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Las colegialas que endulzaron a las abejas

Una formulación elaborada a partir de extractos vegetales favoreció la presencia de abejas melíferas y registró un 24 % más de frutos en una parcela experimental de melón en Nandayure, Guanacaste. Foto facilitada por el Colegio Humanístico de Nicoya

Laura Ortiz C. / UNA COMUNICA

Tres estudiantes del Colegio Humanístico Costarricense, Campus Nicoya, desarrollaron una formulación de origen vegetal para favorecer la presencia de abejas melíferas en cultivos de melón. Tras casi un año de pruebas y mediciones, la parcela que intervinieron produjo 24% más de frutos. 

Isaura Guerrero Castillo, Lucía de los Ángeles Porras Rodríguez y Andrea Fernanda Quirós Rojas, estudiantes de último año, se basaron en el sistema de comunicación de las abejas para desarrollar una formulación orientada a favorecer su presencia en cultivos de melón. Durante el ciclo agrícola 2025-2026 investigaron y realizaron extracciones en laboratorio de distintas plantas, con el objetivo de hacer una formulación natural inspirada en compuestos asociados con la feromona Nasonov. 

“Las abejas por sí solas producen una feromona de la glándula Nasonov; ese es el lenguaje de comunicación entre ellas. La secretan cuando encuentran comida y entonces la colmena ubica dónde hay alimento”, explicó Guerrero. Al investigar su composición encontraron sustancias como citral y geraniol, presentes también en plantas aromáticas.

Las estudiantes se concentraron en el melón Yellow Honey Dew de la finca Melones del Sol en Nandayure, Guanacaste, con el fin de evaluar si la aplicación de la formulación influía en la presencia de Apis mellifera y, finalmente, en la cantidad de frutos obtenidos. “La idea nace de la importancia del rol de las abejas como polinizadoras y también de la problemática del uso intensivo de agroquímicos. Indagando y hablando con algunos agrónomos vimos que estos pueden llegar a desorientarlas cuando van hacia la plantación”, mencionó Porras. 

Las estudiantes trabajaron con hidrodestilación para extraer los ingredientes aromáticos y preparar distintas combinaciones. Limoncillo, albahaca, rosa y geranio pasaron por este proceso para reducir las opciones hasta llegar a una mezcla de limoncillo y rosa, que fue la que registró un mejor promedio con 38,5 acercamientos de abejas, incluso observaron ejemplares posados directamente sobre las esponjas que contenían la formulación.

La siguiente etapa fue escalar el proyecto, y para eso, Melones del Sol permitió que las estudiantes llevaran la formulación a una cama de cultivo de 30 metros del bloque 19. Allí la aplicaron una vez al día, mediante atomizadores, durante cuatro jornadas de la etapa de floración. Después compararon la cosecha con otra cama de características similares que recibió el manejo habitual de la finca, pero no la formulación.

De acuerdo con las estudiantes, el conteo final mostró 93 melones en el área tratada frente a 75 en la parcela de comparación. Fueron 18 frutos más, equivalentes a un incremento aproximado del 24%. La producción por metro lineal pasó de 2,50 a 3,10 melones.

Y si bien los resultados son alentadores, las estudiantes reconocen que pasar esta mezcla a un producto comercial requiere resolver algunos aspectos técnicos. “Para lo que nosotras aplicamos se requirió un equipo de hidrodestilación que teníamos en el colegio. Sí se necesita bastante tiempo para extraer esas sustancias. Esto es una parte inicial del proceso, porque a mayor escala habría que mejorar las dosis y también contar con mejor equipamiento para aumentar la producción”, dijo Porras.

Guerrero coincide en que la viabilidad requiere más estudios, porque aunque la materia prima se basa en plantas, la principal necesidad técnica es el equipo de hidrodestilación que tendría que adquirir la finca. 

Investigación preuniversitaria

Lucía todavía no decide qué estudiará, piensa en arquitectura, agronomía o algún campo relacionado. Isaura tampoco ha cerrado esa decisión, y le interesan áreas tan distintas como Topografía y Ciencias Políticas. La investigación forma parte de la propuesta académica del Colegio Humanístico Costarricense, donde ambas cursan su último año de secundaria. 

El Colegio Humanístico Costarricense es una modalidad preuniversitaria dirigida a estudiantes de décimo y undécimo año. Además de las asignaturas de la educación diversificada, su propuesta incorpora áreas de profundización y promueve la investigación y el análisis de problemas del entorno. El sistema cuenta con cuatro campus: Omar Dengo, en Heredia; Coto, en Corredores; Sarapiquí, en Heredia, y Nicoya, en el Campus Nicoya de la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional. Los colegios de Heredia y Coto funcionan desde 1998 y 2004, respectivamente, mientras que Sarapiquí y Nicoya iniciaron en 2017.

Para estudiantes que actualmente cursan noveno año, el Sistema Nacional de Colegios Humanísticos mantiene en 2026 el proceso de admisión para ingresar a décimo año en el curso lectivo 2027. Entre los requisitos se considera el desempeño académico previo y la disposición para incorporarse a un sistema de estudios intensivo. 

Isaura Guerrero, Andrea Fernanda y Lucía Porras cursan el undécimo año  

en el Colegio Humanístico Costarricense con sede en Nicoya.  

Foto facilitada por el Colegio Humanístico de Nicoya