Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

Criterios


Zonas francas en Costa Rica: ¿Desarrollo o dependencia externa? 

Gloriana Aguilar González 

Estudiante de Relaciones Internacionales, UNA 

Las zonas francas (RZF) en Costa Rica se han consolidado como uno de los pilares del crecimiento económico del país, ya que atraen inversión extranjera y generan miles de empleos. A simple vista, se visualizan como un conjunto de incentivos y beneficios que se otorgan a las empresas que realizan nuevas inversiones en el país, sujetas a un conjunto de requisitos y obligaciones locales. En Costa Rica existen distintas empresas, como Allergan CR, Baxter America Services, Biomerics ATL, Flextronics, entre muchas otras. 

Una pregunta fundamental que surge es ¿hasta qué punto este desarrollo es realmente sostenible y autónomo? Más allá de sus beneficios inmediatos, las zonas francas han contribuido a consolidar una dependencia económica de la inversión extranjera directa, lo cual limita la capacidad del país para desarrollar un crecimiento sostenible basado en su propia producción interna. 

Al analizar esta situación, se observa que las empresas han generado una amplia expansión en el mercado laboral y en la atracción de inversión extranjera directa. Se han creado miles de puestos de trabajo, especialmente en sectores de manufactura avanzada, como el ensamblaje, la inspección y el empaquetado de dispositivos médicos, además se han incrementado las exportaciones del país. Sin embargo, las decisiones son, en gran medida, tomadas por corporaciones internacionales, lo que evidencia una vulnerabilidad estructural. 

Es decir, que aunque las zonas francas impulsan indicadores económicos positivos en el corto plazo, también refuerzan una dependencia de capital externo que limita la estabilidad y autonomía del crecimiento económico a largo plazo. 

Las empresas, así como entran con mayor facilidad al país, debido a las condiciones que favorecen su llegada, también pueden irse rápidamente por diferentes motivaciones, como la búsqueda de mano de obra más barata, más incentivos fiscales, menos regulaciones, exoneración de impuestos, facilidades legales o el quiebre de empresas en su sede original. La salida de empresas del régimen de zonas francas evidencia la fragilidad de un modelo económico dependiente de decisiones externas, donde factores como los costos operativos, los incentivos fiscales y las estrategias globales pueden provocar cambios abruptos en el empleo y la producción nacional.

La tasa de empleo en Costa Rica se ve afectada por este tipo de decisiones que toman las empresas transnacionales establecidas en el país; estas realizan despidos masivos, afectan a cientos de trabajadores, quienes tienen familias que cuidar y, en muchos casos, cuentan con recursos limitados o con bajos niveles de formación, situación que no siempre se aborda adecuadamente en el país, mientras las transnacionales continúan acumulando ganancias millonarias. Existe una contradicción dentro del funcionamiento económico: por un lado, existen empresas e infraestructuras que ya están construidas, equipadas y en buenas condiciones para operar, pero son abandonadas cuando cesan actividades; por otro lado, en lugar de aprovechar esos recursos ya disponibles, se opta por crear nuevas instalaciones desde cero.

En definitiva, el modelo de zonas francas también puede entenderse como un reflejo de las prioridades económicas del país. La rotación de empresas no siempre está en manos nacionales, sino condicionado por dinámicas externas. Esto plantea la necesidad de cuestionar si el rumbo actual realmente responde a las necesidades internas de Costa Rica o si, por el contrario, perpetúa un esquema donde se deja de lado si el crecimiento depende de la base productiva propia. El reto, entonces, no es solo atraer inversión, sino definir qué tipo de desarrollo se quiere construir a futuro.