, pero el ser humano en toda su integridad, su mente, su espíritu… Si un niño no se integra, no hay que regañarlo, sino buscar la razón, pensar en que es un ser humano que puede estar atravesando cualquier situación en su vida cotidiana”, subrayó.