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La UNA acredita la carrera que llegó donde nadie más llegó

La Universidad Nacional (UNA) recibió el 16 de junio la acreditación del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES) para el Bachillerato en Educación Rural I y II Ciclos —con salida lateral al diplomado y licenciatura—, una carrera que no espera a sus estudiantes en un campus: va hasta ellos. El reconocimiento, válido hasta el 16 de junio de 2030, convierte esta oferta en la carrera número 47 acreditada de la UNA y representa su primer reconocimiento de calidad desde que fue creada.

La carrera es única en Costa Rica. La imparte la División de Educación Rural del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide-UNA), en un formato itinerante y semipresencial: cada promoción se abre en un territorio rural específico, en escuelas, colegios o espacios físicos que las propias comunidades facilitan. Desde su sede administrativa en el Campus Omar Dengo, en Heredia, la oferta  llegó a 35 grupos en territorios como Limón, Talamanca, Buenos Aires, Valle de la Estrella, Upala, Sarapiquí, Los Chiles, Lepanto, Guatuso, La Cruz y Zona de los Santos, entre otras regiones. Hoy, 326 personas cursan desde el nivel de diplomado hasta la licenciatura en Los Chiles, San Carlos, Upala, Los Santos, Coto Brus, Corredores, Buenos Aires, Lepanto y La Cruz, y 273 ya se graduaron a del diplomado.

El perfil de quienes estudian esta carrera define por qué la acreditación va más allá de un logro académico. La mayoría son mujeres rurales de entre 20 y 45 años, y algunas son madres solteras, jornaleras o trabajadoras de actividades propias de sus zonas, que combinan el estudio con la crianza y el trabajo. Cerca del 90% cuenta con beca y son personas que creyeron que su oportunidad de acceder a la educación superior ya había pasado, pero gracias a que la universidad llegó a su comunidad pudieron retomar ese sueño.

 “Para mí, esta acreditación representa el hecho simbólico de que hacer Universidad necesaria en los territorios rurales sí es posible”, afirmó Kenneth Cubillo Jiménez, director de esta carrera. “No es el resultado de un esfuerzo reciente ni de una meta circunstancial; es la confirmación de una historia de trabajo constante, muchas veces silencioso, pero siempre pertinente, riguroso y comprometido con las personas y las comunidades. La acreditación hace visible ese recorrido y reafirma que la excelencia universitaria también se expresa cuando la universidad llega donde más se necesita y transforma oportunidades en posibilidades de desarrollo”.

La carrera forma docentes para la educación primaria en contextos rurales, indígenas, costeros y transfronterizos, con una propuesta que integra la pedagogía con el conocimiento del territorio, el desarrollo comunitario, la investigación educativa, la inclusión y el diálogo de saberes. Su modelo concibe la escuela y la comunidad como espacios de construcción social del conocimiento, y entiende el territorio como aula.