“Cuando estamos frente a la ley del más fuerte, si quieres paz, prepárate para la guerra”.
¿Paradójico? Quizá sí, pero es un reflejo de la realidad geopolítica en la que vivimos: los países están invirtiendo más recursos en gasto militar, para enfrentar conflictos en curso o como una forma de resguardar sus intereses ante una escalada que les puede afectar de manera directa.
Un informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) le puso cifras a este contexto: el gasto militar aumentó un 2.9% en 2025, en términos reales, con respecto al 2024. Aunque es un crecimiento que se ralentiza (subió un 9.7% en el periodo anterior), refleja una curva en ascenso que se verá exponencialmente reflejada este año con el conflicto en Medio Oriente.
Los gastos militares alcanzaron los 2.887 mil millones de dólares en el 2025, el undécimo año consecutivo de incrementos. Este monto representa un 2.5% del producto interno bruto (PIB) global, el más alto desde el 2009.
“El gasto militar global volvió a aumentar en 2025 a medida que los estados respondieron a otro año de guerras, incertidumbre y convulsión geopolítica con grandes campañas de armamento”, manifestó Xiao Liang, investigador del Sipri.
Para Luis Diego Segura, académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA), ese 2.9% de aumento subirá considerablemente más este año, por varios factores.
El primero de ellos, es el reimpulso que ha tenido en los últimos meses el conflicto entre Ucrania y Rusia. “Esto genera muchísimas alertas en Europa. Al tener a un vecino tan fuerte como Rusia, con una gran retórica de retomar aquel imperialismo histórico, pone en situación de alerta a los países bálticos, a Polonia, Finlandia, Suecia y Rumania que van a requerir una rápida modernización de su equipamiento militar”, indicó.
El informe del Sipri retrata que el principal contribuyente del aumento en el gasto militar en el 2025 fue Europa. Su presupuesto se amplió en un 14% hasta alcanzar una inversión de 864 mil millones de dólares.
Los 29 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) gastaron, en conjunto, 559 mil millones de dólares en el 2025. Y 22 de ellos tenían un gasto de al menos el 2% de su PIB. Alemania encabeza la lista con un crecimiento interanual del 24%, mientras que en España fue de hasta el 50%.
Además del consabido factor de la guerra entre Ucrania y Rusia y sus amenazas colaterales, ha surgido también un actor clave y desestabilización de las relaciones entre bloques regionales: el presidente estadounidense Donald Trump.
“La administración Trump ha cuestionado el compromiso estadounidense con la OTAN y eso hace que Europa pueda sentir que se queda sola en un escenario de conflicto con Rusia. Además, les exige aumentar en más de un 2% y hasta un 5% inclusive, el presupuesto en defensa que estos países aportan a la organización”, explicó Segura.
Se suma otro factor crítico que podría representar el cruce de una línea roja de la seguridad trasatlántica: la amenaza de Estados Unidos de anexionarse Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca, miembro además de la OTAN. Para Luis Diego Segura, esto representa una alerta generalizada hacia el sistema y una necesidad de que los países europeos tomen sus propias previsiones militares ante un entorno de incertidumbre.
Como corolario de este contexto, existe un proceso gradual de degradación del derecho internacional y del sistema multilateral que ha puesto en jaque la fortaleza de instituciones como la Organización de Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial del Comercio (OMC), ante las amenazas sobre la paz regional.
A pesar de que en el tablero Estados Unidos, China y Rusia representaron el 51% del gasto militar en el 2025, los norteamericanos redujeron el año anterior el gasto en un 7.5%, comparado con el año precedente, producto de una menor asistencia financiera militar para Ucrania en ese año.
No obstante, esto pareciera ser una situación del año anterior. Se calcula que el gasto militar de la operación Furia Épica de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de abril, ha sido de hasta 30 mil millones de dólares. El monto seguirá en crecimiento, ante la fragilidad de un acuerdo provisional que no avizora un fin definitivo de la guerra.
Otras regiones
Las tensiones globales han llevado a países de otras regiones a tomar sus propias previsiones militares.
La región de Asia y Oceanía, por ejemplo, totalizó 681 mil millones de dólares de gasto militar en el 2025, lo que determina un incremento del 8.1% con respecto al 2024.
China, el segundo mayor gastador del mundo, amplió su presupuesto en un 7.4%, mientras que Japón lo hizo en un 9.7%.
El informe del Sipri detalla que el gasto en Medio Oriente “se mantiene estable con un crecimiento del 0.1%”. Pero al igual que lo ocurrido en Estados Unidos, el gasto de países como Isarel e Irán reflejarán crecimiento notorios este año. En el caso israelí se calcula un aumento de 15 mil millones de dólares.
Producto de este conflicto, Irán ha tomado represalias contra aliados estadounidenses en la región con ataques en bases militares en Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Irak. Las hostilidades generan también una necesidad de defensa y resguardo por parte de estos países.
Al aumentar los gastos militares, ¿cuáles partidas presupuestarias se afectan? Luis Diego Segura comentó que las inversiones en educación, salud, programas sociales y de cooperación internacional suelen verse perjudicados. “Países Bajos aumentó su presupuesto en defensa y al mismo tiempo recortó en educación y en cooperación”, ejemplificó.
A la larga, la idea de “desvestir un santo para vestir otro” tiene repercusiones a nivel de inestabilidad o crisis sociales. “Mayor conflicto a lo interno de estos países pueden derivar en más migración irregular y una mayor radicalización”, apuntó Segura.